El caminar de un hombre generoso

Por: J. Alfredo Monreal Sotelo

Formador del Seminario Mayor

 

El humo blanco de la capilla Sixtina acompañado del repicar de campanas de la Basílica de San Pedro, anunciaba a las 19 horas con siete minutos del 13 de marzo de 2013, que ya había un nuevo Papa. Momentos después, el cardenal Jean Louis Tauran anunció que el elegido había sido el cardenal Jorge Mario Bergoglio y que se llamaría Francisco.

Jorge Mario Bergoglio nació en Buenos Aires, Argentina, el 17 de diciembre de 1936, en el seno de una familia de inmigrantes MArio1italianos. Su padre, Mario José Bergoglio, era originario del Piamonte y viajó con sus padres a Argentina. En Buenos Aires trabajó como contador en una empresa ferroviaria. Su madre, Regina María Sivori, tenía también ascendencia italiana. Se casaron el 12 de diciembre de 1935. Fue una familia de cinco hijos: tres hombres y dos mujeres.

Jorge fue un joven alegre al que le gustaba el deporte y bailar tango. Estudió en la escuela pública y se formó como técnico químico. Entre sus recuerdos infantiles, aparecen los juegos de cartas con su padre en las tardes de los sábados, el escuchar de la radio junto con su madre, cuando todavía no existía la televisión. Los domingos, toda la familia iba al estadio de fútbol a apoyar al San Lorenzo de Almagro.

La vocación sacerdotal tuvo su origen en la experiencia vivida el día de San Mateo: el 21 de septiembre de 1953. Tenía casi 17 años, pasó por la parroquia y se confesó. Después de ese momento sintió que algo había cambiado en él y apareció el deseo de ser sacerdote. Su padre entendió rápidamente la decisión de su hijo y se alegró. Atrás de él estaba la fuerte religiosidad de la abuela paterna, que les había trasmitido en la familia el primer anuncio cristiano. Por eso mismo dice frecuentemente el Papa Francisco: “Las abuelas y las madres son las que trasmiten la fe”.

A los 21 años, una neumonía grave le hizo ver cercana la muerte. Para evitarla, los médicos tuvieron que quitarle la parte superior del pulmón derecho, desde aquel día Jorge Mario convive con esa situación pulmonar.

Bergoglio ingresó primero al Seminario Arquidiocesano de Buenos Aires. Después, el 11 de marzo de 1958 entró en la Compañía de Jesús, con el deseo de ser misionero y de que lo enviaran a Japón, intención que no se le concedió por su salud. El noviciado lo llevó a cabo en Córdoba, luego un año de juniorado en Chile; cursó tres años de filosofía y cuatro de teología en el Colegio Máximo de San Miguel en Buenos Aires, donde más tarde sería profesor y rector.

Entre filosofía y teología, ejerció el magisterio. Durante dos años impartió clases de literatura y psicología en el Instituto de la Inmaculada Concepción, en Santa Fe, y un año en el Colegio de El Salvador, en Buenos Aires. Fue ordenado sacerdote al final del tercer año de teología, el 13 de diciembre de 1969.

Terminado el año de la Tercera Probación, Jorge Bergoglio regresó a Argentina, donde le encomendaron diversas tareas. En primer lugar, la misión de maestro de novicios, un cargo de mucha confianza y responsabilidad; después asumió las clases de teología en San Miguel. Por último, ejerció la función de consultor de la Provincia Jesuita de Argentina (1971-1973). En este tiempo, el Padre Arrupe, General de la Compañía de Jesús, lo nombró Superior Provincial, cargo que asumió el 31 de julio de 1973. Realizó este servicio de 1973 a 1979, en tiempos muy difíciles de Argentina, ya que este país era gobernado por dictaduras militares. Miguel Hesayne, uno de los obispos de la época y que se enfrentó públicamente al régimen militar, elogia a Bergoglio y señala que siempre fue generoso y valiente.

Concluido su mandato como Provincial, Bergoglio fue nombrado rector del Colegio Máximo de San Miguel (1979-1985), profesor de teología, primer párroco de la parroquia del Patriarca San José y asesor nacional de Vida Cristiana. Acabado su mandato como rector en San Miguel, pasó seis meses en Alemania para ultimar su tesis doctoral en teología. De 1986 a 1989, vivió en la comunidad de la Iglesia de El Salvador, en el centro de Buenos Aires y para 1990, fue destinado a Córdoba, donde trabajó como director espiritual y confesor en la Iglesia de la Compañía de Jesús.

Fue ordenado obispo el 27 de junio de 1992 y arzobispo coadjutor de Buenos Aires en 1997. A raíz de la muerte del cardenal Quarracino, el 28 de febrero de 1998 fue designado arzobispo titular. En el consistorio del 21 de febrero de 2001 el Papa Juan Pablo II, lo nombró cardenal, con el título de la Iglesia de San Roberto Belarmino.

Ahora, el Papa Francisco nos ha visitado, ha sembrado la esperanza en nuestro pueblo, que vive su fe en medio de muchos sufrimientos. Asimismo, nos ha animado a ser mejores discípulos misioneros de Jesús en nuestro país.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *