Semilla de la Palabra para el día 18 de enero 2015
Semilla de la Palabra para el día 18 de enero 2015,
Para el 2° Domingo Ordinario.
Descargar el archivo aquí: Semilla 699a y b
Información acerca de la Diócesis de Ciudad Guzmán.
Semilla de la Palabra para el día 18 de enero 2015,
Para el 2° Domingo Ordinario.
Descargar el archivo aquí: Semilla 699a y b
Este domingo celebramos la fiesta del Bautismo del Señor. En el texto del Evangelio escuchamos el relato que nos ofrece san Marcos de ese acontecimiento. Es el testimonio no sólo de que Jesús fue bautizado por Juan en el Río Jordán sino de que el Espíritu Santo descendió sobre Él y de que el Padre lo reconoció como su Hijo amado. Reflexionar en la condición de Jesús como Hijo de Dios y de nuestro ser hijos e hijas de Dios nos preparará a recibirlo en la Comunión.
Nos hemos reunido en este domingo para encontrarnos con el Señor Jesús. Es más, Él mismo nos convoca, se deja encontrar, nos llena de alegría, nos alimenta y nos envía a la misión. Hoy estamos celebrando la Epifanía del Señor, es decir, la manifestación de Dios hecho Niño, en el interior de un establo, acostado en un pesebre y envuelto en pañales. Así lo hallaron los magos de Oriente. Ellos lo buscaron y lo encontraron dejándose guiar por la estrella.
En este día agradecemos al Señor el hecho de haber llamado a la Virgen María para pedirle el servicio de ser la Madre de su Hijo Jesús; también le agradecemos el testimonio de María quien, al haber respondido a ese llamado y aceptado el servicio, se convirtió en la Madre de Dios. Hoy es un día de bendiciones. Dios nos bendice y nosotros le respondemos bendiciéndolo. Con la celebración de la Eucaristía unimos esta doble acción de bendición en una sola oración.
Semilla de la Palabra para el día 4 de enero 2015,
Para el Domingo de La Epifanía del Señor.
Descargar el archivo aquí: Semilla 697 a y b
Semilla de la Palabra para el día 28 de diciembre 2014,
Para el Domingo de la Sagrada Familia de Jesús, María y José.
Bajar el archivo aquí: Semilla 696 a y b
En este último domingo del año nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía. Con ella damos gracias a Dios por el Nacimiento de su Hijo entre nosotros, por su crecimiento en la vida con José y María y por su Resurrección. El domingo intermedio entre Navidad y Año Nuevo está dedicado a la Sagrada Familia. Por eso los textos bíblicos que acabamos de escuchar hablan de la vida familiar que Jesús, María y José llevaron en Nazaret y de la formación integral del Niño.
Anoche contemplábamos el Misterio del Dios hecho carne y pobre. Es el motivo de la alegría que vivimos de modo especial en este día. Hoy celebramos y agradecemos a Dios que nos hable a través de su Hijo, como escuchamos en los textos bíblicos que se han proclamado. Jesús, el recién nacido, se nos presenta como la más grande Palabra de Dios para la humanidad. En Él, en su presencia empobrecida, en sus enseñanzas y obras, Dios nos comunica su proyecto.
Esta es una noche de Buena Noticia, de agradecimiento, contemplación, adoración y comunión. La Buena Noticia es el nacimiento del Salvador, comunicada en primer lugar a los pastores. El agradecimiento es esta Eucaristía nocturna. La contemplación es del Misterio de Dios que se hace no sólo carne sino pobre. La adoración es nuestra respuesta frente a este Misterio. La comunión es el fruto y el compromiso de todo lo anterior, con Dios y entre nosotros.
Semilla de la Palabra para el día 21 de diciembre 2014,
Para el 4° Domingo de Adviento
Descargar el archivo aquí: Semilla 695 a y b
Estamos celebrando la Eucaristía en el domingo previo a la celebración de la Navidad. En este encuentro de fe, la Palabra de Dios nos presenta a la Virgen María como modelo de apertura a Dios y a su proyecto de salvación. Ella esperaba la venida del Mesías sin saber que sería la elegida para ser su madre. Para recibirlo tuvo que hacer un discernimiento delante de Dios. Reflexionar sobre su testimonio nos ayuda a prepararnos para recibir a su Hijo hoy en la Comunión.
Nos hemos reunido para celebrar la Eucaristía en el día de la Virgen de Guadalupe. Ella ha estado viendo por los habitantes de estas tierras desde 1531, cuando se le apareció a san Juan Diego y se quedó impresa en el ayate que él usaba. Allí está ella para oír nuestros lamentos, y remediar todas nuestras miserias, penas y dolores, como le expresó al mismo Juan Diego. Hoy, siguiendo la invitación de los obispos mexicanos, le suplicamos la paz para nuestro País.