Semilla de la Palabra para el día 8 de febrero 2015
Semilla de la Palabra para el día 8 de febrero 2015,
Para el 6° Domingo Ordinario
Descargar el archivo aquí: Semilla 702a y b
Información acerca de la Diócesis de Ciudad Guzmán.
Semilla de la Palabra para el día 8 de febrero 2015,
Para el 6° Domingo Ordinario
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#000080;">Vivir sirviendo
Después de estar en la sinagoga, donde explicaba la Palabra y liberó a una persona del demonio, Jesús fue a visitar la familia de Simón y Andrés, aquellos primeros pescadores llamados por Él para que lo siguieran. Allí se encontró con otra situación de sufrimiento: la suegra de Simón estaba enferma. ¿Qué hizo Jesús? La curó. El servicio de Jesús no terminó allí, sino que se prolongó cuando curó a todos los enfermos que le llevaron por la tarde, después de haber comido.
La Cuaresma es el tiempo de cuarenta días que se vive en la Iglesia como preparación para la Pascua. Todos sus miembros –laicos y laicas, consagrados y consagradas, ministros ordenados–, estamos invitados a entrar en nuestra vida personal y comunitaria para revisar si estamos viviendo como pueblo de Dios, para descubrir si estamos siguiendo con fidelidad a Jesús, para ver si estamos creciendo en la comunión, para valorar si estamos colaborando a la construcción del Reino de Dios.
San Marcos nos ofrece en este texto las primeras acciones de Jesús, después de la invitación a la conversión y de haber llamado a sus primeros discípulos. Jesús enseñaba en la sinagoga y ahí mismo liberó a una persona del demonio; de estas dos acciones, dice san Marcos que la gente estaba sorprendida porque las hacía con autoridad. La misión la realizaba Jesús con autoridad. Esto nos sirve para revisar nuestra vida y para disponernos a recibir a Jesús en la Comunión.
Semilla de la Palabra para el día 1° de febrero 2015,
Para el 4° Domingo Ordinario
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Este domingo los textos bíblicos nos recuerdan que estamos llamados a la conversión. Esta es necesaria en la vida del pueblo de Dios, pues expresa con claridad de que se quiere vivir de acuerdo a su proyecto de salvación. El texto de Jonás nos da testimonio de los habitantes de Nínive que, escuchando la voz del profeta, decidieron dejar su mala vida y realizar obras buenas. En la primera predicación de Jesús narrada por san Marcos hay una llamada a convertirse.
Semilla de la Palabra para el día 25 de enero 2015,
Para el 3er Domingo Ordinario
Descarga archivo aquí: Semilla 700 a y b
Los textos que acabamos de escuchar son vocacionales. En ellos se nos presentan modelos de llamado y respuesta. Samuel, Andrés, Juan, Simón, son llamados, entran en diálogo con quien les habla y responden. Esto nos ayuda a pensar en nuestra vocación, a agradecérsela a Dios, a renovarnos en nuestros compromisos y a prepararnos para recibir sacramentalmente a Jesús. Si nos encontramos con Él en el Evangelio y en la Comunión es para presentárselo a los demás.
Semilla de la Palabra para el día 18 de enero 2015,
Para el 2° Domingo Ordinario.
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Este domingo celebramos la fiesta del Bautismo del Señor. En el texto del Evangelio escuchamos el relato que nos ofrece san Marcos de ese acontecimiento. Es el testimonio no sólo de que Jesús fue bautizado por Juan en el Río Jordán sino de que el Espíritu Santo descendió sobre Él y de que el Padre lo reconoció como su Hijo amado. Reflexionar en la condición de Jesús como Hijo de Dios y de nuestro ser hijos e hijas de Dios nos preparará a recibirlo en la Comunión.
Nos hemos reunido en este domingo para encontrarnos con el Señor Jesús. Es más, Él mismo nos convoca, se deja encontrar, nos llena de alegría, nos alimenta y nos envía a la misión. Hoy estamos celebrando la Epifanía del Señor, es decir, la manifestación de Dios hecho Niño, en el interior de un establo, acostado en un pesebre y envuelto en pañales. Así lo hallaron los magos de Oriente. Ellos lo buscaron y lo encontraron dejándose guiar por la estrella.
En este día agradecemos al Señor el hecho de haber llamado a la Virgen María para pedirle el servicio de ser la Madre de su Hijo Jesús; también le agradecemos el testimonio de María quien, al haber respondido a ese llamado y aceptado el servicio, se convirtió en la Madre de Dios. Hoy es un día de bendiciones. Dios nos bendice y nosotros le respondemos bendiciéndolo. Con la celebración de la Eucaristía unimos esta doble acción de bendición en una sola oración.