Homilía para el domingo de Pentecostés 2014
Espíritu para la misión
Estamos celebrando la solemnidad de Pentecostés. Con la Eucaristía de este domingo le agradecemos a Dios el don del Espíritu Santo que, como escuchamos en la primera lectura, vino sobre los discípulos de Jesús. Pentecostés se convirtió en el cumplimiento de la promesa hecha por Jesús a sus discípulos de que Él y el Padre les enviarían su Espíritu para que fueran sus testigos por todo el mundo. El Espíritu descendió para llevarlos a la misión y sostenerlos en ella.






