Seis ventanas para mirar el acontecimiento Guadalupano

Quiero ofrecer este artículo con la intención de que nos ayude a meditar con más hondura en el acontecimiento guadalupano, ahora que se acerca el 12 de diciembre y celebramos en México y en otros países a la Virgen de Guadalupe.

El acontecimiento guadalupano, tal y como lo encontramos en el Nican Mopohua, palabras en náhuatl que significan: “aquí se cuenta”, primero es una experiencia religiosa y luego es un texto teológico, una narración, una interpretación. En el fondo hay una experiencia de Dios en torno al Tepeyac, en torno a Tonantzin, que es interpretada y narrada en un texto simbólico, cultural, teológico . Ésta es la primera fuente. Y la segunda fuente a la que recurrimos es a la misma imagen de la Virgen de Guadalupe, tal y como está en el ayate de Juan Diego.

Podemos así distinguir que el acontecimiento guadalupano es:

• Un evento de evangelización: el indio evangelizador del indio.
• Un evento de inculturación: desde la cultura náhuatl nos viene el mensaje de María de Guadalupe
• Un texto teológico fundante: es fundamento de la teología india cristiana
• Un acontecimiento paradigmático en el sentido que es una propuesta que se verifica eficazmente en la práctica. Así durante 489 años.

En el acontecimiento guadalupano inciden diversos marcos: históricos, sociales, culturales, religiosos y teológicos.

El acontecimiento guadalupano se ha constituido en fundamento y soporte de la experiencia y religiosidad del pueblo mexicano en cinco siglos.

Como el Nican Mopohua está escrito en náhuatl, con categorías y cosmovisión náhuatl y por un sujeto náhuatl, allá habrá que recurrir para entender su significado. Ya que la cultura de un pueblo es el sustrato más profundo que nos hace entender el sentido que ese pueblo le da a su vida. Ahí se encuentra su cosmovisión, su sentido religioso, sus utopías, sus tradiciones y costumbres.

La experiencia del pueblo en torno al evento de Guadalupe es la búsqueda de Dios y su cercanía con la divinidad, es un diálogo con la divinidad.

Aquí nos moveremos en clave simbólica, no en clave discursiva. Lo que nos exige abrirnos a captar los lugares, los gestos, los personajes, las palabras, los símbolos, los colores, los tiempos, las etapas. Estamos en un proceso hermenéutico de la experiencia religiosa que está escondida en Guadalupe. No tenemos otra llave para entrar, esa es la que se nos ha dado.

Veamos lo que nos dice a este respecto Raimón Panikkar (1999): “Cultura, dice él, es el mito englobante de una sociedad o un grupo en un momento dado del tiempo y del espacio. Mito sería, en esta noción, el horizonte de inteligibilidad en el que todas nuestras percepciones de la realidad adquieren sentido. El mito nos ofrece el marco en el cual se inscribe nuestra visión del mundo. Es lo que da sentido al sentido, aunque no esté significado en él. Es lo que permite y condiciona cualquiera de nuestras interpretaciones de la realidad”.

“Sólo podemos acercarnos a una cultura participando de su mito”, concluye Gustavo Esteva .

El mensaje del Nican Mopohua y la imagen de Santa María de Guadalupe tienen un mismo lenguaje, un mismo marco de significaciones: la cultura náhuatl.

La manera que vamos a utilizar para acercarnos al evento guadalupano, es mirarlo a través de seis ventanas que podemos distinguir en él.

Primera Ventana: El punto de partida

En Diciembre de 1531, fecha del acontecimiento guadalupano, estamos en el momento de la destrucción de un pueblo, de una cultura, a 10 años de la conquista. El lugar es el Tepeyac, el oriente, lugar donde nace el sol, símbolo de Dios para los náhuatls, donde se venera a Tonantzin, en las afueras de la ciudad, en la cumbre del cerrito, lugar de la presencia de Dios; en la madrugada: donde algo nuevo puede empezar. En la narración el lugar parece como xochitlalpan: lugar donde abundan las flores; pero en la lengua náhuatl, flor significa la verdad; entonces, la Virgen se aparece en el “lugar de la verdad”.

Segunda Ventana: El sujeto de la Evangelización

Primero es María de Guadalupe quien es la portadora del mensaje de misericordia, ayuda y liberación del indio. Ella viene a remediar todos los males que aquejan a estos pueblos, siempre que a ella acudan. Luego es Juan Diego quien es el intermediario entre la Virgen y el obispo para que se cumpla el deseo y pedido de la Virgen “construirle un templo, una teocaltzin. “En ella mostraré y daré a las gentes todo mi amor, mi compasión, mi ayuda y mi defensa. Porque yo soy la Madre misericordiosa de ti y de todas la naciones que viven en esta tierra…”

También son sujetos de la evangelización el pueblo indígena que entendió el mensaje y lo difundió y las naciones que viven en México.

Tercera Ventana: la metodología de María de Guadalupe

Lo primero que debemos subrayar es que el lenguaje es simbólico: flor y canto: la verdad, y no discursivo o meramente conceptual. Es un lenguaje “que recrea y atrae”. Es un lenguaje que respeta la dignidad del indio: Juan Diego permanece de pie frente a la Virgen, y no de rodillas como se pone frente al obispo. La Virgen lo llama: “hijo mío, el más desamparado, digno Juan; ¿A dónde vas?”.

En la metodología de la Virgen de Guadalupe es necesaria la intermediación del indio, de Juan Diego para que se cumpla su mandato. Cuando Juan Diego se desanima porque el obispo no le creyó su palabra y pedía a la Virgen nombrara a una persona importante para que cumpliera su deseo, la Virgen le dijo: “es de absoluta necesidad que seas tú mismo….y precisamente con tu mediación y ayuda se haga realidad mi deseo y mi voluntad”.

En el método guadalupano de evangelizar, la misericordia es elemento esencial de la evangelización, tal y como aconteció con el tío Juan Bernardino. Primero está socorrerlo en su enfermedad y luego cumplir el mandato de ir a ver al obispo. Pero en el acto de atender a su tío aconteció la salud. Anuncio del Evangelio y socorrer al necesitado son las dos caras de un mismo Evangelio. Llevar el mensaje de María de Guadalupe da alegría y gozo a Juan Diego, es un mensaje liberador. “¿Acaso no soy yo aquí tu madre?”

Este método evangelizador conoce etapas: primero: cumplir el mandato de la Virgen. Después, Juan Diego entra en crisis y pesimismo como los había dejado la conquista cruel de México. En tercer lugar: retoma el mandato de la Virgen, y finalmente la alegría al ver cumplido el mensaje de María de Guadalupe en la salud de su tío y en la aceptación por parte del obispo de mandar hacer la teocaltzin al ver ahí grabada en su tilma, la preciosa imagen de la Virgen de Guadalupe.

El mensaje guadalupano es integral, simbólico, liberador. Así ha sido durante 489 años en las gestas libertarias de nuestra patria desde la Independencia, la Revolución y otras luchas por el bien del pueblo. Siempre está presente María de Guadalupe. No existe un hogar mexicano donde no haya una imagen de la Virgen de Guadalupe.

Cuarta Ventana: Los contenidos del mensaje guadalupano

Lo primero es una Mariología. La Virgen se da a sí misma nueve títulos: “Yo soy la Madre del verdadero Dios por quien se vive, de El Creador de personas…del Señor del Cielo y de la Tierra, yo soy la Madre misericordiosa…” La Virgen quiere entregar todo su amor…misericordia. Es un mensaje de dignidad, de respeto; todo lo contrario a lo que habían hecho los españoles con los indios. Incorpora a Jesucristo al mensaje de Dios.

Quinta Ventana: Los elementos esenciales de la evangelización guadalupana

Es un mensaje de vida, de liberación, de aliviar, oír, socorrer. Es un mensaje con credibilidad: lo que prometió la Virgen se cumplió: la salud, la señal que pedía el obispo quedó estampada al caer las rosas de la tilma de Juan Diego en presencia del obispo. Es un mensaje coherente: con la cultura, con la fe antigua de los indígenas en Dios. Ella toma los nombres de Dios de la teología náhuatl para decir que ella es Madre de ese Dios. Se manifiesta en el Tepeyac, donde ya se veneraba a Tonantzín antes de la llegada de los españoles. Ella habla en náhuatl, no en español.

La Virgen muestra que la evangelización es una experiencia: acontece, se palpa, transforma en vida, es verdadera. El evangelizando se transforma en evangelizador del obispo y de los demás al llevar el mensaje de Guadalupe.

Sexta Ventana: Los efectos de la Evangelización guadalupana

El lugar de la Evangelización se cambia del centro a la periferia: no es Tlatelolco, el centro de México sino el Tepeyac, las orillas. No es el obispo el primero, sino el indio el que lleva el mensaje de Guadalupe al obispo. Se cumplió el deseo de la Virgen de que le hicieran su ermita, su templo para ahí oír y remediar todas las quejas, penas y dolores de los que a ella con fe acudan. Hecho que ha ocurrido.

Muestra la Virgen de Guadalupe que a Dios se le puede invocar con otros nombres: “El Creador de personas”, “Aquel por quien vivimos”, “El Dueño de lo que está Cerca y Junto”, “El Dios de Gran Verdad”…

Hubo un cambio en el indio Juan Diego, en el Obispo, en los habitantes de estas tierras; la evangelización se propagó rápidamente. Juan Diego sufrió en su empeño de llevar el mensaje de la Virgen al obispo, al no ser creído y despreciado por los servidores del obispo. Al final logra su cometido y ahora ha sido proclamado santo para toda la Iglesia.

Pbro. Juan Manuel Hurtado López

Párroco de Jiquilpan

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