FINAL DE PROCLAMA DE COMUNIDADES ECLESIALES DE BASE (CEBs)

Logros de la comunidadContinúa la proclama de CEBs: como pueblo de Dios, cimentados en su palabra, las CEBs sentimos con alegría que Dios ha estado presente en nuestro caminar. Reconocemos a un Jesús firme que toma decisiones en favor de los pobres, hombre definido, con palabras y actitudes proféticas ante los poderosos. El nos mueve a realizar la misión desde el pobre por eso es nuestro compromiso seguirlo desde los hechos concretos que promueven la vida digna.
Las CEB estamos llamadas a ser y hacer signos del reino, comunidades articuladas desde las periferias existenciales y geográficas reafirmando una profunda espiritualidad de seguimiento a Jesús.
Iluminados por las decisiones y opciones de Jesús, asumimos el compromiso de seguirlo, quien con su estilo de vida marco un camino para anunciar y hacer presente el reino de Dios. Por esto asumimos como pobres la opción por los pobres. Nos sentimos llamados y llamadas a salir al encuentro de los excluidos, y a encontrarnos con los nuevos rostros de pobres del mundo de hoy: madres solteras, jóvenes, niños y niñas, migrantes, familias desintegradas, la madre tierra, hijas e hijos atrapados en la prostitución, el alcoholismo y la drogadicción.
Guiados por el Espíritu nos comprometemos hacer una Iglesia en la base, en salida, misionera en constante conversión y solidaria, cuyo centro sea el Reino de Dios; a vivir una espiritualidad de seguimiento para proseguir su obra, perseguir su causa y conseguir su plenitud. La CEB unidas a otros grupos religiosos y organizaciones sociales de buena voluntad, nos comprometemos a enfrentar los problemas y a participar en las luchas justas de nuestros pueblos atendiendo a los signos de los tiempos. Pedimos a nuestro Padre-Madre, que guie nuestro procesos comunitarios para avanzar en nuestra identidad de pueblos de Dios.
“Madre del evangelio viviente danos la santa audacia de buscar nuevos caminos para que la alegría del evangelio llegue a los confines de la tierra y ninguna periferia se prive de su luz”
Con esto termina una proclama realizada por los y las participantes en este XIX encuentro nacional del 21 al 25 de julio en Cd. Guzmán, Monterrey y Puebla donde existió un período de tiempo que todos los grupos que estuvieron trabajando en diferentes ciudades de estos estados y sacadas ya conclusiones muy concretas sobre la realidad existente en nuestro país, se unificaron, utilizando la tecnología y con la presencia del Espíritu de Dios entre todos la elaboraron.
Por: María de Jesús Ramírez Parra

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