Big Brother te vigila

La novela “1984” de George Orwell nos aterró con la posibilidad de que un gobierno vigilara a sus ciudadanos para controlar sus ideas. 65 años más tarde la privacidad del mundo ha quedado al descubierto. La información compartida al diario londinense The Guardian, por parte de Edwar Snowden así lo ha revelado. Según Snowden y los miles de archivos clasificados que ha decidido compartir con el mundo, Estados Unidos tiene una red de espionaje que no perdona ni a sus más íntimos aliados. La indignación por parte de los gobiernos de las diferentes naciones involucradas en este escándalo no han sido lo suficientemente fuertes, como para exigir una explicación a fondo de los hechos. Las naciones europeas, como Francia, Alemania y Reino Unido han preferido no polemizar al respecto y en su lugar dar un voto de confianza a la buena voluntad espía de Estados Unidos.

Mientras tanto Snowden ha tenido que refugiarse en Rusia, después de una estadía larga en Hong Kong. El estatus del ciudadano americano es el de un forajido, pues Estados Unidos ha cancelado su pasaporte. Esto complicó el tema, ya que incluso el Presidente de Bolivia, Evo Morales se vio en medio de una crisis diplomática durante su última gira internacional cuando algunos gobiernos europeos, especialmente el español, impidieron que su avión aterrizara por miedo a que en él se pudiera encontrar Snowden y con ello complicar sus relaciones diplomáticas con Estados Unidos.

Pero lo verdaderamente grabe esta en la contradicción del discurso norteamericano. Durante 40 años de Guerra Fría, la propaganda en contra de los comunistas atacaba principalmente la intromisión que Unión Soviética y los países afines a ella tenían en la vida privada de sus ciudadanos, para controlar sus inclinaciones políticas.

En pleno siglo XXI, cuando se ha “derrotado” al comunismo y se supone que la libertad individual es le principio máximo que defienden las naciones, el Big Brother de George Orwell vuelve a aparecer. En este caso, no es para buscar detractores de las ideas comunistas, si no para identificar y seguir a gente inconforme con los ideales de Estados Unidos, que puedan representar una amenaza terrorista para ellos. La realidad supera y mejora a la ficción: en la novela se hablaba que la vigilancia del Gran Hermano se daba a través de las tele-pantallas instaladas en cada hogar. Hoy esas tele-pantallas se traducen en computadoras y dispositivos móviles, que no nos ha obsequiado el gobierno, sino que hemos pagado por ellas.

La libertad de expresión se ve golpeada por estos hechos, y lamentablemente parece que no es un tema primordial en la agenda pública internacional.

Publicación en Impreso

Edición: 130
Sección: Miradas
Autor: Carlos Cordero

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