Guía para la celebración dominical en familia (10 de octubre de 2021)

Les compartimos una guía para la celebración dominical en familia, para el próximo 10 de octubre.

Compartir con los pobres

Celebración dominical de la Palabra en familia – 28º Domingo ordinario – 10 de octubre de 2021

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.


  • Tener un altar con la Biblia abierta en Mc 10, 17-30, el cirio encendido y flores. Una imagen de Jesús con el joven rico. Imágenes en las que contrastan la desigualdad entre ricos y pobres. Letreros: “Ve y vende lo que tienes”, “Da el dinero a los pobres”, “Ven y sígueme”, “1% de la población mundial posee el 99% de la riqueza; 99% de la población posee el 1% de la riqueza”.

 

INICIO

CANTO:  Cuando el pobre nada tiene (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=m0_BC5tZuQQ).

PAPÁ:     Nos hemos reunido nuevamente en nuestra casa como Iglesia para dar gracias a Dios por la Resurrección de Jesús, su Hijo. Este domingo Jesús nos pide meter en el corazón a los pobres y vivir la solidaridad con ellos. Participemos con alegría en esta celebración dominical de la Palabra.

MAMÁ:    Iniciamos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¿Qué vemos en el altar? ¿En qué nos hace pensar? ¿Cuáles son las familias de nuestro barrio que viven en la pobreza o en la miseria?

Vamos a pedir perdón a Dios por las desigualdades existentes entre ricos y pobres, por nuestra indiferencia y por nuestra falta de solidaridad. A cada oración, respondemos: Perdón, Señor, perdón.

PAPÁ:     Señor, es cada vez más grande la brecha entre los pocos que tienen mucho y los muchos que nada tienen.

MAMÁ:    Señor, la pobreza de la mayoría es consecuencia de la injusticia.

HIJO:       Señor, vivimos en una sociedad que pasa indiferente ante los pobres y descartados.

HIJA:       Señor, no somos solidarios entre pobres y con los pobres.

TODOS/AS: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     Para disponernos a escuchar el texto del evangelio, vamos a decir juntos: Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Mc 10, 17-30 (Nota: si es necesario se lee otra vez).

Volvamos al texto del evangelio: ¿Cuál fue la pregunta que un hombre le hizo a Jesús? ¿Quién es bueno, según Jesús? ¿Qué mandamientos le recordó Jesús? ¿Esto lo vivía aquel hombre? ¿Qué cosa le faltaba? ¿Qué hizo el hombre al escuchar esto de Jesús? ¿Para quiénes es difícil entrar en el Reino de Dios? ¿Qué es más fácil que suceda? ¿Es imposible la salvación? ¿Qué dejaron los discípulos para seguir a Jesús? ¿Qué les aseguró Jesús que recibirían?

PAPÁ:     A aquel hombre rico que buscaba con sinceridad a Dios y la vida eterna, Jesús le recordó los mandamientos en relación al prójimo. Esos mandamientos estaban orientados a garantizar la vida, la fecundidad, los bienes, la honra y el cuidado de los padres.

MAMÁ:    Jesús fue más allá del cumplimiento de lo mínimo para ser un buen miembro del pueblo de Dios y, con amor, le pidió que se liberara de los bienes materiales para ponerlos al servicio de los pobres y marginados.

HIJO/A:   El joven se alejó lleno de tristeza, porque en lugar de dejarse abrazar por Jesús para ser su discípulo, decidió seguir abrazando a sus riquezas.

TODOS/AS: Solo del amor de Jesús brota la comunión y el servicio a los pobres.

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     Con nuestra oración, respondemos al Evangelio que hemos reflexionado.

TODOS/AS: Bendito seas, Padre nuestro, por Jesucristo, tu Hijo y por tu Espíritu de Amor. Bendito seas, Señor, creador de las riquezas del universo para que fueran sometidas, con justicia y amor, a los hombres y mujeres.

Hoy reconocemos que no respetamos la dignidad de la persona humana, ni consideramos al prójimo como otro yo. Las situaciones sociales, culturales y económicas son injustas. Tus bienes, creados al servicio de todos, están en manos de los ricos, quienes ponen su confianza en el dinero.

Tú, enviaste a tu Hijo para que invitara a todos a la conversión, al desprendimiento y al seguimiento del Evangelio. Él nos enseñó que el camino de la salvación está en liberarse de las riquezas y en vivir la solidaridad con los pobres. Por eso, Padre, te estamos agradecidos y te aclamamos. Padre nuestro

MAMÁ:    Pidamos a Dios su bendición, para que no vivamos apegados a los bienes materiales y más bien los sepamos compartir con y entre los pobres.

TODOS/AS: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

  • Canto final: Cuando el pobre nada tiene.

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