Guía para la celebración dominical en familia (23 de mayo de 2021)

Les compartimos una guía para la celebración dominical en familia, para hoy domingo de Pentecostés.

El Espíritu nos anima para la misión

Celebración dominical de la Palabra en familia – Domingo de Pentecostés – 23 de mayo de 2021

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.

 

  • Tener un altar con la Biblia abierta en Jn 20,19-23, una imagen de la venida del Espíritu Santo sobre los apóstoles, el cirio encendido y flores. Letreros: “Yo los envío a ustedes”, “Reciban el Espíritu Santo”.

 

INICIO

CANTO:  El Espíritu del Señor (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=Lj4K2JC46PA).

PAPÁ:     Este domingo celebramos la fiesta de Pentecostés, es decir, de la venida del Espíritu Santo sobre los discípulos y discípulas de Jesús. Después de terminar su misión, cuarenta a los cincuenta días de su Resurrección, Jesús y su Padre enviaron a su Espíritu para que la comunidad comenzara su misión de anunciar el Evangelio por todo el mundo. Participemos con alegría en la celebración dominical.

MAMÁ:    Iniciamos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¿Qué vemos en el altar? ¿Qué nos hace pensar?

Pidamos perdón a Dios porque, habiéndonos dado a su Espíritu, la mayoría de los bautizados no cumplimos con la misión que Jesús nos dejó.

PAPÁ:     Tú que resucitaste por obra del Espíritu Santo: Señor, ten piedad.

MAMÁ:    Tú que nos enviaste el Espíritu vivificador: Cristo, ten piedad.

HIJOS:    Tú que nos devolverás la vida gracias al Espíritu Señor, ten piedad.

TODOS:  Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     El mismo día de su Resurrección, Jesús envió a sus discípulos a la misión y, para animarlos, les comunicó el Espíritu Santo. Escuchemos con atención el texto del evangelio.

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Jn 20,19-23 (Nota: si es necesario se lee otra vez).

Volvamos al texto del evangelio: ¿De qué habla? ¿Por qué estaban encerrados los discípulos? ¿Cuál fue el saludo de Jesús? ¿Qué les mostró? ¿Cuál fue la reacción de los discípulos? ¿Qué les dijo después de desearlos nuevamente la paz? ¿Qué gesto hizo sobre sus discípulos? ¿Qué les dijo que recibieran? ¿Para qué les dio su Espíritu?

HIJO:       Jesús, el resucitado que ofrece la paz, es el mismo que convivió con los discípulos y murió en la cruz. Por eso les mostró sus llagas.

HIJA:       El Espíritu Santo, que estuvo presente en Jesús durante su ministerio y que Jesús entregó sobre sus discípulos desde la cruz, es el que va a dar vida y ánimo a sus discípulos para que continúen con la misión de Jesús.

PAPÁ:     Por eso sopló sobre ellos el aliento de vida y les comunicó su Espíritu, inmediatamente después de enviarlos como Él había sido enviado.

MAMÁ:    Nosotros recibimos ese mismo Espíritu el día de nuestro Bautismo. ¿Qué vamos a hacer para vivir como misioneros en nuestro barrio?

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

TODOS/AS: Ven, Dios Espíritu Santo, y envíanos desde el cielo tu luz, para iluminarnos. Ven ya, Padre de los pobres; luz que penetra las almas, dador de todos los dones.

Fuente de todo consuelo, amable huésped del alma, paz en las horas de duelo. Eres pausa en el trabajo; brisa, en un clima de fuego; consuelo, en medio del llanto.

Ven, luz santificadora, y entra hasta el fondo del alma de todos los que te adoran, Sin tu inspiración divina los hombres nada podemos y el pecado nos domina.

Lava nuestras inmundicias, fecunda nuestros desiertos y cura nuestras heridas. Doblega nuestra soberbia, calienta nuestra frialdad, endereza nuestras sendas.

Concede a aquellos que ponen en Ti su fe y su confianza tus siete sagrados dones. Danos virtudes y méritos, danos una buena muerte y contigo el gozo eterno. Amén.

MAMÁ:    Pidamos a Dios su bendición, para que nos dejemos ayudar por su Espíritu para realizar la misión y, así, nos convirtamos en discípulos misioneros de Jesús su Hijo. Hacemos sobre nosotros la señal de la cruz, mientras decimos: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

  • Canto final: El Espíritu del Señor.

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