El Testerazo o la Plaza de Ameca de Zapotlán

ZAPOTLÁN EL GRANDE, JALISCO. 11 de septiembre del 2018. Monumento a Guillermo Jiménez, maestro de Juan José Arreola. Ubicado en la plazoleta Ameca también conocida como el Testarazo. Carlos Zepeda.


Por Alonso Sánchez

“Hay en Zapotlán una plaza que le dicen de Ameca, quién sabe por qué. Una calle ancha y empedrada se da contra un testerazo, partiéndose en dos. Por allí desemboca el pueblo en sus campos de maíz”, así inicia Juan José Arreola su cuento “Corrido”, compilado en Confabulario, en donde narra la historia de dos hombres que se dijeron “-Oiga, amigo, qué me mira – La vista es muy natural” y que por una muchacha, o por un cántaro se dieron en la madre.

Esa plaza llamada “De Ameca”, de la cual hace referencia Arreola, actualmente se le conoce como “El Testerazo”, muchos de los habitantes de Ciudad Guzmán posiblemente la reconozcan porque es justo en esa plaza donde se parte la calle Manuel M. Diéguez en las calles Antonio Caso, antiguamente llamada Del Panteón, y la calle Manuel M. Diéguez que continúa su camino.

Ahora bien, cuál es el posible origen de que dicha plaza se llame “El Testerazo”, si bien en dicho lugar se encuentra un busto en honor al diplomático y literato zapotlense Guillermo Jiménez, quien naciera un nueve de marzo de 1891, el cual se construyó en honor a sus cien años de nacimiento en 1991, año en que se le dio el nombramiento de “Hijo Esclarecido de Zapotlán”, Cayetano Chávez Villalvazo, miembro y fundador de la asociación civil Guillermo Jiménez, menciona que la plazoleta se realizó solo con el fin de colocar el busto de Guillermo Jiménez, escultura realizada por el artista ya fallecido Ramón Villalobos “Tijelino”.

Del mismo modo, Cayetano Chávez hace mención que antiguamente ese sitio era “un paredón, pues justo ahí se terminaba la ciudad” y era una de las tres salidas importantes de Zapotlán que conducía a los viajeros hacía la zona del llano, al cruzar los cerros del poniente de la ciudad se podía llegar al rancho de La Meza, cerca de Apango. Para continuar la historia se puede decir que la calle, antes de llamarse Antonio Caso o Manuel M. Diéguez, era la calle “Del Panteón” en 1806 el cementerio que se encontraba en ese momento en el centro de Ciudad Guzmán se dispuso a cambiarse a los terrenos cercanos a lo que actualmente es la escuela primaria Basilio Badillo, nombre del turno vespertino.

La palabra Testerazo en los diccionarios se puede encontrar el significado de “Golpe dado con la cabeza o recibido en ella”, la Real Academia de la Lengua Española lo identifica como Testarazo y no Testerazo y lo define como “golpe, porrazo, encuentro violento”. Cabeza en italiano se escribe Testa, de acuerdo la etimología se podría concluir que Testerazo, efectivamente viene de la palabra italiana Testa, y justo es un encuentro o un golpe de frente a otro objeto.

Así, podemos llegar a que la plaza “El Testerazo” deba su nombre a lo que Cayetano Chávez comentó, que antiguamente en lugar de una plaza en ese sitio existía un paredón donde los viajeros daban de frente y era la salida poniente de Zapotlán el Grande, mientras que para aquellos que venían de fuera dicha entrada llegaba directamente al centro de la población.

En la actualidad la plazoleta El Testerazo, le da nombre al barrio que comprenden el conjunto de calles que se encuentran cerca de dicho lugar, una intersección entre las calles Manuel M. Diéguez, Ignacio Mejía, Antonio Caso y José Guadalupe Montenegro, y que en cierta manera es un complejo comercial, pues quienes visitan dicha plaza pueden encontrar tiendas de autoservicio, puestos de comida callejera, un tradicional vendedor de tejuino, así como comercios de estilismo, pizzería o refaccionarias.

El barrio del Testerazo fue uno de los más golpeados durante el temblor de 1985 por lo que algunos vecinos del lugar comentan que la dicha plaza existía pero fungía como una glorieta para dar mayor orden a la circulación vehicular, pues comentan que cuando era terracería los automovilistas utilizaban los sentidos de las calles como mejor se les acomodaba. Además de que este sitio también fungía como un centro de encuentro social, pues allí “se quemaban los judas, se celebraban los cumpleaños o se hacía cualquier reunión social” recuerdan los mayores.

“La plazuela de Ameca es tránsito de carretas… Y allí había, hasta hace poco, un hidrante. Un caño de agua de dos pajas, con su llave de bronce y su pileta de piedra. La que primero llegó fue la muchacha con su cántaro rojo, por la ancha calle que se parte en dos. Los rivales caminaban frente a ella, por las calles de los lados, sin saber que se darían un golpe en el testerazo”, Juan José Arreola en el cuento Corrido de su obra Confabulario.

Alonso Sánchez


Reportero. Egresado de la Lic. en Periodismo del CUSUR. Egresado del Diplomado en Periodismo El Puente/ITESO. Freelancero en proyectos de comunicación y cultura.

2 pensamientos sobre “El Testerazo o la Plaza de Ameca de Zapotlán

  1. Hago una aclaración, en este artículo dice que el profesor Cayetano Chávez Villalvazo fue el fundador y presidente de la Asociación de Trabajadores Culturales Guillermo Jiménez, pero la realidad es que el iniciador o fundador de esta asociación fue el Licenciado Roberto García Correa.

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