La inseguridad sigue a pesar de la pandemia

Por Jorge Rocha

La pandemia sigue y el pico de contagios no cede. Frente a este proceso que indudablemente ha concentrado los esfuerzos y la atención de la opinión pública en los últimos meses, la violencia en el país tampoco cesa y durante los últimos días fuimos testigos de varios acontecimientos de extrema gravedad en varios territorios que nos hablan de que la violencia en México no respetó el confinamiento y que las dinámicas que tenemos instaladas desde hace tres sexenios en materia de inseguridad pública, no se han resuelto y tampoco dan muestras claras de mejora.

En el estado de Guanajuato se dieron graves actos de violencia en la ciudad de Celaya, luego de un operativo en contra del llamado cartel de Santa Rosa de Lima, donde las autoridades aprehendieron a varias personas supuestamente están vinculadas con esta organización delictiva. Por otro lado, en la Ciudad de México, el Secretario de Seguridad de aquella entidad, Omar García Harfuch, fue víctima de un atentado donde se utilizaron armas de alto poder y que fue perpetrado por un comando conformado por más de 20 miembros de una organización delictiva. Desafortunadamente murieron tres personas, el propio secretario salió herido y este hecho fue atribuido al cartel Jalisco Nueva Generación. En ambos casos la violencia desatada parece ser una respuesta de estos grupos delictivos frente a acciones emprendidas por las corporaciones de seguridad y del Estado Mexicano.

Además de los enormes efectos que está teniendo nuestra Nación por la crisis sanitaria derivada del COVID-19 y la crisis económica por el cierre de actividades, se suma este lacerante problema que sigue lastimando al país desde hace más de una década.

Frente a lo acontecido en estos días, podemos hacer algunas reflexiones:

Primero que la crisis sanitaria no contuvo las dinámicas delictivas del país, y aunque parece que hay una modificación en el crecimiento de algunos delitos por el escenario de confinamiento, es claro que los grupos de la delincuencia organizada siguen operando bajo otras lógicas.

También que la capacidad de fuerza mostrada en los acontecimientos de estos días por parte de estos grupos, da cuenta de que estas organizaciones se han fortalecido a lo largo de los años y es por ello que atacan de forma más frontal al Estado Mexicano.

Los esfuerzos de los nuevos gobiernos (federal y de los estados) no han sido suficientes para bajar los índices de violencia y este asunto sigue siendo una de las agendas prioritarias en el país, aunque en este momento el foco de la opinión pública esté centrado en la crisis sanitaria.

Otro aspecto es que tampoco está claro el aporte de la Guardia Nacional para contener y resolver el problema de la violencia en México, que en su creación fue presentada como una de las grandes soluciones a este asunto, sin embargo, hasta ahora los frutos positivos de su trabajo no se ven nada claros.

Los hechos de violencia como los que se presentaron en Guanajuato y la Ciudad de México, desafortunadamente colaborar con los discursos que buscan militarizar aún más la seguridad pública y desdeñan cada vez más las propuestas de realizar reingenierías profundas en las policías estatales y municipales.

Por último, a casi año y medio del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, las estrategias implementadas para combatir la inseguridad en el país se alejan muy poco de lo hecho por sus predecesores y conforme pasa el tiempo, se incrementa el riesgo de que tengamos otro sexenio perdido en la materia.

Resulta muy importante mantener la mirada puesta en esta agenda, que aunque en este momento no sea tan visible, sigue siendo fundamental para la vida del país.

Dr. Jorge Rocha Quintero

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Dr. Jorge Rocha Quintero. Académico del ITESO. Colaborador de El Puente. Escribe en revistas y medios de Jalisco y de la Compañía de Jesús. Le va a Atlas aunque ganen.

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