El Puente

Es una especie de portada. Contiene referencias y ligas del contenido de las demás secciones. Sólo informaciones pequeñas estarán completas, el resto serán llamados. También es un tablero de avisos.

Homilía del 28º domingo ordinario 2011

“No quisieron ir. […] No hicieron caso”

Textos: Is 25, 6-10; Flp 4, 12-14. 19-20; Mt 221, 1-14.

“No quisieron ir. […] No hicieron caso” (Mt 22, 3. 5). Así describió Jesús la actitud de los invitados principales al banquete que el rey preparó para celebrar el matrimonio de su hijo. En cambio, muchos que no estaban ni siquiera invitados a esa fiesta llenaron el salón. Con esta parábola, Jesús nos describe la dinámica del Reino de Dios al que todos y todas estamos invitados a participar. Aunque para poder participar en la vida del Reino se exige una opción de vida.

Homilía del 27º domingo ordinario 2011

“Para pedir su parte de los frutos a los viñadores”

Textos: Is 5, 1-7; Flp 4, 6-9; Mt 21, 33-43.

“Envió a sus criados para pedir su parte de los frutos a los viñadores” (Mt 21, 34). Esto fue lo que hizo el propietario de la viña cuando se llegó el tiempo de la cosecha y venta de las uvas, según la parábola que acabamos de escuchar. Dios, que es el dueño del viñedo, pide los frutos de su pueblo. Su pueblo es el viñedo, según nos cuenta el profeta Isaías en la primera lectura. Los viñadores a quienes se les piden los frutos son los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo.

Homilía del 26º domingo ordinario 2011

“Hijo, ve a trabajar hoy en la viña”

Textos: Ez 18, 25-28; Flp 2, 1-11; Mt 21, 28-32.

“Hijo, ve a trabajar hoy en la viña” (Mt 21, 28). Con estas palabras el papá de la parábola que acabamos de escuchar, se dirigió a sus dos hijos para comunicarles su voluntad. Solo uno, el segundo, como reconocieron los sumos sacerdotes y ancianos del pueblo, obedeció a su papá. Con esta parábola, Jesús nos hace una invitación y una advertencia. Nos invita a que cumplamos la voluntad de Dios; nos advierte que si no lo hacemos, quedaremos fuera del Reino.

Homilía del 25º domingo ordinario 2011

“Creyeron que recibirían más”

Textos: Is 55, 6-9; Flp 1, 20-24. 27; Mt 20, 1-16.

“Creyeron que recibirían más” (Mt 20, 10). Con estas palabras Jesús describe la actitud y el modo de pensar de aquellos trabajadores, contratados al amanecer para trabajar en la viña. Aparece en ellos la ambición, la envidia y la intolerancia, que quizá están presentes en nosotros. Jesús dibuja además la bondad, misericordia y solidaridad del propietario de aquella viña, que nos muestra el modo de ser de Dios. Esas actitudes deberían brotar del fondo de nuestro corazón.

Homilía del 24º domingo ordinario 2011

“Lo soltó y hasta le perdonó la deuda”

Textos: Eclo 27, 33-28, 9; Rm 14, 7-9; Mt 18, 21-35.

“Lo soltó y hasta le perdonó la deuda” (Mt 18, 27). Con estas palabras describe Jesús a Dios, que perdona siempre y lo hace por amor. El perdón, sobre el que se nos invita a reflexionar en este domingo, es un don de Dios, es una manifestación de su gracia y, aunque poco lo tenemos en cuenta, es un compromiso de los miembros de la Iglesia. Si Dios nos perdona siempre y lo hace gratuitamente, también nosotros tenemos que perdonar siempre y también gratuitamente.

Homilía del 23er domingo ordinario 2011

“Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas”

Textos: Ez 33, 7-9; Rm 13, 8-10; Mt 18, 15-20.

“Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas” (Mt 18, 15). Este es el camino que Jesús propone a sus discípulos y discípulas para que se pueda vivir en armonía en la comunidad. Jesús sabe que entre los discípulos existen las desavenencias, pues somos humanos. Pero propone el modo de arreglar la situación cuando se ha dado una ofensa. Se trata de la corrección fraterna. Esto nos ayuda a revisar nuestra vida. ¿Cómo actuamos cuando alguien nos ofende?

Homilía del 22° domingo ordinario 2011

“¡Apártate de mí, Satanás!”

Textos: Jer 20, 7-9; Rm 12, 1-2; Mt 16, 21-27.

“¡Apártate de mí, Satanás!” (Mt 16, 23). Con estas palabras, le pidió Jesús a Pedro que se pusiera a seguirlo en su camino. ¡Llamó Satanás al que poco antes lo había reconocido como el Mesías, el Hijo de Dios vivo, como reflexionamos el domingo pasado! ¡Le dijo piedra de tropiezo al que había elegido como piedra sobre la que se construiría la comunidad! Y es que Pedro, al reconocerlo como Mesías, se imaginó a Jesús triunfante, poderoso. Y no era así la cosa.