La comunidad abrió las puertas de su corazón

El señor Obispo don Braulio Rafael León Villegas realizó la Visita pastoral a la Parroquia de San Bartolomé Apóstol y Santa María de la Defensa, en Atemajac, Jalisco, los días 23, 24 y 25 de mayo del presente año.

Previo a este acontecimiento, como inicio de la preparación, el Equipo de Dirección y el Consejo Parroquial de pastoral nos dimos a la tarea de estudiar parte del Directorio para el Ministerio Pastoral de los Obispos, llamado Apostolorum successores, en donde están indicados el carácter, la forma y la conclusión de las visitas pastorales del Obispo a las Parroquias de una Iglesia particular. También estudiamos lo que al respecto dice el Derecho Canónico y los aportes dados por el Consejo Presbiteral.

Un gran número de agentes de pastoral apenas teníamos recuerdo de la última visita pastoral realizada por el señor Obispo don Serafín Vásquez Elizalde, de feliz memoria, el 8 y 9 de agosto de 1990; no teníamos claridad de todo lo que se requería para organizarla. Sin embargo, en los barrios y ranchos nos fuimos preparando para este acontecimiento trascendental en nuestra vida de Iglesia, con la ayuda de una guía que envió el P. Salvador Urteaga Gutiérrez, Vicario Diocesano de Pastoral, y de varios temas de reflexión elaborados por una comisión de sacerdotes de la Sexta Vicaría.

Le ofrecimos a nuestro señor Obispo Rafael y al equipo de sacerdotes que lo acompañaron una propuesta de programa de actividades para los tres días, la cual fue aceptada.

Llegó el día. El reloj marcaba 15 minutos antes de las 11:00 a.m. Don Braulio Rafael, a unos cuantos pasos de distancia del lugar preparado para su recepción, esperaba la señal de inicio. Puntualmente a las 11.00 de la mañana, en el arco de cantera dedicado a la Virgen de la Defensa, ubicado a la entrada sur de la población, comenzaron las porras y los vivas de la gente que entusiasmada recibía al Pastor que venía y visitaba en nombre de Jesús “a conocer y escuchar de cerca a sus ovejas, sobre todo, las más pobres y necesitadas, a cultivar el encuentro personal con los sacerdotes, a exhortar a todos a una vida de fe y de práctica cristiana, a ver de cerca y valorar en su real eficacia las estructuras e instrumentos destinados al servicio pastoral”, como dice el Directorio para el Ministerio de los Obispos en número 166.

En la Visita Pastoral estuvieron presentes los Presbíteros Salvador Urteaga Gutiérrez, José Pérez Madrigal, Secretario de la Curia, y Martín Lucas, Pro-secretario, quienes fueron testigos en estos tres días del cariño que los fieles de Atemajac tienen por su obispo y los sacerdotes.

Correspondió al joven Rafael Martínez Díaz, agente de Pastoral, dar la bienvenida a todos. Y como una muestra de reconocimiento y de la disponibilidad de la comunidad para abrir su mente y corazón le entregó la llave al sucesor de los apóstoles y a quien Jesús envió en su nombre para que, observando y compadeciéndose de los sufrimientos de su pueblo, los anime en su lucha por transformar esas situaciones de muerte en signos palpables de vida.

Muchos de los presentes tuvieron la oportunidad de saludar personalmente a su Pastor y expresarle el gusto por su presencia. Así lo hizo el ciudadano Presidente Municipal Amado Leal y su esposa la señora Defensa Virgen, quienes, en nombre propio y del Ayuntamiento, le obsequiaron unan canasta con productos típicos elaborados en la población.

El señor Obispo, entre alfombras de aserrín y con abundancia de confeti, agradeció el esfuerzo y el empeño que pusieron las personas responsables de arreglar el carro alegórico bellamente adornado con símbolos y flores. Pero, don Rafael prefirió caminar a pie por las calles de la población, pues quiso saludar e impartir sus bendiciones a chicos y grandes. Al pasar por la Escuela Estatal 116, los niños y niñas pidieron permiso a sus profesores para ver al señor Obispo; a través de la malla del plantel lo saludaron; don Rafael, por su parte, correspondió saludándolos e impartiéndoles su bendición.

Al llegar al templo parroquial se arrodilló ante el altar como signo de amor y adoración a Jesús Eucaristía presente en el Sagrario y de veneración a nuestros Santos Patronos. Luego, se dirigió a la comunidad y expresó su gusto por iniciar en esta comunidad parroquial de Atemajac la primera visita pastoral en los once años que lleva como pastor de nuestra Diócesis de Ciudad Guzmán. En la capilla del atrio parroquial, dedicada a la Virgen de la Defensa, bajo el ardiente sol de verano, escuchó atentamente los datos históricos de la parroquia y esfuerzos pastorales que sacerdotes y agentes de pastoral han hecho por anunciar y hacer presente el Reino de Dios.

Enseguida dirigió un mensaje donde recalcó: “la importancia que tiene para la comunidad la devoción al Señor del Ocotito; comprender el plan de Dios y trabajar en las siguientes dimensiones: escuchar la Palabra de Dios, promover la pastoral social, prepararse a conciencia para recibir los sacramentos y descubrir la importancia que tienen para vivir con autenticidad el compromiso a favor de los demás y atender la dimensión de la vida. Que aquel que tiene más capacidad, se comprometa a ayudar al que tiene menos y así ser mejores personas, ciudadanos y cristianos, siendo hijos e hijas de Dios trabajando unidos a favor de todos”, pronunció don Rafael. Enseguida, agradeció la presencia de las personas y presentó el programa de la visita. Luego, dio la bendición al pueblo y pasamos a compartir un sabroso refrigerio para contrarrestar el calor agobiante del mediodía.

El lunes 23 por la tarde visitamos las tres rancherías más cercanas a la cabecera parroquial: Pueblo Nuevo, San Miguel y Lagunillas. En esta última comunidad presidió la Eucaristía. El martes 24 nos dirigimos, por caminos polvorientos, pedregosos y en mal estado, pero llenos de pinos, robles, encinos, pingüicas y “gatos”, a los ranchos más alejados: Agua Caliente y Tierra Blanca, Sayulapa, Varillas, Telcome y Yolosta. Y el miércoles 25 visitó a las capillas de los barrios: Santo Santiago, Cruz del Rayo, San José, Señor del Ocotito, Zanjón, San Martín, Los Lirios y el Centro. Al final, se reunió con el Consejo de Pastoral Parroquial.

Fue una gran sorpresa y motivo de alegría que visitara las rancherías y los barrios, porque nunca en la vida habían tenido la dicha de que un obispo lo hiciera. Don Rafael lo hizo con mucho ánimo de corazón y sin mostrar gestos de cansancio o enfado. Todos los encuentros fueron emotivos. En unas comunidades fue recibido a la entrada del pueblo; en otras lo recibieron en el atrio de las capillas. Algunas comunidades lo recibieron con las imágenes o estandartes de sus santos patronos, danzas y cohetes, repiques de campanas, música de banda, cantos y porras. Además, adornaron las fachadas de sus casas con papel de china, plantas de ornato, globos y flores. “Las comunidades abrieron las puertas de su corazón”.

Por su parte, Don Rafael fue saludando y felicitando a los agentes de pastoral, quienes le presentaron la situación socio-económica de pobreza, desempleo, bajos salarios, migración desintegración familiar, situación política y religiosa, en que viven las comunidades; y, además, los esfuerzos que se van haciendo en el trabajo pastoral, con un plan que se está elaborando, para responder a esta situación.

Después de escuchar atento, dirigió su mensaje orientador. Hizo hincapié en que por el bautismo somos miembros de Cristo Profeta, Sacerdote y Rey. De ahí la importancia de vivir y animar el anuncio del Evangelio, el servicio, la comunión, la celebración de la vida para vivir la misión. “Estudien, escuchen, mediten, contemplen y hagan vida la Palabra de Dios; los y las catequistas colaboren con los padres de familia a formar en la fe, estar atentos a la Palabra y responder a la realidad a la luz de Ella. Acudan a los círculos bíblicos, a la celebración dominical de la Palabra, con el compromiso de anunciar y llevar el mensaje Pascual. Hablen y trasmitan la presencia de Dios. Estén atentos a las cosas positivas de la vida y participen para hacer de la Iglesia servidora del Reino. Échenle ganas a los servicios y ministerios porque si no lo hacen, serán como una rama seca. Amplíen sus capacidades a favor de la Iglesia y de la sociedad. Hagan el esfuerzo de vivir en comunidad, de trabajar en equipo para mejorar sus condiciones de vida; trabajen por la paz. Formen Comunidad Eclesial de Base, los Consejos y Asambleas Comunitarias y Parroquiales”, enfatizó don Rafael.

Nos insistió en la pastoral litúrgica dado que esta “nos lleva a vivir y rendir el culto a Dios para darle lo que nos está pidiendo. Celebrar la Eucaristía es anunciar y vivir la muerte y resurrección de Jesús. Las fiestas Patronales nos llevan a vivir el encuentro con Dios, a través de las imágenes del Señor del Ocotito, de la Virgen de la Defensa, San Bartolomé y demás Santos Patronos”.

En algunas comunidades, el P. Salvador Urteaga, Vicario Diocesano de Pastoral alentó a las comunidades a construir el Reino en el hoy y aquí; asumir el reto de formar a los hijos y la comunidad en el amor a Dios y al prójimo, a ver en los pobres los rostros de Cristo Crucificado. Al término de los encuentros en cada comunidad se le obsequió al señor Obispo, una imagen de Cristo, el Buen Pastor, como recuerdo.

La Visita pastoral concluyó con una celebración Eucarística y una alegre convivencia. Todo para mayor gloria de Dios y bien de la Comunidad.

Las ruinas de la primitiva iglesia, construida antes de 1789, están en pie con la fecha de construcción esgrafiada en el arco de la fachada. La orden de franciscanos construyó la primitiva capilla llamada la Cruz de San Juan. De 1868 a 1884, se construyó el actual templo cuyo patrono titular es San Bartolomé Apóstol, la cual fue inaugurada por el arzobispo, Don Pedro Loza y Pardavé. Su primer párroco fue Don Mariano Cárdenas. Más tarde se construyeron las capillas de Santo Santiago y del señor de Ocotito, las dos de estilo colonial.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 111
Autores: P. Arturo Ramírez Rodríguez
Sección de Impreso: Iglesia en Camino

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