Una fiesta con olor a fraternidad

Llegó el día esperado. La mañana estaba nublada. Poco a poco, desde todos los rincones de la Diócesis llegaron al Seminario los cientos de hombres y mujeres que se han convertido en protagonistas de la historia de esta Diócesis que el pasado 30 de junio, celebró sus cuarenta años de vida. No fue un aniversario más, sino un acontecimiento eclesial con la firma de su proyecto pastoral.

Los objetivos propuestos para la celebración de este aniversario quedaron definidos por Don Rafael en su circular 10/11 firmada el 13 de abril de 2011: “Proyectamos celebrar con esperanza este 40 aniversario de la erección de nuestra Diócesis, con la finalidad no sólo de festejarlo gozosamente, sino de renovar nuestro compromiso de discípulos y misioneros de Jesucristo. Rescataremos la memoria histórica de nuestra Iglesia; ligaremos la celebración de los 50 años del Concilio Vaticano II, del Sínodo Diocesano y de la gran Misión Continental con nuestra celebración. Daremos renovado impulso al IV Plan Diocesano de Pastoral con la promoción y presentación de los planes de pastoral de cada parroquia y de las seis vicarías pastorales. Intensificaremos nuestra fidelidad a Dios, al Evangelio, a la promoción de la vida digna y plena de los hombres y mujeres de nuestro pueblo y a la evangelización de su rica religiosidad y cultura”.

En sintonía con la propuesta del señor obispo, respaldada por el Consejo Diocesano de Pastoral, la celebración fue expresión viva del caminar diocesano.

Rescató su memoria histórica

Los participantes en la reunión con paraguas en mano, se acercaron al lugar de la celebración. La cruz hecha de aserrín, adornada con imágenes de los santos patronos, con frutos de la tierra, con canastas llenas de pan, con ejemplares de planes pastorales de muchas parroquias y rodeada con 53 pancartas donde estaba escrito el nombre de cada una de las parroquias, fue expresión de una cruz viva.

Otro signo fue el taller de Nazaret, donde Jesús aprendió a escuchar a Dios. En esta fiesta, la comunidad diocesana recordó a Jesús el carpintero porque quiere continuar el aprendizaje que el secreto del Reino está en lo sencillo, y que la fuerza salvadora de Dios actúa en el interior de la vida comunitaria.

A las diez y media inició la celebración con el canto “Iglesia sencilla, semilla del Reino”. Canto que está convertido en el himno que encierra el sueño de esta Diócesis.

El señor obispo Rafael, en medio de una pertinaz lluvia dio su bienvenida, además comentó que se cumple el anhelo expresado por el Papa Pablo VI: los pueblos del sur de Jalisco transitan por las sendas del Evangelio.

Luego se rescató la memoria histórica de la Diócesis. Se renovó el compromiso de ser una Iglesia discípula de Jesús el carpintero y una Iglesia misionera dispuesta a salir al encuentro de la vida de las comunidades. Esta tarea exige responder a las problemáticas actuales que plantean nuevos desafíos, que exigen un cambio profundo de mentalidad, de estructuras y de prácticas.

Después, el P. Andrés Martínez, coordinador diocesano de la Pastoral Vocacional, valiéndose de la imagen de la panadería, animó a los participantes a sentirse trabajadores de esta panadería diocesana. Y alentó a hornear en cada una de las comunidades su plan pastoral. La primera parte de la celebración concluyó con una oración comunitaria por la Diócesis. Minutos antes de las once se emprendió la peregrinación hacia la Catedral.

La peregrinación fue una manifestación de fe de un pueblo pobre y creyente. Aunque no hubo cohetes, los cerca de mil 500 peregrinos con sus cantos, proclamas y vivas expresaron su alegría de ser parte de esta Iglesia diocesana.

Renovó su compromiso

Antes de medio día la Catedral estaba llena. Fue notoria la ausencia de los seglares pertenecientes a los movimientos apostólicos, de algunas congregaciones y órdenes religiosas y de varias parroquias. La celebración Eucarística fue presidida por el señor obispo Rafael y concelebrada por 70 sacerdotes.

Fue una celebración viva por los signos utilizados. La entrada de la Palabra de Dios anunciada por el sonido de caracoles, adornada con flores y frutas, llevada en hombros por un grupo de seglares y recibida por la asamblea con aplausos, ayudó a recordar la importancia de la Palabra de Dios en la vida de la Diócesis. El P. Ignacio Chávez Vaca, en representación de la segunda vicaría, proclamó: “La Palabra de Dios ha sido luz que ha orientado nuestro camino de compromiso desde los más débiles. Ha sido agua que refresca nuestros cansancios. Ha sido bálsamo que cura nuestras heridas y consuela nuestras aflicciones. Ha sido el faro que conduce nuestro destino en este mar embrutecido, que nos quiere distraer de nuestra participación corresponsable para que se de la vida digna en nuestros ambientes”.

El señor obispo Rafael inició su homilía agradeciendo al Señor su presencia amorosa en esta Diócesis: “Nuestra Diócesis nació con la alegría de un alumbramiento anhelado, y con la esperanza y posibilidad de una mejor atención a estos pueblos del sur de Jalisco”. Frente a la celebración de este aniversario, señaló tres actitudes: recordar el pasado con gratitud, vivir el presente con intensidad y contemplar el futuro con esperanza.

En el Ofertorio, los vicarios de pastoral de las seis vicarías y agentes de pastoral de cada parroquia ofrecieron los planes pastorales, como frutos del proceso pastoral e instrumentos para sembrar el Evangelio y con eso llevar a cabo la Misión Continental propuesta por los obispos reunidos en Aparecida en 2007. La procesión de los sacerdotes y seglares cargando las canastas llenas de pan y con ejemplares de los planes parroquiales despertó un ánimo que se tradujo en sonrisas, aplausos y vivas.

Animó a continuar la misión

El envío a continuar la misión tuvo tinte de compromiso. En la monición se recalcó que el milagro consiste en compartir fraternalmente el pan. Porque cuando se comparte lo que cada quien tiene, siempre ajusta y sobra. Continuar distribuyendo el pan de la Palabra, es cumplir con la misión de hacer presente el amor de Dios. El señor obispo llamó a los vicarios de pastoral y a los representantes de cada una de las vicarías a acercarse al altar; los bendijo y los envío con la siguiente recomendación: “Vuelvan a casa a compartir este alimento y a continuar la misión de hacer presente el Reino de Dios”.

Terminada la celebración Eucarística, alrededor de las dos de la tarde, los participantes se encaminaron hacia el Seminario para compartir una sabrosa comida. Fue un encuentro de hermanos y hermanas en el caminar. Los agentes de pastoral manifestaban su alegría y confirmaban su compromiso de seguir haciendo historia.

Lo que se vivió en esta fiesta es una página trascendente en la historia de esta Diócesis porque cierra una etapa y abre otra. La nueva etapa la iniciamos con ilusiones y esperanzas en medio de un contexto marcado por la pobreza y la violencia.

Opiniones del encuentro

Martín González
Profesor en la Universidad de Guadalajara

vEsta celebración es un acto de memoria que recupera la experiencia vivida de una Diócesis, que desde su nacimiento, tomó conciencia de su vocación y misión: ser una Iglesia profética, en camino y servidora del Reino. Misión que la ha comprometido a identificarse con el tiempo presente; a mirar el entorno con sus necesidades y retos. A poner en el centro de su misión el Reino; a ser alumna más que maestra; a confirmar su identidad con la profecía y el testimonio en estas tierras del sur de Jalisco.

Ma. Rosario Sánchez
Agente de pastoral de Mazamitla

Agradezco a Dios los frutos cosechados en estos cuarenta años de la Diócesis. Es motivo de alegría porque nos ayudó a recuperar la memoria, y también de esperanza porque abre nuevas perspectivas y contamos con gente joven que se integra al trabajo pastoral orientado a construir comunidades servidoras y misioneras. Es un tiempo de gracia que exige respuestas comprometidas.

Miguel Ángel López
Agente de pastoral de Tapalpa

Estoy contento porque me siento parte de esta historia. Me motivó la reflexión del P. Andrés; me animó a continuar en nuestro trabajo de hornear y distribuir el pan de Dios en mi comunidad. La celebración y la peregrinación de este día fueron expresión de nuestro anhelo de caminar unidos a Jesús y a la vida de nuestras comunidades.

Irma Leticia Partida Aguilar
Catequista de la comunidad de Jiquilpan

Esta celebración es expresión de todo el recorrido que hemos hecho como Diócesis. Hemos venido a ofrecer a Dios los frutos cosechados, los planes pastorales que nos han ayudado a caminar juntos. Espero que todos los agentes de pastoral tengamos una visión clara de que la pastoral es un trabajo en equipo que nos exige testimonio de vida y prestar más y mejores servicios a nuestras comunidades”.

Delfina García Guadalupe
Agente de pastoral de Atemajac

Esta celebración fue para mí un gusto revuelto con un poquito de tristeza porque me hizo recordar a Don Serafín y a muchos sacerdotes que ya se murieron. Pero su memoria nos impulsa a seguir trabajando. Sé que el compromiso es grande y ya estoy vieja. Le pido a Dios que me dé fuerzas para impulsar este trabajo; y a las nuevas generaciones que se animen a trabajar por sus comunidades.

José Sebastián Victorino Fermín
Catequista en la comunidad de san Sebastián

Este acontecimiento me hizo ver que la mayoría de las comunidades hemos puesto nuestro granito de arena en la siembra del Evangelio. Pero, a pesar de los avances y frutos, el hambre que viven nuestros pueblos nos exige compartir el pan de Jesús con generosidad y humildad.

Publicación en Impreso

Edición: 119
Sección: Hagamos Memoria
Autor: P. Luis Antonio Villalvazo

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