Delicia de Sayula, los Sopitos

Por: María de Jesús Ramírez Parra

Sayula. Comer sabroso es característica de sus habitantes; los fines de semana existen bastantes cenadurías en los diferentes barrios, que generalmente elaboran una gran variedad de antojitos y de múltiples ingredientes. Hay un platillo suculento e insustituible, son los sopitos tradicionales tipo “la Güera” de Sayula.

La Güera fue una señora de nombre Felícitas Ceballos Hernández, hija de Francisco Ceballos y de su esposa Eliodora; ella trabajó algún tiempo de servidora doméstica en casa de los Anaya, así fue como se enseñó a cocinar, más teniendo una hija qué sostener.

Se inició en la cocina de servicio al público, atendiendo una pequeña fonda, que funcionaba desde temprana hora en el lugar que actualmente está el banquetón, tuvo tanto éxito en su pequeño negocio, que doña Felicitas no se daba abasto para atender a tantos comensales, y tuvo que adecuar una cenaduría en el Portal Libertad.

Tiempo después, en su casa ubicada en la calle Venustiano Carranza, los sopitos se convirtieron en la atracción principal; torteados a mano que sacaba a enfriar y se molía en el metate. La carne era de gallina y de res, que cocinaba de memoria, a puños de olores o especias, no tenía una receta prefabricada.

La maestra Zenaida Castillo Ceballos, hija de la señora Felícitas, recordó: “vendíamos diario entre cuatro y seis kilos de carne para los sopitos. El sabor que toman los sopes, es porque se rocían con el caldo donde fueron cocinadas todas las carnes utilizadas para la cena de ese día y cada persona le agrega salsa picante a su gusto, siendo esta elaborada por las mismas personas de la cenaduría, llamada salsa de cacahuate”.


Felícitas Ceballos, autora de los sopitos

La maestra Zenaida describió: “en mi casa jamás se usó gas, ni estufa, siempre cocinamos con leña y carbón, tenemos un fogón con cuatro y hasta cinco hornillas, pues ahí cocinábamos el pozole, picadillo, frijoles y todas las carnes que se utilizaban en la cenaduría; cuando mi mamá preparaba la carne de los sopes y ya habíamos colocado los olores necesarios, yo le decía: ‘ya vente güerita, ya le pusimos todo ¿qué tanto estás haciendo cerca del fogón?’. Ella se sonreía y me contestaba: ‘estoy poniéndole la brujería’”.

Agregó: “a mi mamá nadie le enseñó a cocinar, ni le dijo qué colocarles a estos sopitos, ella jamás compartió receta específica de cómo elaborarlos, solo que siempre tuvimos amistades allegadas y personas que nos ayudaban en la cenaduría, que se fijaron la manera de cocinarlos, así de esta forma se difundió lo que actualmente es un rico platillo tradicional en Sayula y que en vida de la Güera, grandes personajes y políticos afamados, venían exclusivamente a deleitarse con este manjar”.


Actualmente se venden zopitos en casa de Doña Tomasa

En el año 2002 la cenaduría completó el medio siglo de existencia, en el 2008 ella cumplió 99 años y tuvo que dejar de cocinar, pues se enfermó; algo extraordinario en esta señora es que entre 1940 y 1945 perdió una mano, se le infectó de gangrena porque se picó con un hueso de cabeza de res al sacar los sesos para los tacos; eso, no fue un impedimento para que ella continuara trabajando. Su tenacidad, perseverancia y trabajo arduo, le dieron fama como buena cocinera.

Una muestra del sabor exquisito de estos sopes aún se pueden encontrar en la cenaduría de Tomasa Ramos, que tiene elaborándolos desde hace 50 años; doña Tomasa en unión con su hermana Alejandra y su sobrina Martha iniciaron esta cenaduría, partiendo de una necesidad de supervivencia, ya que la señora Tomasa quedó viuda y con hijos qué mantener; quien indujo a doña Tomasa que se dedicara a vender cena fue la señora Paula, fue ella quien le mostró y enseñó la forma de cocinar los sopitos y todo lo que se continua vendiendo en esta cenaduría; tiempo después, la ayuda provino de sus hijas Guadalupe, Carmen y Victoria Orozco Ramos.

La encargada actual que continúa con la forma tradicional de cocinar, es la nuera de doña Tomasa, la señora Fabiola Galván; actualmente solo abren esta cenaduría el sábado, domingo y lunes, iniciando la venta desde las siete de la noche; solo se cocinan entre dos y tres kilos de carne para los deliciosos sopitos. En esta cenaduría la atracción especial son las enchiladas, que algunas veces a las ocho de la noche, ya no hay.

Así que está usted cordialmente invitado a probar en Sayula, los sabrosos sopes estilo la “Güera” y sabrá por qué en Sayula se come sabroso.

María de Jesús Ramírez Parra

Mary Chuy es egresada del Diplomado de Periodismo El Puente/ITESO. Colaboradora de El Puente.
Periodista en Sayula.

1 pensamiento sobre “Delicia de Sayula, los Sopitos

  1. Hola!
    Qué lindo artículo.
    Me trae grandes memorias ya que mis abuelos eran originarios de Sayula, Jalisco.
    Muchas gracias!

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