46 rosarios a la Virgen de Guadalupe
En el marco del 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, celebramos el Año de la Fe como una oportunidad de profundizar nuestra experiencia de encuentro con Jesucristo.
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En el marco del 50 aniversario de la apertura del Concilio Ecuménico Vaticano II, celebramos el Año de la Fe como una oportunidad de profundizar nuestra experiencia de encuentro con Jesucristo.
Textos: Eclo 35, 15-17. 20-22; 2 Tim 4, 6-8. 16-18; Lc 18, 9-14.
Nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía dominical. Hemos venido en nuestra condición de pecadores, la cual reconocimos al comienzo de la Misa para disponernos a escuchar la Palabra de Dios y a saborear luego el Cuerpo y la Sangre de Jesús. Esto que hemos realizado, lo debemos vivir y fortalecer a lo largo de nuestra vida, como nos ayuda Jesús con la parábola que acabamos de escuchar. No debemos ser soberbios sino sencillos ante Dios y los demás
Textos: Zac 8, 20-23; Rm 10, 9-18; Mc 16, 15-20.
Hoy que celebramos el Domingo Mundial de las Misiones, la Palabra de Dios nos recuerda la misión que tenemos como Iglesia. Este es un buen día para revisar y fortalecer nuestra práctica misionera. La misión de la Iglesia consiste en predicar el Evangelio por todo el mundo, como escuchamos en el texto del Evangelio. Esa misión que Jesús dejó a la Iglesia, personalmente la recibimos en el Bautismo y ahí mismo fuimos consagrados para realizarla.
Textos: 2 Re 5, 14-17; 2 Tim 2, 8-13; Lc 17, 11-19.
Para prepararnos a la Comunión sacramental, este domingo la Palabra de Dios nos ofrece para la reflexión testimonios de servicio y de agradecimiento a Dios. Por una parte Naamán, un general sirio, curado por Eliseo; por otra parte, diez leprosos curados por Jesús. Estos pasajes bíblicos nos ayudan a revisar y valorar nuestra ubicación de frente a los desechados de la sociedad, si nos compadecemos de ellos y les tendemos la mano o, por el contrario, los ignoramos.
Textos: Hab 1, 2-3; 2, 2-4; 2 Tim 1, 6-8. 13-14; Lc 17, 5-10.
La Palabra de Dios que se nos ofrece para reflexionar este domingo nos habla de la fe y del servicio. Nosotros recibimos la fe en el Bautismo; en la Eucaristía la alimentamos. Es una fe que tiene como centro la muerte y resurrección de Jesús, acontecimiento que celebramos de manera especial los domingos. Esta fe, para que aparezca que realmente lo es, necesita de signos. No es para hacer milagros ni para recibirlos, sino para vivir el servicio, tal como Jesús nos enseña.
Textos: Am 6, 1. 4-7; 1 Tim 6, 11-16; Lc 16, 1931.
La parábola que acabamos de escuchar, Jesús la dijo para los fariseos. De ellos dice san Lucas, un poco más atrás, que eran “muy amigos del dinero” (16, 14) y que se la daban de justos, siendo que eran otra cosa. Ellos se estaban burlando de Jesús por la parábola del administrador astuto y por lo que Él decía sobre buen uso que se le tiene que dar al dinero. Fue el texto del Evangelio de hace ocho días. El mensaje de Jesús es que nos preocupemos por el pobre.
Textos: Am 8, 4-7; 1 Tim 2, 1-8; Lc 16, 1-13.
En el texto del Evangelio de este domingo, Jesús nos platica la historia de un administrador astuto. Al dirigirse a sus discípulos, sus palabras y su enseñanza, su advertencia y su consejo, son también para nosotros, que nos hemos reunido hoy para la celebración de la Eucaristía. Jesús remarca la astucia del administrador, que vivía dando culto al dinero y no a Dios; pero reprueba sus injusticias y la manera de querer justificarlas. Esto nos ayuda a revisar nuestra vida.
Hoja Dominical La Semilla de la Palabra. Para el domingo 22 de septiembre de 2013...
Textos: Ex 32, 7-11. 13-14; 1 Tim 1, 12-17; Lc 15, 1-32.
Dios es Padre y Madre misericordioso. Así lo describió Jesús cuando fariseos y escribas lo criticaron porque permitía que publicanos y pecadores se le acercaran. Esto era prácticamente imposible para los escribas y fariseos, que se sentían puros y buenos y no querían contaminarse por el contacto con personas consideradas pecadoras. A Jesús le interesaba dar a conocer a Dios, su Padre, como una persona misericordiosa que busca a los pecadores para perdonarlos.
Textos: Sb 9, 13-19; Flm 9-10. 12-17; Lc 14, 25-33.
Jesús iba de camino hacia Jerusalén. Su camino pasaría por la experiencia de la Cruz. De repente, como nos narra san Lucas, se dirigió a sus discípulos y les aclaró las condiciones para seguirlo. En esa experiencia de seguimiento, el más importante es Jesús. Todo lo demás: la familia, el dinero y los bienes materiales, incluso la propia persona, pasan a segundo término. Es importante que también nosotros lo tengamos en cuenta para prepararnos a recibir hoy la Comunión.
Hoja Dominical La Semilla de la Palabra. Para el domingo 08 de septiembre de 2013...
Textos: Eclo 3, 19-21. 30-31; Hb 12, 18-19. 22-24; Lc 14, 1. 7-14.
A propósito de lo que vio en la casa de un jefe de fariseos, a donde había ido a comer, Jesús da una gran enseñanza, la cual no debemos ignorar sino integrarla a nuestro modo de ubicarnos en la vida. Captó que los demás invitados al banquete escogían los lugares de honor. Jesús pide, por una parte, que no busquemos los primeros lugares o los puestos de honor; y, por otra, que aprendamos a humillarnos, a buscar el último lugar, a ubicarnos como los últimos.