Una Diócesis con rostro propio

Descubrir el paso y la voz de Dios en medio de los acontecimientos de la vida es una exigencia para todo creyente. Por eso, la celebración de los cuarenta años de vida de nuestra Diócesis debe ser motivo de reflexión de fe personal y comunitaria, que nos lleve a tomar conciencia de la presencia salvadora de Dios manifestada en las huellas que han marcado el caminar de nuestra Iglesia diocesana.

Con este propósito invitados a compartir su reflexión sobre los rasgos que han dado identidad a nuestra Diócesis al P. Ignacio Chávez Vaca, párroco de la Unión de Guadalupe; a los seglares José Contreras Silva, de Quitupan y a Raúl Cárdenas de Tizapán el Alto.

P. Ignacio Chávez Vaca

El P. Ignacio Chávez Vaca pertenece a las últimas generaciones de sacerdotes de la Diócesis formados en el Seminario de Guadalajara. Es Uno de los que se han propuesto unir su proyecto de vida con el proyecto pastoral diocesano. Compartió su punto de vista sobre las huellas que han marcado el caminar diocesano.

“La participación de los laicos ha sido fundamental. Los agentes de pastoral se sienten con la confianza y el derecho de participar en la misión de anunciar la buena nueva del Evangelio en sus comunidades. La mayoría de los sacerdotes han favorecido y promovido que el trabajo pastoral sea compartido. Han asumido el papel no con una autoridad que se impone, sino como un servicio cercano que ha propiciado la comunión. Juntos, seglares y sacerdotes en el camino, hemos aprendido a trabajar con un método participativo, desde la fe y a partir de las necesidades de nuestros pueblos”.

La madurez de sus 62 años de vida y su experiencia de 31 años como sacerdote avalan su palabra al hablar sobre cuatro experiencias: “La experiencia eclesial del Sínodo fue determinante porque marcó el rumbo; es un tesoro que recogió, valoró, normó y proyectó el proceso pastoral de nuestra Diócesis. La formación de los futuros sacerdotes, que incluye los aspectos humano, intelectual, pastoral y espiritual, ha sido un factor clave en la vida diocesana porque está orientada por las líneas del proyecto pastoral diocesano y en conexión directa con la vida de nuestros pueblos. La austeridad en el estilo de vida y la honesta administración de los bienes de parte de los sacerdotes, es una muestra por vivir la opción por los pobres asumida a nivel diocesano. El compromiso de unir la fe con la vida, expresado en la vivencia de la solidaridad, en la promoción de servicios y ministerios laicales y en la formación integral de todos los agentes de pastoral son las acciones nudo que han amarrado y fortalecido un trabajo pastoral de conjunto que se ha traducido en los planes pastorales”.

Al final, expresó su alegría de pertenecer a esta Diócesis: “Estoy contento porque he sido testigo y un caminante más de esta Iglesia en camino, que durante estos cuarenta años ha luchado por vivir su misión de ser semilla del Reino”, concluyó.

José Contreras Silva

José es un agente de pastoral con más de 30 años de servicio. Es integrante del primer grupo que en 2002, inició la experiencia del Diaconado Permanente. Es miembro del equipo de dirección de la cuarta vicaría y animador de la zona pastoral número uno de la parroquia de Quitupan que comprende las comunidades de La Guadalupe, El Quiringual y La Unión.

Para Contreras, de 72 años de edad, dos cosas llevan el sello del proceso diocesano: “Para mí responder a las necesidades que viven nuestras comunidades desde la fe y de manera organizada, y la formación constante a los agentes de pastoral para que prestemos nuestro servicio pastoral no sólo empujados con la buena voluntad, sino con preparación y testimonio, son dos preocupaciones que identifican a nuestra Diócesis”.

Raúl Cárdenas Corona

Su experiencia vivida en el grupo juvenil a inicios de la década de los noventa despertó su inquietud de encontrarse con Jesús y continuar su misión. Hoy a sus 41 años, es candidato al Diaconado Permanente y animador de las comunidades La Sagrada Familia y del rancho de La Cañada pertenecientes a la parroquia de Tizapán.

Para Raúl hacer realidad el sueño de Jesús es la marca que identifica a nuestra Diócesis: “Los documentos sinodales, el contenido de las reflexiones en los retiros y espacios de formación, el sentido de las opciones, los objetivos y prioridades de nuestros planes pastorales, las estructuras de organización, el método de trabajo, la letra del canto Iglesia Sencilla son expresión del compromiso diocesano de hacer vida el Nuevo Modelo de Iglesia. Quien entienda y asuma este proyecto, se compromete con Jesús y con su comunidad”.

Publicación en Impreso

Edición: 118
Sección: Dichos y Hechos
Autor: P. Luis Antonio Villalvazo

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