Guía para la celebración dominical en familia (19 de julio de 2020)

Les compartimos esta guía para la celebración de la Palabra en familia para el próximo domingo 19 de julio. Ojalá les ayude en su vida familiar y comunitaria.

No meter cizaña

Celebración dominical de la Palabra en familia – XVI Domingo ordinario – 19 de julio de 2020

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.

 

  • Preparar un altar con la Biblia abierta en Mt 13, 24-43, el cirio encendido y una imagen de Jesús en el campo; algunas semillas, una planta con flores o frutos que tenga alguna maleza. Una imagen de una persona triste, con miedo e imágenes de gente hablando mal de ella.

 

INICIO

CANTO:  Somos el trigo (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=RHPGRu2ERS4).

 

PAPÁ:     En nuestra celebración familiar de este domingo, con la que nos unimos a la comunidad, la Palabra de Dios nos quiere hacer reflexionar, por medio de la parábola del trigo y la cizaña, sobre la necesidad de sembrar el bien y no el mal, de no juzgar al hermano por su apariencia, de no meter cizaña con los hermanos y hermanas. Esto nos ayudará a pensar cómo está nuestra relación con los demás. Participemos con atención y alegría.

MAMÁ:    Iniciamos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Ahora en silencio contemplamos el altar: ¿Qué es lo que observamos? ¿Qué nos hace pensar? Y nosotros, ¿descubrimos semillas de cizaña en la vida de nuestra familia y nuestra comunidad?

Teniendo en cuenta somos humanos y que muchas veces tendemos a juzgar (echar cizaña) al otro por su apariencia, en un momento de silencio pedimos perdón al Señor y después todos juntos decimos: Por sentirnos jueces del hermano y echarle cizaña, perdónanos Jesús, sembrador bueno.

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     Ahora vamos a escuchar el texto de evangelio que nos presenta la parábola del trigo y la cizaña. Jesús nos invita a no ser sembradores de cizaña, sino de la buena semilla del Reino en nuestras familias, comunidad y sociedad. Escuchemos atentos.

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Mt 13, 24-43 (Nota: Si es necesario, se lee otra vez el texto).

Reconstruyamos el texto: ¿Con que compara Jesús el Reino? ¿Quién siembra la cizaña y a qué hora? ¿Qué le van a decir los trabajadores al amo? ¿Qué les responde? ¿Con que más compara el Reino? ¿Cómo les explica la parábola a sus discípulos?

MAMÁ:    La parábola de la cizaña completa la gran parábola del sembrador y, al igual que esta, se compone de dos partes: la exposición que Jesús hace al pueblo y la explicación que luego da a los discípulos. Los campesinos que escucharon no necesitaban de mucha explicación para identificar a los sembradores de la cizaña, los enemigos del Reino. El trigo y la cizaña que crecen juntos era la mejor expresión de que la propuesta del nuevo ser humano y de la nueva sociedad que quería Jesús debía realizarse bajo la convicción de que la realidad del mal sería siempre compañera del bien.

Ante esto, por tanto, nosotros como personas en ciertas ocasiones caemos en la tentación de hacer juicios apresurados en contra de los otros, tratando de identificar por nosotros mismos a los buenos y los malos, en su mayoría sintiéndonos los buenos y dejando a los otros ante la comunidad como los malos, sean familiares, vecinos o ciudadanos. Debemos ser tolerantes y tratar de descubrir las cualidades y los frutos del otro antes de cometer el error de dañar su dignidad sembrando cizaña en los demás hermanos y hermanas.

Ahora dialoguemos: ¿Qué tipo de semilla sembramos en nuestra comunidad? ¿Qué error cometemos cuando juzgamos al otro por su apariencia? ¿Cómo sembrar la semilla del Reino en nuestra familia y comunidad, logrando así ser la nueva humanidad que Jesús quiere?

Ahora entre todos quitamos las imágenes de habladuría y acercamos la imagen de la persona triste a la de Jesús como signo de lo que trataremos de hacer con todas las personas de nuestra comunidad.

Con estas respuestas hacemos oraciones espontáneas al Señor y decimos: Jesús, buen sembrador de la semilla del Reino, escúchanos.

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     Por medio de la oración que Jesús nos enseñó, vamos a pedir al Señor que nos ayude a vencer la tentación de juzgar al otro por la apariencia, de sembrar cizaña entre los hermanos y hermanas y que más bien nos impulse a ser sembradores del Reino como lo fue Él: Padre nuestro

MAMÁ:    Alegres de haber celebrado juntos la vida y la fe en el Buen Sembrador y conscientes de nuestro compromiso, haciendo la cruz sobre nosotros terminamos diciendo: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

  • Canto final: Somos el trigo.

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