Homilía para el 2° domingo de Cuaresma 2017

Escuchar a Jesús

Cuaresma2 A 17

En este domingo, el segundo de la Cuaresma, los textos bíblicos nos ayudan a valorar la capacidad que tenemos de escuchar a Dios y a su Hijo, Jesús. En esta celebración tenemos la oportunidad de experimentar el encuentro con Dios, que nos transfigura, y de escuchar a Jesús, que nos indica el camino a seguir para darle un rostro nuevo a nuestra comunidad.

Escuchar a Jesús

Textos: Gn 12, 1-4, 2 Tim 1, 8-10; Mt 17, 1-9.

Cuaresma2 A 17

En este domingo, el segundo de la Cuaresma, los textos bíblicos nos ayudan a valorar la capacidad que tenemos de escuchar a Dios y a su Hijo, Jesús. En esta celebración tenemos la oportunidad de experimentar el encuentro con Dios, que nos transfigura, y de escuchar a Jesús, que nos indica el camino a seguir para darle un rostro nuevo a nuestra comunidad.

Estamos comenzando las reflexiones cuaresmales de este año, que nos impulsan a asumir el compromiso de ayudar a las familias de nuestra comunidad en todas sus situaciones, especialmente en sus crisis, dificultades, sinsabores, etc. Una y otra experiencia, la Eucaristía dominical y los encuentros comunitarios de catequesis de Cuaresma, son la montaña donde nos encontramos con Dios y donde Él nos habla para señalarnos lo que tenemos que hacer. Así le pasó a Abram, así les sucedió a Jesús y a sus discípulos.

Abram comenzó una aventura siendo ya anciano. Dios le pidió dejar su país, su familia, su casa e irse a una tierra desconocida. Eso lo hacen solamente los jóvenes. Ellos son aventureros y no les da flojera irse a la aventura sin saber cómo les va a ir. Abram escuchó a Dios, le hizo caso a lo que le pidió y salió de su tierra. Recibió la bendición del Señor, pues lo hizo padre de un gran pueblo: en aquel tiempo Israel, hoy la Iglesia y todos los hombres y mujeres de buena voluntad que luchan por la justicia, la solidaridad, los derechos humanos, los derechos de la tierra, la paz. Nosotros formamos parte de ese gran pueblo y se lo agradecemos al Señor.

Jesús iba escuchando día a día a su Padre, lo llevaba en el corazón, le hacía caso. Por eso logró transfigurarse. Esto sucedió de manera especial en el monte Tabor. El monte en la Biblia es el lugar de encuentro con Dios. Pedro, Santiago y Juan, tres de sus discípulos dieron testimonio de esa experiencia luminosa de Jesús. Luego quisieron quedarse allí todo el tiempo. No había problemas, todo estaba muy bonito, no había que caminar ni arriesgarse a lo inseguro, allí no se realizaría la misión. Pero el Padre los sacó de sus pensamientos al pedirles que escucharan a Jesús. Él ya estaba viviendo como su Hijo amado, pues iba cumpliendo sus mandatos; por eso dijo que tenía puestas sus complacencias en Él. Aunque faltaba todavía la experiencia de la cruz.

Es fácil querer quedarse en el encuentro sentimental con el Señor, en los retiros, las reflexiones bonitas y profundas, en las Misas de sanación, en la adoración del Santísimo, en las Horas santas. No que no haya que hacer oración, pero falta poner en práctica las enseñanzas de Jesús, seguirlo en su camino hasta la cruz, vivir la misión, trabajar por construir la comunidad, cuidar de la casa común. Esto es lo que ya no quieren muchos miembros de la Iglesia. Y Jesús, aprovechando el mandato de su Padre, les habló a sus discípulos de la cruz. Les pidió que no dijeran nada de lo que habían experimentado hasta que resucitara de entre los muertos.

Ahora nos toca hacer esto. Dios nos pide que escuchemos a su Hijo, que le hagamos caso, que lo sigamos en su camino hacia la cruz. En los temas cuaresmales se nos pide que como comunidad seamos samaritanos con las familias golpeadas por la pobreza, las rupturas, la violencia, las crisis, las separaciones, los abandonos. Tenemos que escuchar la voz de Dios como Abram, como Jesús, como sus discípulos. Hay que dejar las comodidades, la casa, el lugar de las reuniones, el templo, para ir al encuentro de los hermanos, para llevarles el consuelo, la luz, la paz. El encuentro eucarístico con Jesús lo tenemos que prolongar en la transfiguración de la vida ordinaria.

12 de marzo de 2017

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