Homilía para el Domingo de Ramos 2019

Acompañar y seguir a Jesús

Textos: Lc 19, 28-40; Is 50, 4-7; Flp 2, 6-11; Lc 22, 14-23, 56

Con la celebración de hoy iniciamos el camino de acompañamiento a Jesús en su Pasión, Muerte y Resurrección, camino que iremos viviendo poco a poco a lo largo de la Semana Santa.

Jesús entró a Jerusalén para culminar su misión. El Espíritu del Señor lo envió y lo ungió para anunciar la buena noticia a los pobres, proclamar la liberación a los cautivos, dar vista a los ciegos, liberar a los oprimidos y proclamar un año de gracia del Señor (cf. Lc 4, 18-19); así lo anunció al inicio de su misión en Nazaret.

Los pobres, destinatarios de su misión, fueron quienes lo recibieron y aclamaron al entrar a Jerusalén; mientras que los poderosos –sumos sacerdotes, Herodes, Pilato, ancianos, fariseos, escribas…– lo llevaron a la muerte en la cruz.

Jesús terminó su vida aparentemente fracasado, pues murió como un malhechor. Murió torturado, humillado, abandonado por sus discípulos, acompañado por sus discípulas, puesto totalmente en manos de su Padre, perdonando, ofreciendo la vida del Reino.

Pero Dios lo resucitó.

A este Jesús acompañamos hoy y lo debemos seguir toda nuestra vida, como hicieron las mujeres. Demos testimonio de Él y de su proyecto al servicio del Reino. Al recibir la Comunión sacramental expresaremos nuestra decisión de seguirlo con fidelidad a lo largo de nuestra vida y no sólo en esta semana.

14 de abril de 2019

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