Desprecio por el agua

En grave riesgo nos pone el desinterés de numerosos sectores por la sobreexplotación del agua

“el agua en nuestro país es usada en un 60% para la agricultura y un 14% para el consumo humano”. En este sentido mencionó que la agricultura en épocas pasadas era de “subsistencia”, sin embargo ahora es de “exportación industrializada”

Por: Alonso Sánchez

Los cultivos de berries y aguacate para la exportación en el suelo de Jalisco, así como la tala de árboles en las faldas del Volcán Nevado El Colima, se ha convertido en una preocupación real para los diversos grupos sociales que interactúan en la montaña más alta del occidente mexicano.

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Sin embargo, y a pesar del esfuerzo que se hace para educar sobre medio ambiente y contrarrestar el cambio climático, los avances son pobres. Raquel Gutiérrez Nájera, investigadora del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades de la UdeG, dijo: “no he visto que quede expuesto, con la claridad que debiera hacerse, el problema que tenemos (sobre el agua)… la expansión de esta agricultura, ahora de invernadero, que supuestamente ahorra líquido pero en realidad sí usa una cantidad intensiva de agua y otras tecnologías que sí están causando todo un cambio en la región”.

La investigadora de la UdeG, quien también es concejera social de la Coordinación de Evaluación de la Política Nacional de Cambio Climático en nuestro país, se refirió expresamente al posible doble discurso que se maneja a la hora de hablar sobre temas del cuidado del medio ambiente. Si bien en este tipo de actividades: “debería estar SAGARPA, debería de estar SEDESOL, CONAGUA, la PROFEPA, todos sentados a la mesa, sobre todo con los empresarios, con los agricultores, con los dueños de los terrenos, con los ejidos”, pero eso no sucede en la realidad.

Ante esta situación la dirección del Parque Nacional Nevado de Colima, con sede en Ciudad Guzmán, dependiente de la Secretaría del Medio Ambiente y Desarrollo Territorial, SEMADET, ha realizado dos foros, en 2016 y 2018, a los que llamó “Foro Por los Bosques y el Agua”. Esto con la intención de juntar a los dueños del territorio, ejidos, pequeños productores, instituciones educativas, gobiernos, sociedad civil y a la agroindustria para discutir. Aún se ha tiene poca participación por parte de varios sectores.

Gutiérrez Nájera mencionó que los recursos que van destinados a la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación para ser aplicados en materia de cambio climático “no se dedican a acciones de cambio climático”. Mientras que las instituciones gubernamentales, federales, estatales o municipales, a través de sus secretarías no apliquen los recursos para lo que son etiquetados no se podrán mitigar los gases que afectan al medio ambiente, por lo tanto “no vamos a cumplir con las metas y compromisos internacionales que nos estamos fijando”.

A la académica le resulta preocupante “escuchar a mis compañeros investigadores alarmados por el déficit de agua que tienen y la deforestación tremenda que está habiendo”. Por lo que dijo que los rectores o directores de las universidades, sobre todo los de Ciudad Guzmán que conocen la problemática, necesitan aumentar su presión para revertir la situación actual.

Por otro lado dijo que la protección de los recursos naturales debe de pasar más allá de lo policiaco. “Si dejamos todo en manos del ejército va a ser muy limitado y no va a tener resultados”. A su vez comentó que el tema de seguridad nacional ambiental debe de tener rostro humano, con participación ciudadana “con otra lógica, otros principios y porque vamos a encontrar otro paradigma que son las bases de la vida en la Tierra”.

De acuerdo a la especialista en política nacional de medio ambiente, actualmente “el agua en nuestro país es usada en un 60% para la agricultura y un 14% para el consumo humano”. En este sentido mencionó que la agricultura en épocas pasadas era de “subsistencia”, sin embargo ahora es de “exportación industrializada”.

“Debe de haber un cambio y un paradigma así como el derecho humano al agua, como el derecho humano en el saneamiento” para reducir la cantidad de agua que se extrae y al mismo controlar los contaminantes que son lanzados a las cuencas. Ya que si se continúa con la misma dinámica extractiva y contaminante del agua “el panorama es que ya no haya agua, que no haya agua para consumo humano suficiente, que no haya agua suficiente para soportar el turismo, los comercios, etc.” Ese puede ser uno de los panoramas en los próximos diez años.

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