Homilía para el Viernes Santo 2020

Abrazar la Cruz de Jesús
Viernes Santo, viernes de pasión, viernes de cruz, viernes de muerte, viernes de dolor. Acompañamos a Jesús en su Pasión y Muerte en la Cruz, nos unimos al dolor de sus discípulos y discípulas y de su madre, la Virgen María; nos unimos a la pasión y posible muerte de personas enfermas –en estos días en rápido aumento por el Coronavirus– y de muchas otras personas que no tienen pan, techo, familia, trabajo; lamentamos la pasión y muerte lenta de nuestra Casa común que sigue siendo talada, envenenada, incendiada… con tal de la ganancia económica. Jesús transformó esa cruz, impuesta sobre los pobres y la Casa común, en fuente de vida, al cargarla y morir en ella.

Abrazar la Cruz de Jesús

Textos: Is 52, 13-53, 12; Hb 4, 14-16; 5, 7-9; Jn 18, 1-19, 42

Viernes Santo, viernes de pasión, viernes de cruz, viernes de muerte, viernes de dolor. Acompañamos a Jesús en su Pasión y Muerte en la Cruz, nos unimos al dolor de sus discípulos y discípulas y de su madre, la Virgen María; nos unimos a la pasión y posible muerte de personas enfermas –en estos días en rápido aumento por el Coronavirus– y de muchas otras personas que no tienen pan, techo, familia, trabajo; lamentamos la pasión y muerte lenta de nuestra Casa común que sigue siendo talada, envenenada, incendiada… con tal de la ganancia económica. Jesús transformó esa cruz, impuesta sobre los pobres y la Casa común, en fuente de vida, al cargarla y morir en ella.

Como dijo el Papa Francisco, en la homilía previa a la bendición con el Santísimo el 27 de marzo: “en su Cruz hemos sido salvados […] en su Cruz hemos sido rescatados […] en su Cruz hemos sido sanados y abrazados para que nadie ni nada nos separe de su amor redentor. En medio del aislamiento donde estamos sufriendo la falta de los afectos y de los encuentros, experimentando la carencia de tantas cosas, escuchemos una vez más el anuncio que nos salva: ha resucitado y vive a nuestro lado. El Señor nos interpela desde su Cruz a reencontrar la vida que nos espera, a mirar a aquellos que nos reclaman, a potenciar, reconocer e incentivar la gracia que nos habita”.

Adoremos la Cruz de Jesús este Viernes Santo, teniendo en cuenta que “abrazar su Cruz es animarse a abrazar todas las contrariedades del tiempo presente, abandonando por un instante nuestro afán de omnipotencia y posesión para darle espacio a la creatividad que sólo el Espíritu es capaz de suscitar. Es animarse a motivar espacios donde todos puedan sentirse convocados y permitir nuevas formas de hospitalidad, de fraternidad y de solidaridad. En su Cruz hemos sido salvados para hospedar la esperanza y dejar que sea ella quien fortalezca y sostenga todas las medidas y caminos posibles que nos ayuden a cuidarnos y a cuidar. Abrazar al Señor para abrazar la esperanza. Esta es la fuerza de la fe, que libera del miedo y da esperanza” (Id.) e impulsa a luchar por la vida digna de los pobres y de la Casa común.

10 de abril de 2020

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