El Puente

Diócesis de Ciudad Guzmán, Jalisco, México

Homilía para la Navidad 2017

Jesús, nuestra Luz

Textos: Is 52, 7-10; Hb 1, 1-6; Jn 1, 1-18.

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El Hijo de Dios nació en Belén en medio de la noche, en la periferia, entre pobres. Es el misterio que estamos celebrando hoy. Para este día nos estuvimos preparando durante el Adviento. Jesús es la Palabra mencionada por Juan en su evangelio, es Dios, es la Vida y la Luz de la humanidad, es el que haciéndose carne puso su morada entre nosotros. Damos gracias a Dios por ese regalo suyo que nos enriquece, nos acerca a Él, nos hermana, nos ilumina, nos vivifica.

Ese Niño nacido en nuestra carne mortal del vientre de la Virgen María es a quien festejamos en nuestra comunidad parroquial, de modo especial durante los días que vienen. Él se manifestó a los pastores; ellos fueron los primeros en recibir y transmitir la noticia de su nacimiento, fueron los primeros que se encontraron con Él, fueron los primeros en alegrarse por su nacimiento, fueron los primeros en dejarse iluminar por el recién nacido. Hoy nosotros tenemos la oportunidad de vivir la misma experiencia durante las fiestas patronales en honor al Santo Niño Milagroso.

El evangelista Juan nos presenta al Hijo de Dios como la Palabra, por lo que debemos escucharlo; nos lo presenta como la Vida y tenemos que dejar vivificar por Él; lo presenta como la Luz, con la que nos debemos iluminar; lo presenta como el que se hizo hombre y habitó entre nosotros, por lo que debemos encontrarlo en la carne de los hermanos y hermanas, sobre todo los que viven en el abandono, la pobreza, la exclusión. Para lograr esto, es necesario que nos encontremos con Jesús, que lo conozcamos, que lo recibamos, que aceptemos su palabra, que creamos en Él, que cambiemos nuestra manera de vivir.

Jesús brilla como luz en medio de las tinieblas. En medio de la pobreza, la violencia, la droga, la fractura de las familias, el sinsentido experimentado por la juventud, la destrucción del medio ambiente, que son situaciones de oscuridad, Jesús aparece como luz. Así sucedió hace poco más de dos mil años y así sigue sucediendo hoy. Su presencia es siempre actual, por lo que debemos acercarnos con sencillez para dejarnos iluminar por Él y aclarar qué debemos hacer para que la vida abundante que nos trae el Hijo de Dios la aprovechemos y la prolonguemos en medio de todas esas situaciones.

Los días de la fiesta parroquial los podemos aprovechar muy bien para fortalecer nuestra experiencia de encuentro personal y comunitario con Jesús. No se trata solamente de realizar actos externos, como los adornos, la música, la pólvora, sino sobre todo de encontrarnos con su Palabra que nos ilumina, de recibirlo en la Comunión que nos fortalece. No nos vaya a suceder lo que dice el evangelio, que vino a los suyos y los suyos no lo recibieron, porque nos quedamos solamente con lo que luce. La luz es para aprovecharla e iluminarnos con ella.

Ojalá que salgamos de esta Eucaristía de Navidad y de la fiesta patronal como mensajeros, corriendo por los montes, por nuestros barrios, por las situaciones de sufrimiento, para llevar la buena nueva, la alegría y la paz, como describe el profeta Isaías.

Sigamos viviendo nuestro encuentro agradecido con Dios, que nos regala a su Hijo y nos habla por medio de Él. Sigamos con alegría viviendo el encuentro familiar de estos días. Sigamos preparándonos para celebrar nuestra fiesta patronal en honor al Santo Niño. Dispongámonos ahora a recibirlo sacramentalmente en la Comunión para salir a dar testimonio de su luz, como Juan el Bautista, y trabajar a favor de la vida digna para nuestro pueblo.

25 de diciembre de 2017

Esta entrada fue publicada el 25 de diciembre de 2017 a las 1:23 pm en la categoría El Puente, Página Diocesana. Puedes seguir los comentarios a través del feed RSS 2.0

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