Guía para la celebración dominical en familia (31 de octubre de 2021)

Les compartimos una guía para la celebración dominical de la Palabra, para el día de mañana.

Amar a Dios y al prójimo

Celebración dominical de la Palabra en familia – 31er Domingo ordinario – 31 de octubre de 2021

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.


  • Tener un altar con la Biblia abierta en Mc 12, 28-34, el cirio encendido y flores. Una imagen de Jesús con un Maestro de la Ley. Un corazón con dos letreros, uno por cada lado: “Amarás a Dios con todo tu corazón”, “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”.

 

INICIO

CANTO:  Un mandamiento nuevo (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=gjduJA73wWs).

PAPÁ:     Hoy desde nuestra casa nos unimos a la Iglesia para celebrar la Resurrección de Jesús, el Hijo de Dios. En el evangelio nos encontraremos con Jesús que nos habla de los mandamientos más importantes. Participemos con gusto en esta celebración dominical de la Palabra.

MAMÁ:    Iniciamos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¿Qué vemos en el altar? ¿En qué nos hace pensar? ¿Sabemos los mandamientos? ¿Y los vivimos?

Vamos a pedir perdón a Dios porque sabiendo los mandamientos no siempre los ponemos en práctica. Después de cada oración, respondemos: Perdón, Señor, perdón.

PAPÁS:  Perdón, Señor, porque nosotros como esposos nos olvidamos de vivir el amor entre nosotros, con nuestros hijos y con la comunidad.

HIJOS/AS:    Perdón, Señor, porque nosotros como hijos nos peleamos, no obedecemos a nuestros papás, no nos llevamos bien con todos los vecinos.

TODOS/AS: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     Ante la pregunta de un maestro de la Ley, Jesús nos aclara que tenemos que vivir siempre el amor a Dios y al prójimo. Nos preparamos para escuchar el evangelio diciendo juntos: El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él.

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Mc 12, 28-34 (Nota: si es necesario se lee otra vez).

Volvamos al texto del evangelio: ¿Qué le preguntó a Jesús el maestro de la Ley? ¿Cuál es el primer mandamiento? ¿Cuál es el segundo? ¿Hay otro mandamiento más grande que esos dos? ¿En qué tenía razón Jesús, según el maestro de la Ley? ¿Qué vale más que todos los sacrificios y holocaustos? ¿Qué le dijo Jesús al maestro de la Ley al darse cuenta de que le respondió con acierto?

PAPÁ:     Mientras que unos maestros de la Ley enseñaban que el primer mandamiento era el descanso de los sábados, otros sostenían que era la alabanza a Dios y la compasión con el prójimo.

MAMÁ:    Jesús le respondió al maestro de la Ley con lo que enseñaba la Ley. A lo dicho por Jesús, el maestro agregó que el amor a Dios y al prójimo vale más que holocaustos y sacrificios.

HIJA:       Jesús transformó el amor a Dios y al prójimo en los mandamientos más importantes e invita a vivirlos.

HIJO:       No se puede amar a Dios sin amar al prójimo ni al prójimo sin amar a Dios.

TODOS/AS: Vivir el amor a Dios y al prójimo nos hace entrar en el Reino de Dios.

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     Pidamos a Dios que nos ayude a vivir en nuestra familia y con la comunidad el doble mandamiento de amarlo a Él y a nuestros prójimos.

TODOS/AS: Oh, Dios, ayúdanos para que no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con nuestros hechos.

El mandamiento de Jesús es que te amemos a Ti y a nuestros hermanos y hermanas.

Te amamos cuando amamos la vida. Tú te dejas amar en casa, en el barrio, en la mujer que cose y en el hombre del campo, en el anciano y en el niño, en el enfermo y en el pobre, en el que tiene miedo y en el que pasa hambre, en el migrante y en el violentado

El que ama vive cerca de Ti y te conoce, porque Tú eres amor. Tu amor acoge nuestros gozos y nuestras penas. ¡Bendito seas!

Padre nuestro

MAMÁ:    Terminemos nuestra celebración dominical pidiendo a Dios su bendición, para que vivamos amándolo a Él y a nuestro prójimo.

  • Cada quien bendice a los demás, diciéndoles: Ama a Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
  • Canto final: Un mandamiento nuevo.

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