El Seminario está de fiesta – Hagamos memoría

Son 150 años de caminar

Marzo es el mes del Seminario en nuestra Diócesis. Este año lo vivimos  en el marco del año jubilar por los 150 años de la fundación del Seminario de Zapotlán, decretado por nuestro Padre Obispo Óscar Armando Campos Contreras, con el lema “150 años formando pastores según el corazón de Cristo, al servicio del pueblo”. Inaugurado el 19 de noviembre de 2018.

Desde su fundación, el caminar de nuestro seminario ha estado siempre marcado por el desempeño de grandes hombres que han surgido de estas tierras, dando un gran realce a toda la región.

Intensos y fatigosos fueron los preparativos para lograr la fundación del Seminario en Zapotlán el Grande. La inquietud y el profundo anhelo por una Institución educativa, para la formación de la juventud de aquí y de los demás pueblos de la región siempre habían estado presentes.

Finalmente la noche del 19 de noviembre de 1868, en solemne Velada Literario-Musical se llevó a cabo la Inauguración Oficial del Seminario de Zapotlán, como auxiliar del Seminario de Guadalajara. Fue consagrado a San José y a la Virgen de Guadalupe, por lo cual el Padre fundador José Francisco Figueroa, obsequió un óleo de la Virgen que aún se conserva en el Seminario.

En su caminar el Seminario ha sido un lugar de formación de pastores capaces de dar la vida por Cristo, como los santos mártires: Rodrigo Aguilar y Tranquilino Ubiarco; de sacerdotes y hombres de ciencia como, José María Arreola, Severo Díaz y Antonio Ochoa Mendoza; de profesionistas entregados a su oficio, como el Ingeniero y cineasta Salvador Toscano, el historiador Esteban Cibrián, el diplomático escritor Guillermo Jiménez y el músico José Rolón.

En 1972, al ser creada nuestra Diócesis de Ciudad Guzmán, en Zapotlán existía el Seminario al nivel de Secundaria, mismo que continuó hasta 1979. Este periodo fue coordinado por el padre Salvador Trujillo Martín, quien fue designado Rector por el primer Obispo, Leobardo Viera Contreras. En septiembre del mismo año, se inició la experiencia de Seminario menor a nivel preparatoria, en Sayula, donde permaneció de 1972 a 1980, con la atención del padre Salvador Urteaga Gutiérrez. Saludable y fructuosa fue esta experiencia que, en nuestros días los alumnos ya sacerdotes, recuerdan con alegría.

En el año de 1978, por encargo del Obispo Serafín Vásquez Elizalde, comenzó el Seminario Menor nivel Preparatoria en Ciudad Guzmán. Para 1981 se inició con la experiencia del Curso Introductorio en la Diócesis, la cual ha estado en varias comunidades, actualmente se encuentra en San Gabriel.

El anhelo de los alumnos y de muchos presbíteros de tener la formación sacerdotal aquí en la Diócesis se concretiza en 1983, con la creación del Seminario Mayor. En un primer momento se comienza con la Facultad de Teología y posteriormente, en 1986, con la Facultad de Filosofía, completándose así todas las etapas de la formación sacerdotal en nuestra Diócesis.

Atento y dedicado ha sido el trabajo de acompañamiento de los Rectores y Prefectos al caminar de nuestro Seminario Mayor; asimismo, constante y empeñoso ha sido el trabajo de los maestros. Los alumnos han considerado que ellos son los principales responsables de su propia formación. En el caminar se ha contado con el apoyo paternal de nuestros Obispos y con la oración y continua solidaridad de las comunidades. Nuestro joven Seminario ha dado ya sus frutos: 72 sacerdotes para la Diócesis y 6 sacerdotes para otras diócesis. Y continúa cumpliendo su tarea de seguir formando los sacerdotes que la Iglesia y la Diócesis necesitan y que los tiempos que nos han tocado vivir requieren.

Concluimos con palabras del mismo Canónigo Ignacio Chávez G.: “Hay acontecimientos en la historia de los pueblos, que no debemos olvidar jamás, y uno de estos es la fundación del Seminario de nuestra ciudad, plantel benemérito que luchando frente a frente con mil dificultades y penurias se ha mantenido robusto y fuerte”.

A la vez, el Seminario agradece a Dios nuestro Padre sus bendiciones; a san José y a la Virgen María de Guadalupe su compañía protectora, e invita al pueblo de Dios peregrino en estas tierras del Sur de Jalisco, a que nos siga apoyando con su oración y su solidaridad.

 

 

 

 

 

 

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