Los gritos de México

El grito es una expresión fuerte que puede significar sufrimiento o gozo. ¿Por qué gritamos en este mes patrio?

Por: Fanny Lizbeth Pizano, Adriana Berenice Álvarez, Karla Patricia Ceballos, Héctor Daniel Martínez, Mariana Flores, Cristian Rodríguez Pinto, Benjamín Soto Barreto, Valeria Calderón, Marco Aurelio Aceves, Anahí Enciso, Héctor Daniel Martínez, Claudia Sofía Rodríguez, Elizabeth Pérez, David Saldaña, Aurora del Rocío Sastre, Erika Fabiola Alvarado, Gloria Cantero, Cristian Rafael Trelles, Ana Mariela de la Cruz y Lorena Hernández

Cada septiembre en México se celebra un aniversario más del inicio de la guerra de independencia. Este año como pocos, los espacios públicos se llenaron de reflexiones sobre si valía la pena mantener los festejos aún cuando se vive un entorno social donde se acentúan los sufrimientos para los mexicanos más pobres, también cuando la violencia ha tocado las fibras más sensibles de la sociedad.

Son distintos rostros, que juntos y con sus diferencias, representan al país diverso en el que vivimos.

México grita más de dolor
Ma. Guadalupe Pizano Eusebio. 24 años de edad. Zapotiltic Jalisco. Estudiante de Derecho.

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Considero que a la gente que vive el día a día, lo que más le duele es el desempleo y los salarios bajos. Lo poco que se gana no ajusta para mantener la familia. No hay una visión al futuro que resguarde la vejez del mexicano debido a las contracciones periódicas de las empresas trasnacionales. México grita por algo que le da gusto, pero más grita de dolor. Considero que México grita de dolor debido a los perjuicios que han traído las Reformas a nuestro país, en especial la Reforma Fiscal donde los pequeños contribuyentes pagarán más impuestos y como siempre los grandes empresarios evadirán ese pago, pues siempre son los beneficiados. Seguiremos siendo un país endeudado y sin patrimonio, porque las empresas extranjeras acabaran con la fertilidad de las tierras.
Sin ser vidente puedo deducir que de seguir así, nuestro país va a terminar endeudado por una suma millonaria imposible de pagar y se verá obligado a vender el patrimonio de la nación. Y como siempre, los que más tienen serán cada vez más poderosos; el resto seguirá muriéndose de hambre por un desequilibrio en la balanza comercial en la que no hay una justa competitividad.

Celebramos los goles como si el mundo fuera a cambiar
Héctor Daniel Rodríguez. 25 años de edad. Ciudad Guzmán. Estudiante Universitario.

El gobierno que hemos tenido hasta el día de hoy ha sido un poco ineficiente, no dudo que ha habido cambios pero no tan buenos como uno quisiera. Sin embargo la sociedad tiene la culpa por no hacer algo al respecto y solo quedarse callados, ese silencio incómodo que suele haber en alguna plática o situación. Sin embargo creo que hay algo donde los mexicanos no se pueden y no quieren quedarse callados, el futbol que hoy en día es como una religión, pues hacen todo lo posible por no perderse un partido, liguilla o torneo; se vuelven locos cuando su jugador favorito anotan un gol, hacen fiesta, celebran como si eso hiciera que el mundo donde vivimos fuera a cambiar. Como mexicano creo que debemos de ponernos las pilas para acabar con los problemas políticos y alimenticios que existen en la sociedad, y mejorar este mundo.

La lucha de los héroes en vano
Brenda Serrano Barajas. 17 años. Zapotiltic, Jalisco. Estudiante de Preparatoria.

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A México le duele no ser un país independiente donde se viva la igualdad y la justicia. Nuestros gobernantes en lugar de beneficiarnos con cambios al país, nos perjudican cada vez más. Pareciera que la lucha de los héroes de la independencia fue en vano, ya que los de arriba sólo crean cambios para su beneficio propio, no para la mayoría de los mexicanos. Yo creo que sí hay gritos de gusto Porque el pueblo quiere un cambio favorable y pelea por su independencia para vivir con justicia, igualdad y libertad. El futuro de México es un país con menos oportunidades de tener una vida digna, porque día a día aumentan el precio de los alimentos, la gasolina y hay más impuestos. Es un México más dividido y desigual. La ambición por ganarse todo el crédito, de tener el poder para sacar la mayor ganancia no es el camino. Dicen que los jóvenes somos el futuro, pero sin oportunidades, nuestro futuro es incierto.

El futuro del país es incierto
Ofelia Guadalupe de la Torre García. 26 Años. Ciudad Guzmán, Jalisco. Empleada de mostrador.

Lo que más le duele a nuestro país es la falta de libertad de expresión, pues a pesar de que se dice que México es un país libre y soberano, la mayoría de ciudadanos vivimos reprimidos por un gobierno que nos mantiene sometidos a sus propias leyes donde el hecho de “ver es sinónimo de callar”. Sí se grita de gusto porque gracias a nuestros antepasados hoy en día somos un país libre de esclavitud. Yo veo el futuro del país algo incierto pues la mejora depende de que la sociedad se atreva a luchar por un mejor país y no conformarse con las ideas del gobierno que nos dice que México va avanzando cuando el país se encuentra estancado debido a decisiones erróneas. Me imagino a México con una sociedad más renovada, con nuevos ideales y un gobierno que busque el bienestar del país y no sólo el de los gobernantes y empresarios.

A México le duele la extrema pobreza
Irinea García Pérez. 54 años. Tapalpa, Jalisco. Artesana y ama de casa.

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A México le duele la extrema pobreza, la desigualdad, la violencia en todos los sentidos y la violación a los derechos humanos son los dolores que más le están doliendo a nuestro pueblo. Son dolores provocados por la falta de respeto a la vida de las personas y por la falta de solidaridad. Pienso que hoy son más los gritos de dolor que de gusto. Los pocos que gozan de una buena posición social, tienen un trabajo bien pagado, los gobernantes que han logrado imponer sus reformas gritan de gusto. Pero la mayoría gritamos nuestros dolores y angustias por conseguir el pan de cada día. Si el presente está mal, el futuro será peor. Porque una cosa es la imagen que los políticos venden hacia afuera. Otra, muy distinta es la realidad que vivimos dentro de nuestro país. Mientras ellos hablan de progreso, nosotros sufrimos la falta de empleo y de oportunidades para los jóvenes; de un pésimo servicio en la salud, de un mal sistema educativo, del abandono a los ancianos y discapacitados. Hablan de grandes proyectos, pero no de la corrupción que se da. Dicen que habrá grandes inversiones de empresas extranjeras que generarán trabajo, pero no dicen que su intención es explotar nuestros recursos y nuestra mano de obra pagando salarios de hambre.

Ahora es un grito desesperado
Stéfany Claustro Magaña. 22 años. Vive en Ciudad Guzmán. Editora en el Diario Regional de Zapotlán.

Hace 204 años nuestros antepasados gritaron por la proclamación de su libertad. En el contexto actual, el grito podría ser con la esperanza de lograr esa misma libertad porque en muchos aspectos estamos igual, sujetos a lo que el gobierno dice. Ahora los mexicanos gritamos por la situación que vivimos: mayores impuestos, los precios de la canasta básica cada vez más elevados, la situación de inseguridad, la corrupción, los bajos niveles de educación, pues en muchos estados vemos cómo los maestros, aunque con un ejercicio de defender sus derechos y su libertad de expresión, dejan a los niños sin clases por grandes periodos de tiempo. Los mexicanos podemos sumarnos en un grito desesperado por cambiar nuestra situación, igual que hace 204 años.

Me da miedo pensar en el futuro
María Elena Jaramillo Naude. 26 años. Guadalajara, Jalisco. Mercadotecnia, en André Badi.

México es un país que está lastimado por la inseguridad, los secuestros, el narcotráfico, el desempleo. Es un país que vive cegado por el gobierno y los medios de comunicación que nos muestran una cara de la moneda “buena” para que la gente siga pasiva y conforme de vivir al día. Quieren que no sienta la necesidad de exigir más a un gobierno que busca sólo el beneficio de algunos cuantos. “Viva México” sólo es una costumbre en una fecha conmemorativa en el llamado mes patrio. Pero creo que hoy este grito no se siente porque aunque seamos mexicanos y sea algo que nos enorgullece, en este momento no podemos darnos el gusto de gritar “Viva México” porque nuestro país está hundido y siendo fuente de negocios sólo para unos cuantos. Me da miedo pensar en el futuro porque creo que será aún peor por la inseguridad y corrupción que vivimos, donde sospecho que gobierno está involucrado. Quisiera un país donde la gente se supere, donde el gobierno haga cosas para la gente, que no haya bajos índices de desempleo, mejores salarios y una vida más digna para todos.
Me imagino un México donde podamos estar en la calle sin temor a ser asaltados o estar en el momento incorrecto para ser alcanzados por una bala; donde nunca queramos salir a buscar lo que aquí pudiéramos hacer con la familia y amigos. Deseo que México sea un país de primer mundo, porque tiene todo para hacerlo. Nuestro principal obstáculo es el gobierno y nuestra indiferencia como pueblo.

Somos un país de gritones
Rosa Eugenia García Gómez. 45 años. Vive en Ciudad Guzmán. Jefa de la Coordinación de Comunicación del Centro Universitario del Sur.

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Sí somos un país de gritones, en diversos ámbitos a veces vergonzosos, como en el mundial de fútbol pasado. A veces también de protesta como en los movimientos sociales que hemos protagonizado y, de manera particular, resaltan los jóvenes universitarios (yo soy #132, la marcha por el presupuesto de la UDG, la protesta por el deficiente servicio del transporte público, por mencionar los más recientes). Y claro también gritamos de alegría, de ahí viene la celebración de la independencia que inició con el grito de don Miguel Hidalgo, allá en Dolores.

No creo que haya gritos de gusto
María Concepción Calderón Pastrana. 64 años. Guadalajara, Jalisco. Obrera jubilada.

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Desde mi punto de vista, el desempleo y el narcotráfico son dos de los grandes problemas que vivimos. El desempleo genera pobreza; muchas familias sobreviven con los pocos recursos que logran obtener y acuden al dinero fácil que ofrece el narcotráfico. Les es, más fácil y rápido ganar dinero vendiendo drogas que trabajando. La flojera es otro problema que tenemos los mexicanos; queremos trabajar poco y ganar mucho. No creo que haya gritos de gusto, los mexicanos gritamos porque estamos en desacuerdo con muchas cosas que hace el gobierno. Últimamente por las nuevas reformas que hizo “El copetudo” del presidente, que en lugar de ayudarnos nos van a fregar más. Por eso creo que México no grita de gusto, sino de dolor. No creo que el país tenga un buen futuro si seguimos votando por el PRI. Ellos sólo buscan su propio beneficio, no el de la mayoría de la gente. Lo que necesita nuestro país es un verdadero cambio de los gobernantes y, sobre todo, de nosotros como pueblo. Los políticos tienen buenas ideas, pero cuando están en el poder, el dinero los ciega y olvidan sus promesas.

Hay riqueza mal distribuida
Josué Medina Peña. 25 años de edad. Teocuitatlán de Corona, Jalisco. Jornalero.

El no poder ser libres como creemos los mexicanos que somos, pues el gobierno no nos deja ser libres. Estamos esclavizados por los políticos corruptos que ganan grandes sueldos, mientras la mayoría de los mexicanos trabajamos y ganamos un salario mínimo que sólo nos da para sobrevivir. Gritamos porque creemos que somos un país libre e independiente. Pero, en la realidad gritamos el dolor por vivir atados a muchas cosas que nos impiden ser libres. El futuro es con una riqueza muy elevada, pero muy mal distribuida, donde pocos seguirán teniendo mucho y los muchos continuaremos sumidos en la pobreza, con empleos esporádicos y mal pagados.

Gritamos por la inseguridad
Hans Pérez Saldívar. 24 años. El Grullo Jalisco, México Estudiante de la Licenciatura de Turismo. En vacaciones se va a los Estados Unidos a trabajar en la Construcción.

A la mayoría de los mexicanos nos duele la inseguridad y la corrupción que vivimos en todo el país. A mí me duele nuestro pensamiento demasiado conformista y nuestra doble moral. No tenemos iniciativa ni esfuerzo para salir adelante. Por un lado si nos llegan a parar policías, sabemos que se soluciona con «una mordidita», pero siempre nos quejamos de que los policías son corruptos. Tenemos el cerebro tan seco que viendo futbol somos felices. El país se puede ir a la mierda, pero cuando el Chicharito mete un gol gritamos de gusto. En vez de gritar, guardamos silencio ante las injusticias. Si sobrevivimos al sexenio del actual presidente, espero y nos vaya mejor. Quisiera un país dedicado más a la educación para dejar el analfabetismo. México es mega diverso, pero sólo se enfoca a los destinos de sol y playa. Tenemos una rica cultura que los extranjeros valoran más que nosotros. Hay muchos sueños y esperanzas, pero pocos esfuerzos.

Veo un futuro difícil
Nicolás Serafín Nazario. 45 Años. Zapotiltic, Jalisco. Albañil.

Lo que ha México le duele es la falta de equidad en todos los aspectos, económico, social y la falta de una justicia equitativa. México grita que haya paz, que haya gobiernos justos que sepan tomar en cuenta a todos los núcleos sociales, especialmente a los de nivel más bajo en lo económico, educativo y laboral. México grita y pregona con gusto los logros obtenidos desde hace dos sexenios a la fecha, como el apoyo a los adultos mayores, los avances en salubridad y asistencia social, a la educación; la entereza por la lucha contra el crimen organizado y la drogadicción. Veo un futuro más difícil para las nuevas generaciones, a pesar de los avances tecnológicos porque las fuentes de trabajo son más escasas. Me imagino un país que seguirá luchando contra la crisis que seguirá creciendo.

Los festejos patrios son un circo
José de Jesús Guzmán Ramos. 36 años. Ciudad Guzmán. Auxiliar de imprenta en el Ayuntamiento de Zapotlán el Grande

El dolor de México es la pobreza en la que nos tiene metidos el gobierno. El festejo patrio es un desahogo organizado por el gobierno; es un circo donde participan quienes tienen cargos dentro de algún nivel de gobierno. El pueblo es un simple espectador. Sí gritamos de gusto, pero hoy no tenemos algo que festejar. El grito ¡Viva México! Es falso porque no tenemos nada que festejar. El futuro del país está en decadencia por las decisiones tomadas por nuestros gobernantes quienes se reparten la mayor tajada del pastel. La situación de pobreza y la corrupción son las causas de que nuestro país no avance. Somos un país cada vez más pobre y sin progreso. Aunque nos venden la idea de un país que va viento en popa, la realidad es otra.

México sólo habla
José Manuel Saray Mancilla. 28 años. El Grullo, Jalisco. Comerciante y cantante.

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México no grita porque es conformista. Es un país que solamente habla, pero no actúa. La mayoría somos mediocres que todo nos da igual. México no grita, solamente habla. No veo un futuro mejor. Todo lo contrario, veo que vamos de mal en peor. Es un país que se vende y se presta a muchas cosas que nos perjudican. El futuro está en las nuevas generaciones. Y esto exige una mayor educación en los valores tanto en las escuelas como en las familias. Sin esto no habrá un cambio real. El cambio es tarea de todos y de todos los días. El futuro se construye con lo que hagamos cada día.

Hay que ponernos las pilas
Francisco Javier Saldaña Jiménez. 50 años de edad. Residente en Mazamitla. Artesano y comerciante.

Mejor le voy a preguntar yo, ¿qué es la patria? Esta es una patria pisoteada y saqueada; una patria que no tiene ya ni bandera ni punto de origen. Este país perdió el rumbo desde que fue conquistado. A México le duele todo aquello que ni siquiera siente. Yo creo que el grito de júbilo que sale después de haberte tomado una botella de vino o un cartón de cervezas para poder gritar que estas jubiloso de algo, no es cierto. Yo creo que es un grito de dolor por no saber entender las cosas. Por eso, yo creo que a nadie le da gusto sentirse como nos sentimos la mayor parte de gente de este país. Que estamos siendo manejados por un puño de grandes y poderosos señores. Y si creemos en todo aquello que nos dicen los medios, pues tendremos un país lleno de júbilo, desarrollo, progreso. Un país creado a la imagen y semejanza de los países que nos tienen amarrados por todos lados. Yo creo que no vamos a hacer el cambio comiéndonos el cuento de los partidos y de las democracias. Hay que ponernos las pilas. Yo creo que nos hace falta taparnos los oídos; atrevernos a ver con otros ojos diferentes a los que vemos y aprender a sentir las cosas de manera diferente, para descubrir que tenemos capacidad para manejar las cosas desde otra trinchera diferente.

Nos falta coraje
Octavio Venancio Ramírez. 49 años. San Sebastián del Sur. Jornalero.

Pues no sé, a uno le duelen muchas cosas, por ejemplo ir a trabajar ganando apenas para comer. Uno va a dar el grito y a festejar, vamos bien gustosos, no pensamos ni sentimos lo que otros sufrieron. Los libros dirán cómo fueron las cosas, pero quién sabe, aquí en el pueblo, la gente se ve gustosa en esos días. Claro que sí da gusto que nuestros antepasados lucharon por obtener la libertad, Somos libres, pero estamos atados al mismo tiempo. Los gobiernos nos han atado de las manos y los pies con tantas reformas que no parecen beneficiarnos a nosotros los indios. A la gente le da gusto que año con año se sigan festejando estas fechas, pero le da gusto porque así hay pretexto para salir de fiesta con los amigos y tomar, para no trabajar. Las fiestas patrias son pura tradición. Cuando uno grita viva México, Viva Miguel Hidalgo y cuando uno grita viva la libertad, esas son puras palabras. Son pocos los que sienten alegría de la buena, como te digo, es pura tradición. La mentalidad del apóyame y te apoyo es la que nos llevaría a un futuro mejor, pero en estos días no se ve por dónde. Por ejemplo los políticos que en campañas siempre hablan bonito, que van hacer muchas cosas pero nunca cumplen. Yo qué más quisiera, ver bien al país, pero uno no sabe, ya Dios dirá. Pienso que nos falta coraje e identidad del gobierno para con su país, faltan personas que sientan la bandera mexicana en donde quiera que estén, pero yo lo veo canijo porque eso ya no vale, cada quien ve por sí mismo.

Gobierna la televisión
Eduardo Alfonso Villalvazo Martínez. 24 años. Originario de Tuxpan, Jalisco.
Licenciado en periodismo y docente en Educación Secundaria.

A México debe dolerle la ignorancia; vivimos en un país gobernado por la televisión que nos impide abrir los ojos a la realidad. Gritamos de gusto celebrando cosas que no existen y no podemos cambiar; o que podemos cambiar, pero no queremos. Nuestro México grita con una risa burlona y sarcástica porque se tapa los ojos por encontramos con la realidad que se vive en las calles, en las escuelas y en nuestras familias. Es un país incierto, porque esperamos que los demás hagan lo que cada quien debemos hacer. En un futuro próximo, me imagino a México con miedo, sumergido en la violencia y la pobreza.

Veo un México sin futuro
Salvador Olivera Gileta. 26 años. Ciudad Guzmán. Estudiante de Telemática.

México se ha convertido en un país en donde lo que más duele es ver la corrupción y la pobreza, ya que se encuentra en los países con mayor corrupción, antecedido sólo por Haití. Nuestro país no genera empleos, no progresa en lo absoluto y tan solo se proponen reformas que no generan un cambio en la realidad; son promesas que no son respuesta a la realidad que vive nuestro pueblo. Actualmente a México sólo le gustan las novelas, el futbol y la religión. Son los medios para tenernos embobados. Gritamos cuando México gana una medalla de oro, pero ante el aumento de la gasolina no dice nada; Nos da gusto ver cuando en la telenovela “Rosa de Guadalupe” sale una niña triunfante, cuando viene el Papa, pero no por el crecimiento moral ni por los jóvenes. Veo un México pobre, con hambre, con sed de justicia, con mucha ignorancia y corrupción. Veo niños con hambre por las calles, ancianos muriéndose de frío, personas asesinando y robando por un pedazo de pan. Me imagino a un México verdaderamente desquiciado, mutilado y destruido. Un México sin futuro ni progreso. Un México donde los estudiantes van a trabajar en donde puedan y si tienen suerte o si tienen influencias tal vez de secretarios. Veo un México sin futuro ni destino fijo.

El futuro me lo imagino caótico
César Ramírez Chávez. 28 años. Empleado.

A nuestro México le duele la pobreza que día a día va aumentando y la corrupción que se ve a flor de piel. Si no tienes el dinero suficiente, no puedes avanzar en este país donde las oportunidades son muy escasas.
México no podrá gritar algo que le da mucho gusto, al menos no todo México. Existe una polaridad increíble y lo peor del caso es quien «grita» o celebra algo bueno, son los pocos que tienen una oportunidad de entrar o estar dentro del sistema corrompido, que sin duda festeja la corrupción.
El futuro me lo imagino de una manera caótica. Yo no he ido a Brasil, pero tengo algunos conocimientos. Siento que a este ritmo que vamos, seremos un país como las favelas de ese país, donde todo el bajo mundo y la pobreza florean.

No hay gritos por la justicia
José Adrián de la Torre. 28 años. Ciudad Guzmán. Periodista y Docente en Educación Secundaria y en el CUSur.

No hay un grito contenido que cada quien lo hace de forma individual en su casa o en su trabajo. No es un grito unido por una causa. Gritamos cuando la selección mexicana de futbol gana o mete un gol, pero no hay gritos por la justicia, por una mejor democracia. S a lo mejor sino más bien es un grito fraccionado y ocasional. Nuestro futuro es incierto y desdibujado porque ni siquiera hay un sentimiento de nación para organizarnos y poder salir adelante. Creo, que por la situación social económica y política que vivimos, vendrá un movimiento social y no pacífico.

Nos engañan con espejitos
Juan Manuel Magaña Hinojoza. 63 años de edad. Ciudad Guzmán. Industrial.

México es un país que grita mucho por la inseguridad que impera. La falta de empleos hace que este país este de diablos para los que lo habitamos y nos enfrentamos a la subsistencia diaria. También tiene cosas buenas por las cuales grita. El gobierno intenta mejorar su estructura para brindarnos un mejor desarrollo, aunque aún no lo logra por la falta de mejores fuentes de trabajo. El futuro puede ser bueno ya que las exportaciones que México está ampliando pueden crear mejores y mayores empleos. Como referente podemos hablar del puerto de Manzanillo que ha crecido, pues no es el mismo de hace trece años. Por otra parte, los malos manejos de los gobernantes nos siguen jodiendo. A pesar de que México es un país con mucho futuro, sin duda hay mucho camino por recorrer. No debemos dejarnos encandilar por lo que el gobierno no exterioriza. Lo que nos pasa es que a los mexicanos nos engañan con espejitos. El futuro será bueno si todos hacemos lo que nos toca realizar.

Un gran deterioro en el futuro

Antonio Ramón Cárdenas Galván. 55 años. Ciudad Guzmán Jalisco. Comerciante y agricultor

México grita hambre en medio de una realidad donde abunda el dolor y escasea la felicidad. El alma de los mexicanos es alegre; la alegría y la fiesta nos unen a pesar de todos los problemas. Con un gran deterioro en el futuro, con una juventud sin esperanza por la falta de empleos. Un México con muchos profesionistas pero sin campos para ejercer su profesión. Un México cada vez más pobre porque lo poco que gana no alcanza ni para comer bien. Veo un país en declive en comparación con otros países de América latina porque las famosas Reformas son falsas promesas que no atacan los problemas de fondo que vivimos la gran mayoría de los mexicanos.

Da gusto ver que comunidades combaten sus problemas

Adán Ascensión Cruz. 70 años. Ciudad Guzmán. Maestro y Empleado en una ferretería.

A México le duela la indolencia de todos sus habitantes que no se miden, no se esfuerzan por mejorar la situación. Al contrario, día a día vamos destruyendo nuestra ecología sin importarnos las consecuencias. Lo único y exclusivamente lo que importa es el beneficio de unos cuantos. Y aunque la mayoría somos los perjudicados nos quedamos de brazos cruzados. Como buen mexicano grité cuando México fue campeón mundial de futbol ja ja… Ya en serio me da mucho gusto ver, que en ocasiones, aunque son contadas con los dedos de una mano, cuando algunas comunidades luchan por combatir sus problemáticas. Hace muchos años fui maestro rural y vi con agrado el esfuerzo de muchas gentes por sacar adelante su comunidad a pesar de sus situaciones económicas precarias. Si algo los caracterizaba era la unión. Por eso creo que México gritará de gusto cuando vuelva de nuevo a vivir unidos. Porque juntos hacemos la fuerza y unidos no habrá adversidad que nos venza. Viviendo una situación cada vez más deplorable. Me entristece pensar qué voy a dejarle a mis hijos y a mis nietos. Pero si seguimos como vamos, donde sólo unos pocos son los beneficiados, el apocalipsis está muy cerca.

Hoy gritamos pesimismo

Mirada sociológica a los gritos sureños

Los testimonios recogidos por el Equipo de El Puente a propósito de los “gritos” de los habitantes del Sur de Jalisco resaltan, por varios aspectos, desde una mirada sociológica. En primer lugar podemos apreciar que en todos los comentarios encontramos una importante dosis de conciencia social y de conocimiento del entorno por parte de los entrevistados. No hay visiones ingenuas o fantasiosas de la realidad y más bien podemos encontrar una perspectiva crítica de lo que acontece en el estado de Jalisco, en la región y en el país.

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Frente a la idea de que los jaliscienses y los mexicanos en general somos personas sin conciencia y sin información, los entrevistados nos muestran que esta percepción es falsa, por lo menos en esta región, y que aunque efectivamente no todo mundo cuenta con datos precisos y exactos sobre las realidades sociales que se viven en el país, sí podemos afirmar que tenemos una plataforma de conciencia crítica que contradice esta idea generalizada. Algunos de los problemas sociales que aparecen con mayor recurrencia de acuerdo a lo planteado por los entrevistados son: la pobreza, la desigualdad social, la inseguridad pública y no contar con un gobierno eficaz y eficiente para resolver los principales asuntos que aquejan a la ciudadanía.

El segundo aspecto que resalta en los testimonios expuestos es la ausencia de esperanza en un futuro más promisorio. La mayor parte de las personas entrevistadas expresan que no ven mejores condiciones de vida para el futuro, no perciben mejoras y más bien piensan que lo que viene por delante será peor. Algunos plantean condiciones necesarias para poder transformar esta situación, pero en general sobresale una perspectiva pesimista y poco alentadora de las situaciones venideras. Si esta visión del futuro predomina, lo que se puede generar es una actitud de resignación ante los malestares sociales, los cuales hay que asumir estoicamente sin chistar y sin posibilidades de revertir los males que nos aquejan.

Un tercer asunto que llama la atención de los entrevistados es que perciben al futbol como el único espacio que provee de esperanza a los mexicanos y donde los habitantes de este país sí pueden proferir gritos de júbilo y felicidad. De acuerdo a estos planteamientos los logros deportivos conseguidos en el ámbito futbolero serían los únicos que proporcionarían ciertas esperanzas y regocijo en medio de una vida llena de problemas, injusticia y de desigualdad. Si nos atenemos a esta perspectiva, tendríamos que decir que el futbol profesional en México efectivamente tiene una función enajenante, es decir, que nos distrae de atender los asuntos verdaderamente importantes y se convierte en un distractor fundamental de la conciencia y la acción social transformadora.

Con lo dicho hasta ahora podríamos decir que el grito de la independencia y los gritos del Sur de Jalisco son radicalmente opuestos porque en el primero se convocó a la transformación del país y a una acción colectiva para cambiar el estado de las cosas; mientras que en los segundos no hay perspectiva de futuro, hay conciencia crítica, pero que aún no se traduce en acciones transformadoras. El primero era un grito de reivindicaciones y de esperanza, los segundos son gritos de lamentos y pesimismo. El grito de hace 200 años tenía como palabra central y orientadora a la independencia, en los gritos de hoy se escucha: ¡gol!

Los gritos de mi pueblo

La carga ética del sufrimiento

Por: P. Juan Manuel Hurtado López
Párroco de Usmajac

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Con motivo de “El Grito” de Independencia que se realiza en septiembre, un grupo de jóvenes hizo una investigación sobre lo qué alegra y lo qué indigna al pueblo. Si sus gritos son de alegría y de satisfacción o de preocupación e indignación. En general, las respuestas obtenidas en la investigación, son más bien quejas, gritos de preocupación por el presente y por el futuro, indignación y rabia contenida. Los que más se repiten son los gritos por la inseguridad, la violencia, la injusticia, la pobreza, la corrupción, el escaso salario y el deterioro ambiental que se viven en el país.

En la historia ha habido muchos gritos del pueblo. Gritos de revoluciones, de descubrimientos como el de Cristóbal Colón, de alerta como el que se dio en la Guerra Civil española en que se gritó: “¡Eh, que viene el lobo”, y luego llegó la dictadura de Franco. Pero hay dos gritos que son como el paradigma de todos los gritos, son como el prototipo de la queja del inocente o injustamente golpeado. El primero es el grito del pueblo de Israel al que Dios responde diciendo: “He visto la humillación de mi pueblo en Egipto, y he escuchado sus gritos cuando lo maltratan sus mayordomos. Yo conozco sus sufrimientos. He bajado para librarlo del poder de los egipcios” (Ex 3,7-8).

El segundo grito, todavía más contundente, fue el de Cristo en la cruz: “Eloí, Eloí ‘lamá sabactaní”, que quiere decir: “Dios mío, Dios mío ¿Por qué me has abandonado? (Mc 15,14). Ahí cargó Jesús de Nazareth con todo el abandono, pecado, injusticia, miseria, soledad, sinsentido y muerte de la humanidad. Las asumió para redimirlas, según el viejo y sabio adagio los Santos Padres: “Lo que no fue asumido, no fue redimido”. En ese grito y en su muerte, Cristo asumió todos nuestros gritos y nuestras muertes para redimirlas, salvarlas y luego comunicarnos su resurrección.

Estas breves consideraciones nos llevan a ampliar nuestro horizonte de comprensión y nuestra esperanza. Es cierto, los dolores y fatigas, el hambre e injusticia, la pobreza y olvido, la desigualdad y violencia que sufre nuestro pueblo, tienen ese lado oscuro del grito del pueblo de Israel en Egipto y del grito del Crucificado; pero al mismo tiempo son un grito que se levanta hasta el cielo y que Dios escucha y eso hace renacer nuestra esperanza.

La carga ética del sufrimiento

El dolor y la injusticia provocan indignación y coraje. La muerte del inocente se levanta como una pregunta muy fuerte: ¿Dónde está tu hermano? El despilfarro de los poderosos ante los harapos y el hambre de los Lázaros de hoy despierta la conciencia y mueve a compasión. La violencia que padecemos en el país mueve las fibras más profundas de nuestro corazón que busca la paz. Es como lo que dice San Agustín: “Nos hiciste, Señor para Ti, y no descansaremos hasta regresar y estar en Ti”. Es decir, que el mal que padecemos nos lleva a tomar conciencia del bien que anhelamos.

En nuestro país, gracias a Dios, hay muchos grupos y personas que están luchando en diversos frentes. Los hay de todo tipo: grupos de Derechos Humanos, del cuidado, promoción y defensa de la creación, de semillas criollas; grupos que trabajan con niños en condición de calle, con prostitutas, grupos de salud alternativa, grupos que trabajan con migrantes, con indígenas; grupos que promueven la ciudadanía como espacio civil de convivencia, grupos que luchan por las reservas del agua, de los bosques, contra las compañías mineras, grupos que construyen autonomías territoriales, políticas y culturales. A esto se agregan las Comunidades Eclesiales de Base de todo el país que tratan de promover una pastoral integral.

¿Cómo no ver en todas esas luchas, el otro lado del grito del pueblo de Israel, del grito del Crucificado? Así, los gritos de nuestro pueblo no son en vano, llevan una carga ética que tarde o temprano será escuchada por los dirigentes, por la sociedad. De esto estamos seguros y esa es nuestra esperanza. Pero como siempre, en el trabajo del Reino de Dios, todo empieza como algo pequeño, como levadura en la masa, como grano de mostaza. Pero ya es siembra y dará su fruto.

Así ha sido en toda la historia. Nunca la sangre de los mártires y el sufrimiento del inocente fueron inútiles. Pero habrá que pasar por el sufrimiento de Job a fin de que se compruebe la malicia del adversario, la inocencia de Job y la justicia de Dios.

Los gritos del pueblo no son solo gritos, son palabras de esperanza.

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