Pedir permiso para ser parientes

Pedir la mano de la novia antes de casarse es una costumbre muy arraigada en el Sur de Jalisco y es de gran significado para los novios y sus familias, ya que desde ese momento tendrán un lazo familiar muy fuerte. La pedida de mano se hace cuando los novios han decidido contraer matrimonio. La petición de mano no es una ceremonia, sino más bien una costumbre que se realiza antes de la boda.

Esta formalidad tiene su origen en el consentimiento que necesitaban las novias de sus padres para poder unirse en matrimonio y en el que de alguna manera se negociaba el matrimonio de la hija.

Antiguamente, los novios debían esperar a que se cumpliera el plazo fijado por los papás de la novia para saber si estos aceptaban dar la mano de su hija. Después, el mismo día del pedimento, los novios y los papás de ambos fijaban el día de la boda y a partir de entonces las familias comenzaban a planear la ceremonia.

127. Raíces. Pedida de Mano. Foto_01

El día de la pedida de mano, los papás del novio junto con algunos invitados, como son los padrinos de bautismo, algún sacerdote o los futuros padrinos de matrimonio van a la casa de la novia para pedir la mano. Generalmente es por la noche o antes de la comida.

Hoy esta costumbre ha tenido algunos cambios. El novio le pide matrimonio a su novia y como signo de aceptación mutua, el novio le entrega el anillo de compromiso de alguna forma original y sorpresiva, para después vivir en unión libre, o bien, ir a pedir la mano de su novia y enseguida organizar la boda.

127. Raíces. Pedida de Mano. Foto_02

Diferentes formas de pedir permiso

En Tecalitlán los papás o algún familiar cercano al novio acompañados por un sacerdote, iban a la casa de la novia para pedirla en matrimonio, o sea, “pedir la mano de la novia”. En caso de no conceder la mano de la novia, el novio recurría al “rapto o robo” de la novia, la cual era depositada en la casa de algún familiar del novio o de alguna otra persona de su confianza. Esto causaba enojo y pleitos entre los familiares de los novios, los cuales se aminoraban con el nacimiento del primer hijo o hija de los novios. Finalmente, el mal temporal de las familias terminaba cuando los abuelos maternos eran invitados a ser padrinos de bautismo del niño o niña.

En Zapotitlán de Vadillo y Tolimán los pedimentos de mano son muy parecidos. El día de la pedida de mano, al novio lo acompañan sus papás y padrinos de bautismo, para que sean ellos los que hablen con los papás de la novia y la pidan en matrimonio. La cita generalmente es de noche, la comitiva de pedimento lleva a la casa de la novia ponche, cerveza, vino y una canasta o chiquihuite con tablillas de chocolate, azúcar, frijol, pan o arroz. A esto le llaman “el concierto”.

En caso de negarles la mano, los novios se ponían de acuerdo y se escapaban juntos. Pero al día siguiente o antes de ocho días, otra vez las mismas personas que habían ido a pedir la novia, regresaban a la casa de sus papás para “el consuelo”, o sea, para pedir una disculpa por lo que habían hecho los novios y ahora sí, comenzar a organizar la boda. Y otra vez llegaban cargados de ponche, vino o cervezas. El día de la boda era costumbre que la novia que había huido con su novio, vistiera una vestido color claro como el rosa, azul o beige, a diferencia de las novias “pedidas”, que vestían de blanco.

Pedimento con costumbres indígenas

En Tuxpanel pedimento matrimonial de costumbre indígena se hace en la puerta de la casa de la novia. Cuando el novio es aceptado, los papás de la novia reciben “la Botija o vino mezcal”, y a la novia le entregan un becerro adornado con flores, el cual sacrifican al día siguiente. Esto significa, que le desean fecundidad y abundancia a los futuros esposos.

Por su parte, el novio organiza “el convidar”. Esto consiste en llevar un burro cargado de leña, maíz y todo lo necesario para el sustento diario. Los familiares y amigos de los novios, también comparten alimentos como pan, fruta, caña, cereales y azúcar.

Respetar costumbres y formas de pensar, nos fortalece, nos enriquece como personas y nos identifica culturalmente.

Publicación en Impreso

Edición: 127
Sección: Raíces del Sur
Autor: José Luis Ruiz Baltazar

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