Una mirada a las experiencias electorales internacionales

El 1 de Julio en México se llevaron a cabo las elecciones con mayor participación ciudadana de la historia del país, alrededor de 65% del electorado salió a votar. Sin embargo este hecho no fortaleció la legitimidad del proceso electoral. Opacadas por acusaciones de fraude, compra de votos, exceso en los gastos de campaña, las elecciones de México más que un ejercicio democrático fueron un ejercicio de poder.

Unas elecciones costosas y extenuantes, en lo que se refiere a participación de la ciudadanía, deberían contar con un grado de aceptación amplio. Sin embargo, el surgimiento de grupos como el movimiento #Yosoy132 o “México en Contra de la Imposición”, han generado un clima poco esperado en las elecciones mexicanas: movilizaciones convocadas en contra del virtual triunfo de Enrique Peña Nieto, candidato del PRI, duras críticas en la prensa internacional sobre la jornada electoral del 1 de Julio y la impugnación de los resultados electorales por parte de los dirigentes del Movimiento Progresista, ponen en duda la calificación de “elecciones limpias” que ha reiterado el IFE.

Otros Países, otras elecciones.

Las elecciones que no generan confianza no son exclusivas de México. En marzo hubo elecciones en Rusia, tuvieron una participación ciudadana de 65% y un rotundo triunfo del partido en el poder liderado por Vladimir Putin. Con 60% de los votos a su favor y la mayoría absoluta en la Cámara de Representantes, Putin y su partido consiguieron un periodo más en el poder. Las movilizaciones post-electorales han convocado a miles de rusos a las calles para frenar la ambición de poder de Vladimir Putin, que ya ocupó el máximo cargo por dos periodos consecutivos entre 2000 y 2008.

“Muchos rusos, especialmente en Moscú no van a aceptar a Vladimir Putin como presidente legítimo” declaró para Euronews el pasado 3 de mayo Garry Kasparov, campeón de ajedrez y líder de la oposición rusa contra Putin. “Incluso si logra pasar los próximos meses previos al inicio de su gobierno, está malherido, incluso herido de muerte como líder político y no sobrevivirá políticamente a los próximos 6 años”.

Sin embargo no todos los procesos electorales de este año han culminado en protestas. En el caso francés, las elecciones del 15 de mayo dieron fin a 17 años de gobierno conservador, para comenzar una nueva etapa de gobierno con el socialista Francois Hollande.

Esas elecciones estuvieron marcadas por una contienda reñida, ya que la diferencia entre Hollalde y Sarkozy en los sondeos de opinión durante las campañas, nunca rebasó 4%, por lo que a diferencia del caso mexicano, los partidos Socialista y Conservador respectivamente tuvieron que competir con propuestas y entrega de resultados a la ciudadanía, por encima de las descalificaciones y la propaganda política de culto al candidato.

El cambio de rumbo en el gobierno francés representa un hecho sin precedentes, especialmente cuando el país se encuentra sumergido en la incertidumbre económica por los conflictos derivados de las crisis financieras de Grecia, España e Italia.

Los cambios en el mundo árabe

Otros países que vivieron elecciones este año, fueron Libia y Egipto. Después de un año de manifestaciones y levantamientos armados, ambos países lograron derrocar a sus dictadores, siendo las elecciones libres un proceso importante para la pacificación de sus naciones y la reconstrucción política de sus gobiernos.

Para el caso de Egipto, la caída de Hosni Mubarak puso fin a 30 años de un gobierno opresor. El nuevo gobierno encabezado por el islamista Mohamed Mursi, deberá trabajar en la promulgación de una nueva constitución, una tarea nada fácil ya que los militares afines a Mubarak aun cuentan con un peso considerable en la Cámara de Representantes.

El proceso electoral egipcio es relevante ya que ese país no cuenta con un instituto electoral tan sofisticado como el IFE. Las elecciones en Egipto tuvieron una primera vuelta en mayo en donde la participación ciudadana fue de 46%, dando paso a la segunda ronda en junio con una participación ciudadana de 51% según lo informó el periódico El Economista en su edición del 24 de junio.

Los retos políticos que ha de enfrentar Egipto son más complejos de los que se viven en México, pues de la transformación de las instituciones y la consolidación de un nuevo gobierno legítimo y estable, dependerá el futuro de la nación islámica más poblada de medio oriente.

En el caso de Libia, la revolución armada que puso fin a los días del dictador Gadaffi está en su etapa final con las elecciones que se celebraron la primera semana de julio. Sin embargo, la sombra de la violencia y el terrorismo empiezan a opacar la legitimidad de los comicios. Al cierre de esta edición aun no se tenían los resultados finales de las elecciones, ya que en ese país el proceso electoral es más largo que en México. Las urnas permanecen abiertas un par de días para que la gente pueda emitir su sufragio y posteriormente el conteo toma varias semanas.

Diferentes instituciones electorales, diferentes procesos

Existen marcadas diferencias entre las instituciones dedicadas a organizar las elecciones en cada país. Por un lado hay instituciones consolidadas, pragmáticas y austeras en su proceso como es el caso de Rusia y Francia, en donde las campañas electorales son de alrededor de 2 meses y la transición del gobierno lleva poco menos de 20 días a partir de que se publican los resultados electorales. Por otro lado existen Instituciones con menos experiencia como es el caso de la egipcia y la libia que prácticamente se estrenan con las elecciones de este año, por lo que sus procesos con más tardados y susceptibles de alteraciones por parte de grupos políticos.

El Instituto Federal Electoral mexicano (IFE) cuenta con una sofisticada plataforma para la organización de las elecciones. Según el foro de debate Animal Político en su edición del 9 de Julio, cada voto emitido representó un costo aproximado de 317 pesos. Además el voto de los extranjeros ascendió a 2 mil 630 pesos.

La misma fuente hace la comparación: “El precio de un kilo de tortillas en junio de este año era de 11 pesos, por lo que el costo de un voto mexicano equivale a 28.8 kilos de tortilla; si cada kilo contiene, más o menos, 30 tortillas, el que un mexicano votara le costó a México 864 tortillas por persona” y agregó: “Un litro de leche en junio de 2012, costaba promedio 12 pesos, entonces, un voto costó 27.13 litros de leche, o a 23.25 kg de arroz”.

Los procesos electorales a lo largo y ancho del mundo tienen ciertas fisuras. En algunos países el proceso es rápido porque se le da una mayor importancia al trabajo del gobierno y a la entrega de resultados. En otros las elecciones son algo nuevo que empieza a construir la democracia de sus gobiernos, y es de cierta manera, su base. En el caso de México, las elecciones son un proceso costoso, que lleva más de 10 meses de trabajo, desde que se registran los candidatos hasta que se conforma el nuevo gobierno, y aun así la transparencia y la legitimidad de los resultados es fuertemente cuestionada.

Por todo lo anterior, es necesaria la reflexión en torno a los procesos electorales, ya que ahí se encuentra la clave para que la democracia se construya sobre bases más firmes que permitan la alternancia legítima del poder, y no una alternancia cuestionable y plagada de testimonios sobre delitos electorales y confabulación de grupos de poder a favor de un solo candidato, en el que la participación de los ciudadanos se restrinja a salir votar, el valor del voto se venda al mejor postor y la democracia participativa se vea como una meta imposible de alcanzar.

Publicación en Impreso

Edición: 119
Sección: Reflejo Internacional
Autor: Carlos Cordero

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