Jorge Rocha es sureño por adopción

Son diez años los han que pasado desde que Jorge Rocha Quintero, académico de la universidd ITESO, comenzó a trabajar en la región Sur de Jalisco y siete desde que sus colaboraciones e ideas se imprimen en las páginas de El Puente. En ese tiempo Jorge ha aprendido a valorar y a querer la región: “Me siento como un sureño adoptado, siento a la región como algo mío. La gente me ha ido aceptando, me enseña cuando tienen que hacerlo y eso para mí es muy importante”.

Acorde con sus palabras, El Puente es un proyecto que ha marcado su vida: “Me ha permitido crear amistades sólidas y profundas; además, puedo compartir un proyecto de un mundo distinto, los que estamos en este proyecto creemos que las cosas pueden ser diferentes”.

De ahí que valore lo que para él son las dos utilidades más importantes del periódico; ser el reflejo de la realidad del Sur de Jalisco y ser una alternativa de contenidos: “Tener un medio que no se base en la lógica capitalista, en la rentabilidad económica te da completa libertad de escribir casi lo que quieras y como nadie gana dinero por sus colaboraciones, eso lo hace un periodismo distinto, es algo más social”.

Al responder por el significado de las cien ediciones de El Puente, Rocha dijo: “Es el resultado de tres esfuerzos distintos: de lectores, distribuidores y colaboradores que tenemos en común la convicción, el gusto por colaborar. Los que estamos ahí es porque queremos estar. La conjugación de esos tres esfuerzos nos han permitido llegar a cien ediciones”.

A decir de Rocha Quintero el camino por andar aún es largo, sin embargo visualiza una hipotética edición doscientos de El Puente: “Lo veo en manos de la gente, con la edición física, en Internet y un programa en radio o televisión abierta”. A pesar de la confianza en el proyecto sabe que aún hay varios aspectos por desarrollar: “necesitamos mejorar los procesos de producción, establecer una mayor presencia de laicos de la región y profesionalizar áreas como la fotografía donde es importante contar con un catálogo de fotos locales. Necesitamos ubicar las cosas con lenguajes más claros y sencillos, así como crear un espacio en Internet”.

También destacó la importancia de la participación del ITESO, sobre todo de los alumnos: “Es un espacio de formación real donde aportan sus conocimientos, aunque es más lo que aprenden. La mayoría de los estudiantes que pasan por El Puente se desarrollan en áreas de periodismo, los que no, siguen vinculados de alguna forma”. Luego dijo: “El ITESO menos indispensable para El Puente, de hecho su participación se ha ido reduciendo, ahora colaboran egresados o gente que se suma al proyecto, pero sin la camisa institucional”.

Sobre Antonio Villalvazo y su labor en la dirección del periódico, comparó al equipo con una orquesta: “Él es como el director, hace que todos toquemos, involucra a la gente, la hace sentir parte del proyecto, hace cosas operativas para que funcione. No podría pensar El Puente sin ‘Toño’, ojalá un día no sea indispensable y no por sacarlo, sino porque significaría que la gente de la región sur de Jalisco tomó el proyecto”.

Finalmente habló de una de las anécdotas más significativas en sus visitas al Sur de Jalisco: “Recuerdo cuando estaban terminando el servicio social la generación de estudiantes del ITESO 2001-2005, en el viaje de regreso a Guadalajara nos tocó una puesta de sol espectacular. Entonces sentí cómo el medio ambiente y la naturaleza se despedía de los alumnos que se iban. Fue algo emocionalmente muy fuerte y tiene que ver con que te vas arraigando en la región, aunque no seas de ahí”. Con esta experiencia cerramos nuestra entrevista.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 100
Sección de Impreso: Dichos y Hechos
Autor: Oscar Molgado

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *