Violencia en aumento

Juan Manuel Hurtado López

Párroco de Pantelho’, Chiapas.

  400px-Es.WWHND12_Ch_18_Page_313-1          Un aspecto que aqueja a nuestra Parroquia-Misión es la violencia en sus diversas formas. En los últimos tres meses se cometieron cinco asesinatos, dos o tres suicidios, asaltos en los caminos y hubo personas golpeadas y robos. Se multiplicaron las cantinas en la cabecera municipal y aumentó el consumo de alcohol y otras drogas. También va al alza la prostitución en las cantinas y el trabajo de muchachos y muchachas jóvenes en ellas. Algunas de ellas quedan embarazadas. También hay violencia contra la sagrada Madre Tierra, ya que a un lado de la carretera que baja hacia Las Limas está el basurero municipal cercano a un arroyo, cuyas aguas, ya contaminadas, van a dar al Río Grande. Esto afecta por igual a las comunidades que están a los lados del río allá abajo y a los peces que viven ahí.

Ante esta situación, los miembros del Consejo Parroquial y toda la asamblea de servidores: catequistas, diáconos, candidatos al diaconado, presidentes de ermita, principales, jefes de zona, coordinadores, pueblo creyente, representantes a Derechos Humanos y los agentes de pastoral, iniciamos una reflexión sobre lo que debíamos hacer. Así, el pasado 29 de diciembre, en la comunidad de San José Bochtic, elaboramos un documento para entregárselo al presidente de Pantelho’ y a las autoridades municipales, al Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas, a la Red por la Paz en Chiapas, a la Vicaría de Justicia y Paz de la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas, y al obispo Felipe Arizmendi Esquivel.

 

En ese documento señalamos que las autoridades municipales deben tomar cartas en el asunto, que todos los problemas del municipio son interdependientes y están interconectados, ya que si no se atiende uno, por ejemplo la inseguridad, éste trae consecuencias sobre el libre tránsito de las personas; que si no se investigan y se castigan los crímenes, éstos proliferan y a todo esto se suma la corrupción en las autoridades.

 

Junto con los servidores y servidoras de la comunidad iremos buscando los caminos que nos lleven a una situación donde se respeten la vida y los derechos de las personas y de la Madre Tierra, como exhorta el Papa Francisco en su Encíclica Laudato si’.

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