Cumplan con Juárez

Señoras y señores:

Nosotros y nosotras, al igual que muchos en la ciudad, el estado y el país pedimos cuentas de la función pública que ostentan y cuyo cargo protestaron guardar con lealtad al pueblo de México.

La inseguridad, la violencia y muerte que provocó la guerra contra el narcotráfico a ciudad Juárez a alcanzado niveles inimaginables. Cerca de 5 mil asesinatos en su mayoría sin esclarecer en sólo 25 meses, la ciudad del empleo con obreros y otros trabajadores sumidos en la angustia de no tener trabajo, ni acceso a servicios médicos, ni comida, ni nada, sólo pobreza; negocios cerrados por la violencia, la disimulada y constante muerte de las mujeres, además del secuestro y la extorsión que hace temer hasta contestar el teléfono de casa.

Cd. Juárez es una comunidad hospitalaria, de trabajo y de respeto al orden legal; aceptó y creyó que sus decisiones eran por el bien común y así recibió el operativo conjunto Juárez, que luego le llamaron Chihuahua y hoy Operación Coordinada Chihuahua.

Con respeto y también con mucha energía les decimos que sus programas han fallado, son ineficaces, la historia de muerte de abril del 2008 a la fecha es testigo de ello, y si eso no bastara preguntemos a las familias de Villas de Salvarcar porqué sus hijos, hijas y padres fueron masacrados con tal magnitud de saña sólo vista en la guerra.

La comunidad juarense ha dado muchos signos en la búsqueda de la paz, y en forma pacífica se ha expresado con solidaridad, en marchas, foros, misas, vigilias, visitas, formando grupos, organizaciones o movimientos de jóvenes, estudiantes, médicos, mujeres, gente de fe de distintos credos y ciudadanos comunes que hacen propio el dolor del asesinado, del secuestrado, del desempleado y de todas las víctimas de la violencia.

No aceptamos la conclusión del caso basado en una declaración sin mayores evidencias y repudiamos la insensibilidad gubernamental al ligar la masacre con un acto “entre pandillas”.

No aceptamos la declaración de guerra contra nadie, cuyo resultado ha sido el luto permanente y los sepelios diarios en nuestra Ciudad.

El asesinato, la vida arrebatada no tiene justificación ni en el caso de los delincuentes, para eso tenemos leyes, gobierno y constitución, para que se respeten y se apliquen, pero mas allá, la muerte incomprensible de un grupo de vecinos, jóvenes estudiantes en su mayoría, que con precaución deciden celebrar un cumpleaños en su propio barrio, es un acto que no alcanzan los calificativos a describir.

Haciendo nuestro el dolor de las familias de Salvarcar, de las miles que han perdido a sus hijos, padres y familiares, de los que han sido secuestrados y extorsionados, de los desempleados y de una ciudad a la que le han secuestrado la vida, exigimos a ustedes:

• El inmediato esclarecimiento de la masacre de los 16 vecinos de Salvarcar.
• Atención médica especializada para los heridos.
• La protección de las familias que están recibiendo amenazas y la atención profesional que necesitan.
• Una disculpa pública por las declaraciones que deshonran la memoria y la dignidad de los jóvenes y personas masacradas.
• Poner fin a la impunidad de los delincuentes, de las corporaciones policiacas y de los militares.
• La desmilitarización de ciudad Juárez.
• Una programa eficaz, transparente y medible de seguridad ciudadana, que sea observado y evaluado en forma permanente por asambleas ciudadanas y observadores de la comunidad nacional e internacional.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 100
Sección de Impreso: Informe Especial
Autor: Pastoral Social de la Diócesis de Cd. Juárez, Centro de Pastoral Obrera de la Diócesis de Cd. Juárez, Cáritas Diocesana de Cd. Juárez, A.C. Parroquia del Verbo Encarnado

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