La nueva normalidad en Jalisco y México

Por: Jorge Rocha

El domingo 31 de mayo terminó la llamada “Jornada Nacional de Sana Distancia” que implicaba un fuerte llamado a las personas y sus familias a quedarse en casa. Varios sectores económicos vuelven a la actividad en medio de una pandemia que está lejos de ceder y a diferencia de otras naciones, México reanuda algunas actividades en medio de un escenario donde los contagios siguen creciendo.

Algunos gobernadores como Enrique Alfaro expresan que la economía no aguanta más y que se abrirán algunos sectores sabiendo que el riesgo es todavía muy alto. Comenzamos el periodo de la llamada “nueva normalidad” con muchas incertidumbres, con mensajes encontrados y muy contradictorios, y con un claro proceso de desconfinamiento en varias ciudades del país.

Hace un par de meses algunos añoraban este momento como el regreso a la normalidad de antes, con algunos cambios poco significativos, pero se esperaba que las cosas volvieran a lo mismo de siempre, otros auguraban que la crisis sanitaria del COVID-19 a nivel mundial cimbraría los cimientos del capitalismo. Luego de cinco meses de pandemia, no está claro el rumbo que tomaremos y los cambios profundos que pueden darse.

Luego de más de 70 días de confinamiento y distancia social para las y los jaliscienses, podemos recuperar algunos hallazgos y aprendizajes de este proceso social, inédito, del cuál sabíamos muy poco y sobre el que seguimos en una lógica de ensayo y error para actuar. Algunos de estos hallazgos son:

Primero, los modelos matemáticos y predictivos fallaron, no por su consistencia interna, sino porque hay factores sociales que no pueden controlar. Al inicio de la pandemia en México (28 de febrero fue el primer caso), el gobierno federal planteó que a mediados de mayo sería el pico contagios y que en junio está tendencia empezaría a descender, incluso se dijo que el 25 de junio sería la fecha donde ya habría una baja importante en el ritmo de contagios. En el caso de Jalisco se planteó que había cinco días fundamentales para aminorar la tasa de contagios y eso ayudaría a controlar de forma muy satisfactoria la pandemia en la entidad.

Lo cierto al día de hoy es que, tanto a nivel nacional como estatal, el ritmo de contagios sigue incrementándose y no está claro el escenario donde efectivamente se haya logrado controlar la crisis sanitaria. Incluso en el caso de nuestra entidad, estamos en el momento de mayor crecimiento en los contagios.

En segundo lugar, para un país como el nuestro, con tanta diversidad geográfica, territorial y demográfica, quedó claro que no tendríamos un solo pico de pandemia, es decir, que tendremos varios picos con desfases en el tiempo. En el Valle de México y en Tabasco están en el momento de mayor crisis, pero con una tendencia a la estabilización en el ritmo de contagios, se prevé que en las ciudades de Guadalajara y Monterrey sus picos de casos de personas con COVID-19 serán hasta mediados del mes de junio, e incluso hay investigadores que piensan que la curva descenderá hasta los meses de julio y agosto.

También la Organización Mundial de la Salud estima que, con la llegada del invierno, puede haber un rebrote en varios países. Todo esto nos lleva a que la vigilancia epidemiológica local es fundamental para lograr mejores resultados en las estrategias de desconfinamiento y reanudación de actividades. Ahora bien, el panorama es tan incierto, que podríamos ver escenarios donde se volviera a la aplicación de la distancia social de forma más radical.

Otro tema es que la comunicación gubernamental ha tenido resultados bastante cuestionables, ya que al final de la “Jornada Nacional de la Sana Distancia” los mensajes han sido contradictorios, en el caso de algunos estados las directrices de gobernadores y del presidente no han sido las mismas, el propio Andrés Manuel López Obrador parece que minimiza algunos de los efectos de la pandemia y las políticas públicas para reactivar la economía no cuentan con un sustento técnico claro que nos ayuden a vislumbrar sus efectos positivos. Quizá como nunca hemos consumido información gubernamental: mañaneras, vespertinas y videos de gobernadores; y también como nunca la gente está inmersa en un marasmo de información que no genera certezas ni abona a la toma de decisiones.

Para el caso de Jalisco está claro que la población acató con gran responsabilidad las medidas de distancia social en el primer momento de la pandemia, pero desde la celebración del día 10 de mayo, es muy notorio que una parte de la ciudadanía dejó de tomar en serio las medidas de cuidado mutuo y de otros. De hecho, la Universidad de Guadalajara estimó que desde hace dos semanas la movilidad en la ciudad se incrementó hasta en un 22% y esto se ve reflejado en el preocupante incremento en el ritmo de contagios en la última semana. Para afrontar esta pandemia es crucial que retomemos la forma de proceder de los primeros días de esta crisis sanitaria para evitar que la ocupación hospitalaria se sature.

Aunque cada vez más lejos, pero en escenarios tan complejos como el que estamos viviendo, es necesaria la coordinación entre niveles de gobierno e instituciones públicas, ya que la descoordinación y las medidas contradictorias, sólo generan mayor confusión entre la ciudadanía, que al final del día terminará guiando sus acciones por su propia intuición y experiencia cotidiana.

Habrá que estar muy atentos al desarrollo de la pandemia, pero lo que está claro es que fin del trayecto está todavía muy lejos.

Dr. Jorge Rocha Quintero

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Dr. Jorge Rocha Quintero. Académico del ITESO. Colaborador de El Puente. Escribe en revistas y medios de Jalisco y de la Compañía de Jesús. Le va a Atlas aunque ganen.

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