La vida se escucha y se abraza

Una experiencia con rostro femenino

de la defensa y el cuidado del medio ambiente

 

La vida se escucha y se abraza

Por: Arturo Bernardino

 

“Nos rodean monocultivos que se romantizan, nos rodean monocultivos que usan los gobiernos desarrollistas como bandera para decir que el territorio está creciendo y lo que sucede es un despojo paulatino social y de las economías locales” fueron las palabras de Lizeth Sevilla para tejer su voz en el análisis sobre los diagnósticos socio ambientales presentado el pasado viernes 15 de octubre en el Quinto Foro organizado por la Red de Defensoras Jalisco, titulado “Mujeres Rurales que sostienen la vida: Salud, Territorio y Alimento”.

 

Frente al altar de plantas medicinales y elementos de la naturaleza que evocó el vínculo umbilical y cósmico con la madre tierra que alimenta, cura y sostiene, mujeres de seis regiones de Jalisco y Michoacán se dieron cita con el objetivo de escuchar las palabras de Rocío Moreno, mujer indígena de la comunidad de Mezcala. También Tere Rojas, Rosa Isela Prieto Díaz y Daniela Nils de la comunidad indígena de Cherán compartieron sus historias de organización, resistencia y defensa de sus territorios y familias.

“Aunque la lucha principal es recuperar, cuidar y defender nuestra tierra para nuestros hijos, hemos visto la necesidad de recuperar la historia e identidad de nuestro pueblo como legado para involucrar a las nuevas generaciones”, afirmó Rocío Moreno. Con voz vibrante, Rosa Isela Prieto afirmó que ante los discursos políticos “surgió la necesidad de pensarnos como mujeres y vencer el miedo a dar nuestra palabra, aunque no contamos con títulos académicos aprendemos a unir nuestras voces desde pequeñas”. Otro testimonio estableció: “en abril de 2014, nuestra comunidad ante una deforestación y escasez de agua decidimos organizarnos y crear la experiencia llamada La Fogata donde reunidas al calor del fuego, podíamos dialogar, expresarnos y buscar alternativas” comentó Daniela Nils.

Por su parte, Tere con mirada serena y voz firme, reveló que desde sus inicios “no quisimos plantearnos como un colectivo, pues no era el objetivo ser conocidas sino recuperar la vida comunitaria que es la misión que persigue históricamente nuestra comunidad”.

“Este foro alimentó nuestra esperanza con el testimonio y juventud de las compañeras de Cherán. Con las reflexiones sobre los diagnósticos socio-ambientales y con las experiencias compartidas por mujeres que defienden sus territorios y familias. Sus testimonios son una alternativa para continuar fortaleciendo la Red y fomentar esta organización con rostro de mujer”, comentó Carmen García organizadora de este foro.

Desde sus inicios, las redes tejidas por las mujeres del Sur y Sureste de Jalisco en estos foros no ha sido tarea fácil. Sin embargo, son brechas abiertas para re-encontrarse y emprender un camino común y solidario.

La primera brecha vislumbró su primer Asamblea el año 2017 animadas por el lema “Trabajemos juntas para conseguir nuestros sueños”. Este fue el banderazo de salida que imprimió un rostro femenino a esta organización. Fue el impulso para “sentir el viento de promesa que aviva la ilusión por un mundo mejor, de otros mundos posibles”: como resumió Karenina Casarín.

La segunda asamblea fue en la casa del noviciado en Tapalpa del 5 al 7 de octubre de 2018, con olor a pino y el aire fresco descubrieron el objetivo de su lucha común de fortalecer la Red y fortalecer la defensa con herramientas de autocuidado y visión crítica de la realidad, animadas por el lema de Marcela Lagarde: “La enredadera feminista se hace de muchos nudos y de muchos lazos, que se tienden imperceptiblemente para los ojos controladores del orden patriarcal”.

La tercera asamblea invitó a tatuar su sueño “mujeres rurales por una agricultura para la vida”. Su modalidad fue un Foro celebrado el 4 y 5 de octubre del año 2019. Aquí compartieron su lectura crítica sobre la situación de salud y problemas ambientales provocados por el uso y abuso de agro-tóxicos en los municipios de Atoyac, Mazamitla, Tapalpa, Tuxpan y Zapotlán el Grande.

La pandemia en 2020, no fue causa para bajar los brazos sino para continuar el camino de manera virtual del 15 de octubre al 18 de noviembre. El corazón fue el intercambio de dos experiencias que cosecharon los frutos y saberes de los proyectos liderados por mujeres.

Al vuelo de las palomas sobre la cruz atrial de Tuxpan se elevaron los sueños y esperanzas, los compromisos y acciones que quedaron plasmados en los corazones de alrededor de las 100 mujeres que orientaron el sentido de su vida y caminar en esta quinta brecha que es el botón de muestra de un compromiso común que apenas emerge de la escucha de la vida para abrazarla y defenderla.

 

Este artículo se encuentra publicado en el número 198 de EL PUENTE.

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