Una tarea pendiente: dialogar

La cadena de asesinatos en México parece un tobogán sin fondo. Desgraciadamente, en la geografía nacional, la noticia de cada atentado contra la vida, dura sólo el tiempo que tarda una pavesa. Valga como muestra lo ocurrido recientemente en Monterrey con los 52 muertos. Todavía no nos reponíamos del asombro causado por esta horrible noticia, cuando ya habían sido asesinadas otras dos mujeres periodistas.

En este momento trágico es urgente el diálogo, pararse para hablar, para darle lugar a la palabra. Es lo que está intentando el poeta Javier Sicilia con el Movimiento por la paz con justicia y dignidad. Primero fue el viaje a Ciudad Juárez para la discusión de los cinco acuerdos para la paz. Después, del 9 al 19 de septiembre, la marcha hacia el Sur de la república. Busca encontrar a los migrantes, darles la palabra, escucharlos, visibilizarlos. Es un esfuerzo por darles rostro y nombre a esos hombres y mujeres que a diario sufren vejaciones personales y robos en sus pertenencias.

El diálogo se antoja difícil por lo encontrado de las posiciones. Son muchas las organizaciones que se han agrupado en torno a este movimiento civil por la paz. Algunas no quieren nada con el Gobierno, con los Diputados, con el Ejército. Otras organizaciones plantean la necesidad de incluirlos a todos. Recientemente el poeta Javier Sicilia aclaraba al Sub Marcos que, en el esfuerzo por buscar el bien común y construir la paz, es necesario buscar que todas las piezas de la sociedad queden ensambladas; que no se trata de excluir a nadie; que todo debe irse armonizando en la nueva realidad que se quiere construir. No cabe duda que un intento de esta naturaleza es difícil y a largo plazo.

Por eso Sicilia propuso a los diputados una agenda concisa de cuatro puntos: cambio de enfoque a la estrategia de guerra; modelo de atención integral a víctimas; fortalecimiento del tejido social, y aprobación de la Reforma política.
A este propósito, cabe mencionar que la Universidad Nacional Autónoma de México elaboró una propuesta global para alcanzar la paz, misma que ya discutieron los gobernadores en su reunión de trabajo, conocida como Comisión Nacional de Gobernadores.

Esta propuesta se iba a presentar luego a la Comisión Nacional de Seguridad para su discusión. Este esfuerzo y otros muchos son caminos hacia la paz, habrá que darles seguimiento para ver qué pueden ofrecer en cuanto a posibilidades reales de avanzar hacia la paz.

¿Dónde está la llave que desate el diálogo? ¿Dónde está el secreto para desamarrar el nudo de la violencia? Decía Gandhi que no hay camino hacia la paz, que la paz es el camino. Esto quiere decir que las acciones mismas de paz y de diálogo que se vayan haciendo a lo largo del territorio nacional, son el camino hacia la paz. De ahí la importancia de estas acciones simbólicas que está realizando Javier Sicilia y su movimiento. Estas acciones son ya camino hacia la paz, no hay otro camino.

Me parece oportuno en este momento de la vida de nuestro país, que echemos una mirada a un aporte del Papa Paulo VI sobre el diálogo. Lo hace en su primera Encíclica: Ecclesiam Suam en 1964, en tiempos del Concilio Vaticano II.

Quiere el Papa “abrir el alma a los creyentes para compartir una palabra, no como enseñanza o doctrina, sino para estrechar los lazos de unión y de acercamiento que ya hay en la Iglesia y con otros sectores de la sociedad.” Quizá ahí está un primer paso que todos debemos dar en este largo camino hacia la paz: abrir el corazón, abrir el alma a los demás. Estamos llenos de palabras de condenación, de propuestas, de indicaciones, de polémica, de propaganda, de competencia. Cada quien se alza como si tuviera la solución. Dice el Papa: “Hace falta, aún antes de hablar, oír la voz, más aún el corazón del hombre, comprenderlo y respetarlo en la medida de lo posible”.

Lo que nos falta es el silencio, la escucha, el acercamiento al otro: “abrir el alma al otro. Y esta disposición para el diálogo está abierta a todos, sin exclusiones. “Donde quiera que hay un hombre en busca de comprenderse a sí mismo y al mundo, podemos estar en contacto con él”.

Paulo VI señala algunas características que exige el diálogo como son la claridad, la afabilidad, la confianza y la prudencia. A este propósito recomienda el apóstol Pablo: “Revístanse de sentimientos de tierna compasión, de bondad, de humildad, de mansedumbre y de paciencia”. Esto, porque el diálogo depende de circunstancias, actores, posibilidades, limitaciones.

El sustento teológico del diálogo es Dios mismo quien abrió un diálogo con la humanidad, le habló y le envió a su propio Hijo. Jesús mismo es el diálogo de Dios, él nos enseñó un camino de vida, respetando a cada persona, según la situación y etapa de su vida. Él es Palabra, invitación y propuesta. En su vida encontramos la inspiración para acercarnos a toda persona y abrir un puente de comunicación.

Cierro estas reflexiones sobre el diálogo con una frase de Paulo VI, que me recuerda lo que siempre decía Don Samuel Ruíz, Obispo emérito de San Cristóbal de Las Casas, experto en estos menesteres del diálogo: “Nadie es enemigo, a no ser que él mismo quiera serlo”.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 113
Autores: P. Juan Manuel Hurtado
Sección de Impreso: Ventana desde la Fe

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