El derrame petrolero provocó un severo daño ambiental

El derrame de petróleo en el Golfo de México, responsabilidad de la empresa British Petroleum, ha tenido graves implicaciones ambientales, económicas y políticas. El incidente ha revelado la necesidad de implementar procedimientos más seguros en la extracción de petróleo, además de desarrollar tecnologías más limpias.

La noche del 20 de abril pasado, una falla provocó un incendio en la plataforma petrolera Deepwater Horizon, contratada por la empresa British Petroleum (BP). Más de 30 horas después y tras la imposibilidad de apagar el fuego, la plataforma colapsó, iniciando un derrame de petróleo en el Golfo de México que tomó meses controlar.

El derrame, el peor en la historia de Estados Unidos (EUA),reveló la ausencia de procedimientos de emergencia para responder a estas situaciones, mostrando que las empresas petroleras invierten en exploración y extracción, pero no en mecanismos de protección que reduzcan la vulnerabilidad del medio ambiente.

Además de los daños ambientales, la fuga ha afectado la economía de la región y la solución del problema se convirtió en una prueba política para el gobierno de Obama. El enorme vertido de petróleo no sólo ensució las aguas del Golfo de México, también manchó a una de las petroleras más importantes del mundo, al gobierno estadounidense y a un sistema que no ha permitido el desarrollo de energías más limpias.

Descontrol frente al incidente

Una vez iniciado el derrame, fue evidente la incapacidad de la empresa y del gobierno estadounidense para detenerlo. No se contaba con un plan de contingencia que pudiera ser aplicado en un accidente de esta magnitud, demostrando que los daños al entorno en donde trabajan no son una preocupación para las petroleras.

El control de la fuga era complejo al estar ésta ubicada a mil 500 metros de profundidad, a lo que se suma la alta cantidad de petróleo expulsado, que complicaba más el derrame. Fueron constantes la improvisación y las pruebas para resolverlo, pero las continuas fallas para detener la fuga provocaron que el daño fuera mayor. El petróleo siguió derramándose y la mancha, que el día del hundimiento de la plataforma era de casi ocho kilómetros, continuó creciendo y dispersándose.

Una de las primeras acciones tomadas fue el inicio de la construcción de un pozo junto al dañado para reducir la presión y detener el flujo. Sin embargo, como éste tomaría tiempo en estar listo, era necesaria una solución inmediata que frenara el derrame. Esto llevó a implementar otras medidas que tampoco tuvieron éxito,como la inyección de materiales o la introducción de fluidos pesados para frenar la fuga y sellarla con cemento, entre otras.

Hasta el mes de junio se logró instalar una especie de embudo conectado a una tubería que lleva parte del petróleo a la superficie en donde dos barcos lo reciben, uno para almacenarlo y otro para quemarlo a falta de capacidad de almacenamiento. A pesar de esto, una cantidad menor de crudo continuó derramándose, que se suma a todo lo que se vertió desde el hundimiento de la plataforma. La solución definitiva fue el sellado de la fuga, que se logró más de tres meses después del incidente.

El desastre ecológico

La preocupación más grande en torno al incidente se centró en el posible desastre ecológico, el cual ya es una realidad. La cantidad de petróleo derramado se estima es entre 20 y 40 mil barriles diarios en un lapso mayor a los tres meses. Derrama que ha provocado un severo daño ambiental.

La mancha de petróleo, que siguió creciendo con la demora en el cese del derrame, se dispersó a causa de los vientos y las corrientes, alcanzando las costas de Louisiana, Mississippi, Alabama y Florida. La contaminación llegó también a las Islas Chandeleur, un archipiélago deshabitado cerca de las costas de Louisiana que es un importante refugio para una gran diversidad de vida silvestre. Fueron afectadas además las marismas en los pantanos de esta zona, una especie de planta sobre el agua que es un hábitat para la crianza de peces y aves acuáticas en la región.

Muchas especies comunes en el Golfo de México corren el riesgo de ser dañadas, como el atún de aleta azul, cuatro especies de tortuga marina, seis especies de ballenas, mamíferos como delfines, manatíes y nutrias de rio. Las aves también pueden resultar afectadas, ya que sufren intoxicación al intentar limpiar e ingerir el petróleo que, al acumularse en sus alas, les impide volar. De acuerdo a expertos,las especies que logren sobrevivir, tendrán consecuencias como vidas cortas y bajas tasas de reproducción en los próximos años.

Incluso con el derrame detenido, será difícil recuperar gran parte del petróleo y reducir el daño. Debido a que el crudo no se disuelve en el agua y viaja con el viento y las corrientes, será casi imposible limpiar todas las zonas afectadas. A esto se suma la contaminación del Corexit, un dispersante químico que se utiliza para evitar que el petróleo llegue a las costas, pero que es altamente contaminante. Con este panorama, este accidente plantea un daño ecológico que tardará años en desaparecer.

Bloqueo de información

A pesar de la magnitud del accidente, ha sido constante la falta de información, claridad y transparencia en cuanto a la situación del derrame y las consecuencias del mismo. Tanto personal de la BP como funcionarios del gobierno, policías locales y guarda costas han restringido el acceso a los medios de comunicación en mar y en tierra. Se han limitado los vuelos sobre las zonas afectadas, la navegación en las mismas y el acceso por tierra a las áreas más dañadas, dificultando las labores informativas. En otros casos, se ha solicitado a los reporteros llenar formularios para acceder acompañados por personal de la BP a las playas afectadas y en ocasiones, se ha negado el acceso. Lo mismo ha sucedido con científicos que solicitan información y acceso para realizar estudios en torno al derrame.

Esta situación se presentó desde el principio. El primer video del derrame se hizo público tres semanas después de la explosión y fue mostrado sin autorización de la empresa. Tampoco hubo claridad sobre la cantidad de petróleo derramándose y la cifra inicial es mucho menor a la que después se publicó. Esto revela que BP y el gobierno buscan controlar la información y filtrar las imágenes publicadas a través de los medios, tratando de minimizar los daños y evitar un mayor desgaste a su imagen al ser fuertemente criticados por la opinión pública.

Implicaciones económicas y políticas

Además del daño ambiental, el incidente ha tenido implicaciones económicas y políticas. En el aspecto económico, el derrame ha afectado la industria pesquera, la principal actividad de las comunidades de la costa, ya que grandes zonas del golfo fueron vedadas a la pesca por la toxicidad del petróleo y los químicos dispersores. El turismo, otra importante fuente económica de la zona, también se ha visto afectada. Hoteles y restaurantes comenzaron a cerrar por la caída de la demanda al negarse el acceso a las playas.

En el aspecto político, el derrame se convirtió en una prueba a la administración Obama, que ha sido criticada por su respuesta. A pesar de haber declarado que se trabajará para solucionar el problema en el corto y largo plazo, el gobierno ha sido cuestionada por la lenta respuesta, el deslinde de responsabilidades frente al accidente y por anteponer los intereses de estas corporaciones a la seguridad de las costas del país, dando la impresión de estar controlado por las petroleras.

Las lecciones del derrame

La parte más lamentable de este accidente es que pudo ser evitado. No es resultado de un proceso natural o meteorológico que no es posible prevenir, es sólo consecuencia de la negligencia de ciertas empresas que, para satisfacer sus intereses económicos violentan el medio ambiente sin asegurarse de evitar daños con sus actividades.

Sin embargo, lejos de reconocer su responsabilidad, BP y el gobierno estadounidense han bloqueado la información y han filtrado las imágenes tratando de ocultar la magnitud de los daños provocados. Además de resolver las consecuencias del derrame, se deben establecer mecanismos que reduzcan la vulnerabilidad ambiental a las que son expuestos los océanos y las costas con la extracción. Las empresas petroleras generan incalculables ganancias económicas, la protección ambiental es un costo que están obligadas a asumir y los gobiernos deben contar con una regulación que lo exija.

El derrame también muestra la necesidad de desarrollar energías limpias, que aunque ya hay alternativas, no han podido progresar por los intereses de empresas como la BP, a costa de la contaminación y la degradación ambiental. La dependencia al petróleo ya no es una opción para ningún país, es un callejón sin salida al ser un recurso finito y los combustibles derivados del mismo, altamente contaminantes. Este accidente puede ser una oportunidad para tomar conciencia, comenzar a trabajar por una reforma energética y para dejar de dañar el entorno que nos rodea.

Además del Golfo de México, los intereses de una de las petroleras más importantes del mundo y la política energética de EUA, junto con la de muchos países del mundo, han resultado manchados por el derrame.
El sistema energético en el que actualmente funcionamos no es sostenible y continuará dañando al medio ambiente. Trabajemos por utilizar alternativas más limpias y seguras que desde hace años están siendo desarrolladas. Además podemos emprender acciones locales que contribuyan a disminuir el uso de productos derivados de este recurso. De esta manera reduciremos nuestra dependencia al petróleo, el daño ambiental y evitaremos desastres como el que hemos presenciado estos últimos meses.

Diez alternativas locales para reducir el uso del petróleo

– Reducir el uso del vehículo compartirlo y caminar a lugares cercanos. Utilizar como alternativas la bicicleta y el transporte público.
– Adquirir productos que no tengan empaques de plástico.
– Reciclar o reutilizar recipientes de plástico (como mayonesa o yogurt).
– Utilizar botellas para tomar agua no desechables.
– Consumir frutas y verduras orgánicas (no utilizan pesticidas y fertilizantes basados en petróleo).
– Utilizar productos de higiene personal, como el jabón, hechos con productos naturales.
– Elegir productos locales (requieren menos transporte para llegar a su tienda).
– Comprar ropa de telas orgánicas como algodón, no derivadas del petróleo.
– Reducir el uso de desechables en fiestas o reuniones.
– Llevar una canasta o bolsa de tela para las compras, en lugar de utilizar bolsas de plástico.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 103
Autores: María Fernanda Peña
Sección de Impreso: Reflejo Internacional

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *