La carrera por la vacuna

Los países compiten por tener el fármaco que frene al COVID

Por: Tzinti Ramírez Reyes

Son 165 las vacunas contra el sars-Cov-2 que actualmente se encuentran en desarrollo, sólo 32 de ellas en etapa de prueba en humanos. El trabajo en laboratorio para el desarrollo de una vacuna inició en enero cuando ni siquiera se había declarado una pandemia por parte de la Organización Mundial de la Salud.

El primer proyecto de vacuna que realizó pruebas en humanos, ocurrió en marzo. Bajo circunstancias tradicionales, los fármacos preventivos requieren de años de investigación y pruebas antes de llegar a fases de comercialización, las y los científicos buscan producir una vacuna en tiempo récord que además pueda ser segura, genere suficiente inmunidad y pueda masificarse en aplicación para el año entrante. La tarea es colosal y conlleva importantes asegunes.

A mediados de agosto, el Instituto de Investigación Gamaleya, que forma parte del Ministerio de Salud de Rusia anunció que la producción de una “vacuna rusa” contra el nuevo coronavirus podría comenzar a finales de año: Sputnik V. El nombre alude claramente a la Unión Soviética que en octubre de 1957 puso en órbita espacial el primer satélite, detonando una carrera con Estados Unidos y sus aliados en la Guerra Fría.

La estela de éxitos de los Sputnik “originales” y su interminable presunción es hasta hoy motivo de orgullo y distinción para los rusos. De ahí el provocador nombre de la nueva vacuna que el gobierno se ha apresurado por registrar, sin siquiera estar en los inicios de la fase III.

El protocolo funciona a grosso modo con las siguientes fases: primero, una etapa pre-clínica en la que se realizan pruebas en animales para buscar determinar si existe capacidad de provocar a nivel celular una respuesta inmunológica.

En esa fase I, se realizan pruebas en números reducidos de humanos sin factores de riesgo, para tratar de determinar la intensidad y el tipo de respuesta que dicha vacuna podría provocar. En la fase II se busca realizar pruebas aleatorizadas y controladas en un mayor número de humanos para evaluar mejor la respuesta provocada en el organismo, la conveniencia de las dosis y la seguridad general de la vacuna.

De ahí se pasa a la fase III que implica pruebas en miles de humanos, aquí se busca evaluar la seguridad y la eficacia de la vacuna. Se buscan efectos secundarios de ocurrencia en una de cada 10 mil personas, lo que implica estudiar varias muestras de este tamaño para llegar a resultados más cercanos a la realidad.

Ahí es donde se solicita autorización especial para entrar a una fase de producción que resultaría en una posterior fase IV de vigilancia cercana de una vacuna en producción comercial. El énfasis y la relevancia de la fase IV radica en mantener un ojo muy cercano en torno a la seguridad y eficacia de la vacuna buscando detectar más o menos a tiempo, efectos adversos de baja frecuencia. Pensar en aplicar una vacuna a miles de millones de personas en un periodo corto o mediano de tiempo es en realidad una tarea científica – contaminada por intereses políticos y preocupaciones de índole económica- de dimensiones colosales.

Se encuentran en fase II, la mayoría de las vacunas candidatas de Alemania, Estados Unidos, India, Reino Unido, Japón, Singapur, varios proyectos chinos y el cubano. El proyecto del laboratorio AstraZeneca y la Universidad de Oxford en el Reino Unido con el que nuestro país ha buscado asociarse, se encuentra en Fases I y III en Reino Unido e India y Fase III en Brasil, Sudáfrica y Estados Unidos.

El proyecto del National Institute of Health de EU se encuentra en fase III, al igual que la vacuna candidata del Wuhan Institute of Biological Products misma que está en ensayos de fase III en Marruecos, Perú y Emiratos Árabes Unidos. CanSino Biologics, el Instituto Chino de Biología y la Academia Militar de Ciencias Médicas, Sinopharm, Sinovac Biotech y el Instituto de Productos Biológicos de Pekín cuentan todos con investigaciones corriendo en fase III.

A nivel mundial se ha dado prioridad y una vía fast-track al desarrollo de una vacuna contra el sars-Cov-2, los anuncios de avances parecen a veces espectaculares y esperanzadores pero el secreto está en los números. Un intento de inmunización a la escala masiva que se requeriría para una pandemia de dimensiones internacionales como la que estamos viviendo es en realidad y en mayor parte terreno incierto e inexplorado.

Tzinti Ramírez Reyes

Internacionalista. Directora del Departamento de Relaciones Internacionales, Economía y Ciencia Política región occidente del Tecnológico de Monterrey en Guadalajara.
Twitter: @tzinr

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