Aprendí a ver por mis ancianitos – Vida diocesana

El desafío es que las comunidades traten a sus miembros enfermos y ancianos como María de Jesús, Teresa de Calcuta y Francisco

Celebración de la XXVII Jornada Mundial del Enfermo

El desafío es que las comunidades traten a sus miembros enfermos y ancianos como María de Jesús, Teresa de Calcuta y Francisco.

Originaria de Juanacatlán, madre de 14 hijos, un esposo alcohólico –ya fallecido–, sin saber leer ni escribir, con 65 años de vida, María de Jesús María Huerta ha dedicado los últimos años de su vida a atender personas ancianas.

Ella compartió su experiencia en el Encuentro Diocesano de Ministros de Enfermos, que se realizó el 11 de febrero, en el Seminario Mayor, con motivo de la Jornada Mundial del Enfermo.

“Yo tuve mucho cariño para mis abuelitos, para mis suegros, para mi mamá, mi papá. Aprendí a ver por mis ancianitos. Yo los manejaba como unos niñitos que empiezan a hablar: sobarles la espalda, hablarles con cariño, tenerles paciencia; yo les daba de comer, aunque a veces me tiraban la comida. Tuve que salir hasta la orilla con ellos, hasta el borde de la muerte. Gracias a Dios que me tendió la mano, me dio la salud, me da mi bendición”.

El encuentro tuvo como objetivo: “En un ambiente de convivencia, reflexión y comunicación de experiencias, ayudados por el documento del Papa en este Día Mundial del Enfermo, iluminar la situación de nuestros enfermos y ancianos, para dar un servicio integral como Iglesia Diocesana”.

Lo que realiza María de Jesús fue iluminado con el testimonio de santa Teresa de Calcuta que, en la India, durante más de cincuenta años, consiguió comida, curó heridas, acarició y dijo cosas que hicieran sentir mejor a más de treinta mil personas pobres, enfermas y abandonadas.

Para el cuidado de los enfermos, en su mensaje, el Papa Francisco pide ternura, expresiones de gratuidad, inmediatas y sencillas como la caricia, a través de las que se consigue que la otra persona se sienta querida.

El desafío es que las comunidades traten a sus miembros enfermos y ancianos como María de Jesús, Teresa de Calcuta y Francisco. “La gracia de Dios está en quien cuida a los enfermos y ancianitos”, dijo Manuel Ignacio, uno de los ochenta asistentes.

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Publicación en Impreso

Edición:Número 183 – Abril 2019
Sección: Vida diocesana

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