Un ojo en la historia – Vida diocesana

Nuestro Obispo Diocesano Óscar Campos, en su participación, retomó la importancia de interiorizar en la historia de amor a la Iglesia y al Seminario, que va más allá de los 150 años y que inició no en nosotros, sino en Dios

Exposición fotográfica sobre los 150 años del Seminario.

 

 

En el contexto del Año Jubilar por el 150 aniversario de fundación del Seminario de Zapotlán, el pasado lunes 25 de febrero se inauguró la exposición fotográfica y documental titulada: “Una mirada a tu Seminario: 150 años de historia”, que fue montada por alumnos del Seminario en el Templo de la Tercera Orden, de la parroquia de la Sagrario en Ciudad Guzmán.

Este acontecimiento dio inicio en punto de las 7:36 pm. Con la presencia de 48 personas. Como parte del evento inaugural, el Pbro. Alfredo Monreal Sotelo, presentó una ponencia titulada “Una mirada a nuestro Seminario”, en la que retomó la historia de esta institución desde sus inicios en 1868 y las distintas etapas de su caminar hasta la fecha.

Nuestro Obispo Diocesano Óscar Campos, en su participación, retomó la importancia de interiorizar en la historia de amor a la Iglesia y al Seminario, que va más allá de los 150 años y que inició no en nosotros, sino en Dios. También remarcó la importancia de “formar pastores con raíces históricas profundas y tronco firme que den frutos buenos para el futuro”.

El Pbro. Andrés Martínez Vázquez, Rector del Seminario, señaló que esta exposición y lo que representa “nos permite detenernos en nuestra historia personal y como Seminario, y darnos cuenta del paso de Dios por ella”. Así mismo, expresó su sentir a este momento que toca el corazón y es tiempo de gratitud con esta experiencia formativa y de vida.

Al terminar la ponencia, se realizó el corte del listón y se hizo un recorrido guiado, donde se apreciaron  fotografías, documentos y algunos objetos representativos de este caminar a lo largo de 150 años.

El Sr. Francisco García Guzmán, comerciante local, reconoció como esperanza de esta exposición “que las nuevas generaciones de seminaristas tengan conocimiento de la historia de esta experiencia y se forje más el amor al Seminario”. Esta esperanza la ponemos en nuestros corazones y estamos seguros la tendremos presente en nuestro caminar.

 

 

 

 

 

 

Por: Jonathan Emmanuel Ceballos Reyes.

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