Detección oportuna del cáncer

En nuestro país, el cáncer cervicouterino y mamario se han convertido en dos de las principales causas de muerte entre las mujeres mexicanas. Esta realidad es producto de la falta de información entre la población, pero también de servicios deficientes de prevención, diagnóstico y tratamiento de estos padecimientos en etapas tempranas.

El cáncer cervicouterino ocupa el primer lugar en incidencia causada por tumores malignos y el tercero en mortalidad relacionada con las neoplasias en la población en general. En la población femenina, el cáncer cervicouterino es la primera causa de muerte, particularmente en el grupo de 25 a 64 años de edad, y el carcinoma mamario, mejor conocido como cáncer de mama, se encuentra en el segundo escalafón según datos de la Secretaría de Salud.

El cáncer cervicouterino es una enfermedad se localiza en los tejidos del cuello uterino, que es el hueco en forma de pera donde se desarrolla el feto y lo conecta con la vagina (canal de nacimiento). Por su parte, el cáncer mamario es un crecimiento maligno del tejido mamario, el que después se extiende a través del sistema linfático. Este tipo de cáncer no es exclusivo de la mujer, también pueden desarrollarlo hombres en menor incidencia.

Las cifras del cáncer y la mujer mexicana

En 1995, según cifras del registro histopatológico de neoplasia, en México se registraron más de 15 mil casos de cáncer cervicouterino, causando más de cuatro mil muertes. Como se observará este es un problema grave y debido a que en el país el perfil epidemiológico muestra incremento en la incidencia de esta enfermedad, se considera un problema de salud pública, por lo que es necesario subrayar como estrategia principal, la coordinación de los sectores público, privado y social para afrontar este padecimiento. Con respecto al cáncer mamario, la Secretaría de Salud reportó, en 1997, más de nueve mil casos, y con una mayor frecuencia en el grupo de 45 a 54 años de edad, teniendo una variabilidad importante de presentación en diversas regiones del país.

¿Por que es tan preocupante la situación del cáncer mamario? Según datos del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), en 1990 ocurrieron 2,230 decesos atribuibles al cáncer de mama, lo que representó el 1.67% del total de defunciones ocurridas en mujeres de 25 años y más. En 1994 dicha cifra fue de 2,785 (1.90%) muertes y para 1998 aumentó a 3,380 (2.1%) fallecimientos. Esto significa que en ese último año murieron por cáncer de mama casi nueve mujeres cada día, lo que representa la muerte de una mujer cada dos horas y media aproximadamente.

¿Cómo saber si algo anda mal?
Es muy importante tomar conciencia sobre la prevención de estas enfermedades, lo más recomendable es realizarse chequeos médicos anuales que permitan corroborar que todo está en orden. También es fundamental que se recurra a atención médica si se presentan algunos síntomas como hemorragias leves o fuertes, dolor constante en la parte baja del abdomen, irregularidad en los ciclos menstruales, baja de peso, inflamación de los ganglios, palpación de bolitas en las ingles, región de los ovarios o parte baja del vientre o malestar general, o si se detectan abultamientos o nódulos en el seno o en las partes cercanas a él, cambio en la textura de la piel, enrojecimiento en alguna parte del seño, cambios en la forma del pezón, secreciones del pezón, dolor o malestar general.

La prevención es la mejor defensa

Cáncer de Mama Cáncer Cervicouterino
Auto examen de las mamas. Éste es el elemento más importante para detectar cualquier cambio en las mamas a tiempo y es un ejercicio que se debe volver un hábito en la población femenil.
Constancia. El momento recomendable e ideal para realizar autoexamen de mama es entre los tres y cinco días al final de cada periodo menstrual, pues en este periodo las mamas están menos sensibles y con menos protuberancias.
Observación. Detectar cambios específicos en los senos. Aumento de tamaño en alguna zona de la mama, hasta la axila, ya que el tejido mamario se extiende hasta esta área. Dolor o presencia de secreciones cuando se aprieta el pezón. Limita el número de parejas sexuales.
Realiza revisiones periódicas con el ginecólogo.
Un examen anual tras tu primer encuentro sexual o a partir de los 18 años, hasta los 30.
Una revisión cada dos años al cumplir los 30 y hasta los 70.
De los 70 años en adelante queda a discreción del ginecólogo determinar la periodicidad del papanicolau.

Pasos para la autoexploración mamaria
1. Elige un lugar cómodo y tranquilo en el que estés tú sola y te sientas cómoda.
2. Observación de las mamas: sitúate frente al espejo con los brazos caídos y observando tus mamas. Fíjate principalmente en posibles enrojecimientos, bultos, resaltes o hundimientos.
3. Debes hacer el mismo ejercicio anterior de observación, pero con los brazos levantados.
4. Palpación inicial: levanta el brazo y pásalo por detrás de la cabeza. Con la mano contraria al pecho, debes comenzar la palpación.
5. Exploración de axila y clavícula: con la yema de los tres dedos medios debes palpar la axila y debajo de la clavícula.
6. Exploración en espiral, vertical y forma de estrella: la exploración de la mama se realizará también con la yema de los dedos y se hará un recorrido en forma de espiral, vertical y forma de estrella.
7. Exploración total del pecho: se desplazan los dedos por toda la mama sin separarse del pecho, evitando que quede alguna zona sin explorar.
8. Exploración del grosor de la mama: para explorar el grosor de la mama debes hacer pequeños círculos, cambiando la intensidad.
9. Presión del pezón para ver si sale algún tipo de líquido.
10. Todos estos pasos en la autoexploración deben repetirse con el otro pecho.

Un ejemplo a seguir: Rosa María Michel Nava
Catedrática del Instituto Tecnológico de Ciudad Guzmán

He vivido un proceso muy largo desde 2007, cuando empecé con problemas en mi cadera. Fui a ver al doctor, me dio un pase a traumatología, me hicieron unas radiografías y me dijeron que tenía calcificaciones, pero ahí no me pudieron determinar de dónde o por qué se estaban formando. Entonces fui a medicina interna y ahí me diagnosticaron un probable problema neurológico y me trasladaron a neurocirugía, en Guadalajara. Ahí me encontraron otro problema: calcificaciones en los brazos; pero no resolvieron el problema de la cadera.

Durante este lapso comencé a sentir dolor en los senos y me dieron un pase a ginecología, en donde me hicieron un eco y encontraron algunos quistes benignos. A la doctora que me atendió le comenté que sufría de hemorragias abundantes en los periodos y decidió hacerme un eco pélvico. En el nuevo estudio encontró que mi matriz estaba muy grande, pero que hasta cierto punto era normal. Entonces, pasa el tiempo y yo sigo vuelta y vuelta con los doctores.

Por su parte, un traumatólogo me manda a rehabilitación. Sin embargo, durante este periodo no mejor, por el contrario, comencé a sentir problemas en el hombro y los doctores me dijeron que tenía otra calcificación. Mi esposo, al ver que no mejoraba, me llevó a consultar una segunda opinión. Voy con el médico, llevo todo mi expediente y él me dio pase tanto a medicina interna como a ginecología. La doctora de medicina interna comenzó a ver los estudios para descartar todas las posibles enfermedades como lupus o cáncer; pero de repente en algunos estudios salían los resultados positivos y en otros salían negativos. En resumen: no había un diagnóstico certero.

Entonces en ginecología me hacen un eco y me dicen que tengo tumores en la matriz. Los reuntados indicaban que me tenían que operar. En la cirugía me quitaron la matriz y el ovario izquierdo con un tumor bastante grande. Mi recuperación fue difícil, porque después de eso tuve una recaída y sangrado, por lo que me tuvieron que volver a internar. Por otro lado, los médico internistas fueron descartando otras enfermedades, hasta que me diagnosticaron hipotiroidismo. Este padecimiento es el que causaba los síntomas que llegaban a confundirse con distintas enfermedades.

Actualmente ya me dieron de alta en ginecología. Gracias a Dios no tengo cáncer, aunque ahora sé que mi cuerpo es propenso a generar tumores.

Yo recomiendo a todas las mujeres que se revisen periódicamente, que estén atentas a las sugerencias de los doctores y que procuren consultar más de una opinión de especialistas. Es muy decepcionante pasar de un médico a otro y que no te puedan dar un diagnóstico certero, o que todos te digan lo que a mí: “señora es usted un caso muy difícil”. El no tener un diagnóstico o una solución, te hace sentir muy mal, hasta el grado de sentir que te puedes morir. Yo invito a todas las mujeres a construir una cultura de la prevención, a no dejar que el tiempo pase y a estar siempre atentas ante cualquier síntoma que se presente.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 107
Autores: Remedios de mi pueblo
Sección de Impreso: Mónica y Ruth Barragán

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