La comunión y la articulación son dones del Espíritu Santo

Lo importante de tener un Consejo comunitario que es el motor de la comunidad, que articula, delega, convoca; es el dinamizador del trabajo de la comunidad. La comunidad conducida por el Consejo comunitario se convierte en expresión visible de la vida comunitaria de Dios en medio de la comunidad al lograr la articulación y vivir la comunión, dones del Espíritu Santo.

El Encuentro Diocesano de Consejos Comunitarios y Equipos Coordinadores se realizó el 29 de octubre en el Seminario Mayor a convocatoria del Equipo Diocesano de Grupos de Base. 134 personas, provenientes de las seis vicarías pastorales compartieron reflexiones sobre la articulación y la comunión, que son las tareas centrales de los Consejos y Equipos de Coordinación de los barrios, colonias y ranchos.

La base del encuentro está el Cuarto Plan Diocesano de Pastoral, que contempla entre sus prioridades la promoción de la Iglesia misionera en los barrios, colonias y ranchos de todas las parroquias. Con la finalidad de impulsar esa prioridad, en el Plan está programada la actividad de fortalecer o crear los Consejos comunitarios. El encuentro ayudó a entrever caminos para lograrlo.

Intercambio de experiencias que enriqueció

La reunión dedicó más tiempo a compartir experiencias sobre los Consejos comunitarios, pues el objetivo que se pensó fue: “A través del intercambio de experiencias, animar y aclarar la identidad y misión de los Consejos Comunitarios y Equipos Coordinadores para fortalecer el proceso de Iglesia en la Base”.

Fue un intercambio enriquecedor, pues las personas que compartieron sus vivencias abrieron caminos a los demás participantes. Así lo expresaron cuando después del compartir, se propuso una frase para describir los resultados “Nosotros aprendimos” entonces la persona que habló a nombre de su equipo, explicó lo que se aprendió: “escuchamos las bases para poder formar un consejo comunitario”.

El equipo que convocó a los Consejos y Equipos de Coordinación preparó una guía para facilitar el modo de compartir la experiencia. Los aspectos a compartir fueron los integrantes del Consejo, los servicios que articula, los frutos que han producido en su comunidad y la manera en que el Consejo o Equipo de coordinación alimenta su espiritualidad. En base a estos indicadores se hizo el intercambio.

Al hablar de la experiencia de La Guadalupana, una comunidad de Zapotiltic, María Guadalupe Gutiérrez dijo que el Consejo les sirve para “el control de la comunidad”. Lo decía en el sentido de que se pueden realizar las actividades de manera organizada y garantizar la participación de muchas personas en la vida interna de su barrio. “Y también nos ha servido mucho para que los acuerdos de la parroquia se lleven a cabo en la comunidad. Y otra cosa que también nos ha servido es para mantenernos articulados con los demás servicios de la misma parroquia, incluso hasta de la vicaría”, expresó enseguida, con lo que aparece que el Consejo comunitario no camina por su cuenta sino en comunión con el proceso parroquial y vicarial.

Al mismo tiempo, fue evidente interés por aprender de quienes ya tienen camino recorrido en sus comunidades, como manifestó Rosita Ocaranza, laica de Sayula, a los miembros del grupo en que vivió el intercambio: “Estamos aprendiendo y yo creo que este intercambio nos va a servir. Por eso es que tantas preguntas les hacen, porque queremos enriquecernos de la experiencia de ustedes”.

Los aprendizajes

Una vez realizado el intercambio de experiencias, se utilizó la dinámica del cuchicheo y se preguntó sobre las cosas nuevas que se aprendieron con el intercambio sobre los Consejos comunitarios.

Se expresaron varias cosas aprendidas en relación al ánimo, los caminos, algunos secretos, la importancia, el sentido. El primero de ellos fue sobre la animación para seguir adelante, sobre todo por las dificultades que se tienen en el caminar: “con el ánimo de algunos compañeros que a pesar de las diversas pruebas que Dios les ha puesto para hacer su Consejo, ellos han sabido salir adelante”, dijo uno de los participantes.

Respecto a los caminos para convocar al Consejo y trabajar animados por él, se aprendió que “cada proceso de las comunidades es diferente. No se puede etiquetar totalmente que tiene que ser de tantas gentes o quiénes deben de estar, porque el proceso de la comunidad lo dice” se comentó en otro de los grupos. Esto significa que cada comunidad tiene que hacer su propia experiencia de Consejo comunitario y que cada Consejo tiene que encontrar su propio camino para ayudar a su comunidad.

En el intercambio también se aprendió “lo importante de tener un Consejo comunitario que es el motor de la comunidad, que articula, delega, convoca; es el dinamizador del trabajo de la comunidad”. No es un equipo más entre otros sino el que coordina la vida y el caminar evangelizador del barrio o rancho.

Lo que más se resaltó de la experiencia compartida fue el doble servicio de los Consejos comunitarios: la articulación y la comunión. Un representante de otro grupo manifestó que “El Consejo articula el trabajo”. Otro más señaló: “lo importante de la unidad es cómo unirse entre todos”. Ambos grupos coincidieron en que cuando hay articulación y comunión: “eso ayuda a que el trabajo sea más livianito”.

La articulación y la comunión

El encuentro se enriqueció con unas palabras de iluminación sobre el ser y quehacer de los Consejos comunitarios y Equipos de coordinación de barrios, colonias y ranchos. Fue interesante una dinámica que se hizo para descubrir la importancia de saber organizarse y caminar en unidad. Se invitó a diez personas a introducir una lapicera dentro de una botella. La lapicera estaba unida a diez cordones y cada persona tomó la punta de un cordón. Lo intentaron tres equipos y ninguno logró introducirla.

Al comentar lo sucedido, se hizo la comparación con el modo de trabajar de los Consejos y Equipos coordinadores. Se dijo que no es fácil introducir la lapicera en la botella ni trabajar en el Consejo porque “implica trabajar en equipo”. Además se remarcó que “el trabajo es comunitario, no individual. Es un trabajo en conjunto, de comunidad”.

El P. José Sánchez, párroco de Sayula, abonó a la iluminación afirmando que lo que hacen los Consejos comunitarios y los Equipos de coordinación “es el trabajo de articulación y de comunión de nuestros procesos comunitarios”. De esta manera aclaró la doble dimensión del sentido y quehacer, por una parte ayudan a que los trabajos comunitarios se realicen de manera organizada y, por otra, están al servicio de la comunión en los barrios.

Todo lo anterior sucede porque: “la comunión y la articulación son dones del Espíritu Santo y es Él, quien propicia que la Iglesia permanezca unida”, dijo el P. José Sánchez. Los Consejos y Equipos coordinadores son más que lo práctico de los trabajos de evangelización. Son quienes hacen posible la presencia de Dios, que es Comunión, en la vida de las comunidades.

Finalmente nuestro Obispo, Don Rafael León Villegas, compartió sus reflexiones. Invitó a los participantes en el encuentro a seguir en el esfuerzo por trabajar en sus comunidades animados por el Consejo comunitario. Indicó que estamos en búsqueda por aclarar el modo de trabajar en los Consejos: “estas realidades que se van conformando son realidades que se van profundizando. Ya ven cómo se dice por ahí: «caminante, no hay camino, se hace camino al andar». Y es que estas experiencias comunitarias estarán inscritas allá en lo hondo del peregrinar, lo que en sí es todo un misterio y muy bello además, es uno de los misterios fundamentales de nuestra fe y para expresarlo nosotros, diríamos en nuestra vida de todos los días, en nuestra vida de Iglesia pues vamos como ensayando un poco”.

Además señaló la necesidad de “ir determinando y clarificando mejor el proceso de nuestro compromiso evangelizador en la Iglesia de Ciudad Guzmán”. Al insistir en el servicio de los Consejos comunitarios y en el esfuerzo por promoverlos, dijo que “por lo pronto, se tienen que fortalecer para que haya comunión y articulación”.

Por último, nuestro Pastor puso el acento en el compromiso de cada Consejo para ayudar a que se viva la dimensión comunitaria en su barrio o rancho: “lo importante es que vayamos buscando cómo trabajar en comunión”.

Conclusión

Los intercambios de experiencias siempre dejan enseñanzas. El encuentro vivido entre miembros de Consejos comunitarios y Equipos de coordinación de barrios, colonias y ranchos no ha sido la excepción. Las personas participantes regresaron a sus comunidades reanimadas a seguir trabajando ya sea por animar o por fortalecer su propia experiencia de Consejo comunitario.

La comunidad conducida por el Consejo comunitario se convierte en expresión visible de la vida comunitaria de Dios en medio de la comunidad al lograr la articulación y vivir la comunión, dones del Espíritu Santo.

Queda claro que el ser y quehacer de los Consejos comunitarios está en función de la articulación y la comunión a lo interno de la comunidad. Promover la articulación de los diversos servicios de modo que los procesos pastorales sean participativos y se realicen con mayor agilidad.

La comunión es la armonía no sólo entre los y las agentes de pastoral sino entre todos los miembros del barrio, colonia o rancho y con el ideal de hacer presente la vida del Reino de Dios.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 114
Autores: P. Lorenzo Guzmán
Sección de Impreso: Iglesia en Camino

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *