Elecciones adelantadas

Un análisis del escenario electoral rumbo al 2012

En este año se contemplan elecciones para gobernador en siete estados del país: en enero en el estado de Guerrero, en febrero en Baja California Sur, en julio en Nayarit, estado de México, Hidalgo y Coahuila, y en noviembre en Michoacán. Sin duda alguna los próximos comicios se presentan como la antesala de la elección presidencial del 2012 y de varios estados que también elegirán gobernador, entre ellos el Distrito Federal, Guanajuato y Jalisco.

Las primeras dos elecciones ya se realizaron y en Guerrero el Partido de la Revolución Democrática (PRD) retuvo la gubernatura. En Baja California Sur, Acción Nacional (PAN) resultó el ganador de la contienda. El Partido Revolucionario Institucional (PRI) que había mostrado gran fortaleza en los comicios electorales de los años anteriores (2009 y 2010), empieza este año con dos dolorosas derrotas.

La importancia de las elecciones estatales

Las elecciones que tendrán verificativo en diversos estados, presentan por lo menos tres asuntos importantes que es necesario tomar en cuenta para comprender de mejor forma lo que está en juego en el escenario político nacional. En primer lugar hay que decir, que después de la alternancia política en el Ejecutivo Federal, las elecciones a gobernador tomaron mayor relevancia e importancia. En el régimen priísta el poder estaba concentrado en el presidente de la República y los gobernadores eran aprobados por el titular del Ejecutivo en turno, él era quién decidía quién gobernaría en cada una de las entidades y se entablaba por tanto, una relación de subordinación al presidente, ya que a él le debían el puesto. Recordemos que en el sexenio entre 1988 y 1994, Carlos Salinas de Gortari terminó imponiendo, por distintas razones, a la mitad de los gobernadores en el país. Sin embargo con la alternancia esto terminó y los actuales gobernadores se han convertido en señores feudales en sus territorios por seis años y tienen acceso con una enorme cantidad de recursos públicos, que por supuesto se ponen en juego cada sexenio y es por ello que estas posiciones políticas se vuelven tan codiciadas. El segundo elemento a tomar en cuenta es que el ir ganando elecciones en el país, va posicionando de mejor manera a los partidos frente a la contienda nacional del 2012, ya que se configuran imágenes de partidos políticos ganadores y partidos perdedores, situación que se va quedando en la opinión pública nacional; y por supuesto también se gana la posibilidad de obtener mayores recursos que luego pueden ser utilizados en las futuras campañas políticas. El tercer elemento que es necesario recuperar, hace referencia a que en las contiendas estatales no sólo compiten los partidos con sus contrincantes, sino que las corrientes internas adentro de los propios institutos políticos también van generando mayor capital político o caen en la desgracia, dependiendo de los resultados electorales. Estas “ganancias políticas” se pueden convertir en moneda de cambio para alianzas, negociaciones y búsquedas de posiciones políticas futuras de los grupos en disputa.

Otro de los puntos importantes que podríamos vislumbrar en estos procesos electorales locales, es el tipo de campañas y contiendas políticas que podrían delinearse para 2012. Es muy posible que un ejercicio de ensayo y error, los partidos políticos “prueben” y desechen estrategias de mercadotecnia política de acuerdo con los resultados que vayan obteniendo, es decir, 2011 se puede convertir en un gran experimento electoral que prefigure el tipo de campañas que podríamos tener el año entrante. Es por todo lo anterior que las elecciones venideras serán tan importantes.

Las primeras elecciones del 2011

En el estado de Guerrero, como ya había dicho antes, ganó el PRD la gubernatura lanzando como su candidato a un ex – priísta; y en Baja California Sur el PAN fue el triunfador de los comicios teniendo como su abanderado a un ex – perredista. En ambos casos se dieron alianzas de facto entre el blanquiazul y el partido del Sol Azteca y en el caso de Guerrero, las campañas sucias estuvieron a todo lo que daban. Ante los acontecimientos generados alrededor de estas elecciones, es necesario atender las reflexiones que dejan estos procesos de electorales: la primera es que nuevamente la guerra sucia se impuso como método para contender, por lo tanto casi cualquier acción se permite si ésta le resta votos a los contrincantes. Esta estrategia anula toda posibilidad de diálogo, genera el encono social, divide a las comunidades y no permite el diálogo de problemas y soluciones. No se trata de proponer y negociar, se trata se ensuciar y destruir. La consecuencia casi automática a este tipo de procesos electorales es el conflicto post-electoral y la judicialización de las elecciones, es decir, que todo termine resolviéndose en los tribunales electorales. Cualquier gobierno que empieza con este precedente, provoca procesos de falta de legitimidad desde antes de comenzar el ejercicio de gobierno. La segunda reflexión se plantea en torno a las alianzas electorales. Se vislumbró que la única forma como el PRD y el PAN podía derrotar al PRI en las urnas era en base a las alianzas electorales, 2010 dejó esa pauta y el inicio del 2011 la confirmó. Las diferencias y el conflicto que caracterizaron la relación entre PAN y PRD en el año 2006 quedó atrás y frente al escenario de un PRI fortalecido que pretende recuperar la presidencia, se impuso una lógica de desdibujamiento ideológico y de pragmatismo político en estos dos institutos políticos. No sabemos aún las consecuencias que esto puede traer, pero ya supimos que el famoso “voto útil” del año 2000 no sirvió para mucho, los gobernadores fruto de estos procesos apenas empiezan sus gobiernos y habrá que ser cautelosos con sus resultados. La tercera reflexión que surge a partir de las dos anteriores es que las campañas sucias y las alianzas insospechadas lo único que reflejan es que el interés superior de la clase política sigue siendo el acceso y el mantenimiento del poder a costa de lo que sea. No importan las plataformas, los planteamientos, los programas, es más ni los conflictos no resueltos del pasado, lo único que predomina es el mantenimiento del poder disfrazado de un discurso de “no volver al pasado” y por supuesto apunta a que en varias de las elecciones venideras, esta sea la forma de proceder, sobre todo en el Estado de México, que reviste especial importancia, porque no sólo ha sido un bastión del priísmo en el país, sino que es la primera prueba de fuego que tendrá que sortear el candidato más visible a la presidencia por parte del tricolor: Enrique Peña Nieto.

Sucesión adelantada
Dicho lo anterior, podemos afirmar que con las elecciones en Guerrero también comenzó 2012. En el PRI es sabido que el todavía gobernador del Estado de México es un serio contendiente al puesto, ya que cuenta con todo el aval del poderoso grupo de Atlacomulco, tiene mucha cercanía con Carlos Salinas de Gortari y es el ungido del monopolio televisivo de Televisa. Pero también el actual coordinador de los senadores tricolores, Manlio Fabio Beltrones, se apuntó para ser el candidato del Revolucionario Institucional. A lo largo del año seremos testigos de los rejuegos que se darán al interior de los partidos con tal de lograr la mayor cantidad de posiciones políticas importantes.

En el PAN son varios los que pretenden contender a la presidencia, el Secretario de Educación, Alonso Lujambio ya expresó su interés por ser el abanderado del blanquiazul, en los trascendidos de los periódicos nacionales se habla de que Josefina Vázquez Mota, coordinadora de los diputados panistas también se apunta, por su parte el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez también empezó a movilizar su capital político y a gastar onerosas cantidades de dinero público en aras de conseguir la candidatura y el eterno aspirante Santiago Creel parece que también entrará en la disputa por esta posición, sabiendo que hasta este momento es el mejor posicionado de los panistas.

En el PRD el conflicto más importante será resolver la posibilidad de una candidatura única. Por un lado la actual dirigencia perredista tiene como su candidato más fuerte al Jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, sin embargo el Partido del Trabajo (PT) y Convergencia podría apoyar nuevamente la candidatura de Andrés Manuel López Obrador. Habrá que esperar cómo se resuelve este punto y si la llamada izquierda institucional logra ponerse de acuerdo. Lo que si aparece con nitidez es que la atomización del voto por la izquierda podría representar el peor escenario para ellos.

Un elemento a tomar en cuenta es que algunos de los aspirantes saben que no tienen posibilidades reales de ganar las contiendas internas, sin embargo el posible apoyo que pueden dar al que estimen puede ganar la candidatura, se convierte en moneda de cambio para ganar posiciones políticas, es decir, se produce un intercambio de ayudas y favores que luego tendrán que pagarse si se llega a ganar la elección. Como dice Sergio Aguayo en su última obra (Vuelta en U), la rebatinga adentro de los partidos es feroz con tal de alcanzar las candidaturas.

Lo que sin duda se perfila en el escenario nacional es una contienda electoral muy adelantada, que posiblemente provoque mayor hartazgo en la población y una subordinación total de la gestión pública a las lógicas electorales de corto plazo, es decir, que los gobernantes con aspiraciones políticas no tomarán decisiones sobre temas que puedan acarrearles problemas con los poderes fácticos y privilegiarán las acciones de relumbrón que les permitan obtener votos de manera fácil. Por supuesto que el desarrollo de estas formas de proceder no abonan en nada al fortalecimiento de una verdadera democracia.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 107
Autores: Al tiempo con el tiempo
Sección de Impreso: Jorge Rocha Quintero

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