Jóvenes invadieron con color y voces el Seminario

Alrededor de 800 jóvenes de distintas comunidades de nuestra Diócesis se encontraron a convivir y compartir sus ideas y experiencias. Ocurrió el domingo 11 de marzo, en el marco de la celebración del Día del Seminario.

En medio de las contradicciones y cuestionamientos que vivimos, que afecta especialmente a los jóvenes, la iniciativa de los seminaristas y sus formadores de ofrecer un espacio de reflexión fue una experiencia que sembró inquietudes y esperanzas. No sólo por la novedad ni por el número de participantes, sino porque la programación y realización del encuentro fueron pensadas desde la lógica juvenil y con un lenguaje simbólico; promovido a través de las redes sociales de internet y celebrado en un ambiente festivo.

A partir de las 10 de la mañana, en las afueras del Centro Universitario del Sur, comenzaron a llegar con sus tambores y pancartas. Su dinamismo y entusiasmo lo expresaron con sus cantos y porras. Ahí recibieron el saludo de nuestro señor Obispo Rafael y del P. Andrés Martínez. Luego inició la marcha hacia el Seminario. El grito de sus consignas por las calles intentó romper el silencio de una sociedad indiferente ante su realidad tan llena de riesgos y tan escasa de oportunidades. En el Seminario, el P. Facundo los invitó a descubrir la riqueza de sus capacidades y a vender lo que les estorba para forjar su proyecto de vida y conectarlo con el de Jesús de Nazaret.

¿Quién soy? ¿En dónde estoy? ¿Hacia dónde voy? Fueron las preguntas que los motivaron a tomar conciencia de su valiosa presencia en la sociedad desde lo que son, desde los espacios en que se mueven y desde los anhelos y esperanzas que los lanzan a enfrentar su futuro. Sus respuestas a estas preguntas fueron plasmadas con creatividad en camisetas, mantas y cartulinas, en obras hechas con plastilina y barro, en representaciones corporales. El trabajo de los 35 grupos se convirtió en un tianguis cultural, expresión de sus realidades y sueños juveniles.

La memoria del encuentro quedó estampada en las bardas interiores del Seminario. Este mural, cargado de energía, de preguntas y esperanzas es el testigo de los jóvenes participantes en el encuentro. El reto está en pasar de las ideas a los compromisos; de los encuentros masivos a la generación de procesos pastorales en nuestras comunidades para propiciar espacios de encuentro, reflexión y acción, con y desde la realidad existencial de los jóvenes. De lo contrario, la pastoral juvenil seguirá siendo una tarea pendiente.

Publicación en Impreso

Edición: 116
Sección: Contraportada

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *