Homilía de la Ascensión del Señor 2012

Misión

Textos: Hch 1, 1-11; Ef 4, 1-13; Mc 16, 15-20.

Nos encontramos en los textos bíblicos dos testimonios de la Ascensión del Señor, acontecimiento que celebramos en este día. La misión de Jesús termina e inicia la misión de la Iglesia. Es la misma misión de ir por el mundo anunciando el Evangelio; la diferencia es que Jesús ya la había realizado y ahora le toca a la Iglesia vivirla. Jesús mismo se la confía al decir a sus discípulos que “vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura” (Mc 16, 15).

Misión

Textos: Hch 1, 1-11; Ef 4, 1-13; Mc 16, 15-20.

Nos encontramos en los textos bíblicos dos testimonios de la Ascensión del Señor, acontecimiento que celebramos en este día. La misión de Jesús termina e inicia la misión de la Iglesia. Es la misma misión de ir por el mundo anunciando el Evangelio; la diferencia es que Jesús ya la había realizado y ahora le toca a la Iglesia vivirla. Jesús mismo se la confía al decir a sus discípulos que “vayan por todo el mundo y prediquen el Evangelio a toda creatura” (Mc 16, 15).

A partir de la Ascensión, sigue el tiempo de la Iglesia, que está resumido en la expresión final del texto de san Marcos que escuchamos: Ellos fueron y proclamaron el Evangelio por todas partes (v. 20). Nosotros participamos de ese tiempo, es decir, estamos en la etapa de anunciar el Evangelio por dondequiera. Hoy es un buen día para revisar y renovar nuestro compromiso de ser discípulos misioneros de Jesús, a propósito de que cumpliremos 40 años como Diócesis.

La misión la recibió la Iglesia de boca de Jesús el día de su Ascensión. Personalmente cada quien la fue recibiendo el día de su Bautismo. Como Diócesis de Cd. Guzmán se nos encomendó el 30 de junio de 1972. ¿Estamos realizando la misión que Jesús nos dejó? ¿Estamos siendo testigos de Jesús con nuestra vida personal y comunitaria? Si las demás personas aceptan o no el mensaje, es otra situación. Lo que nos preguntamos es si de veras anunciamos el Evangelio.

El anuncio de la Buena Nueva se hace con el testimonio de vida y con las palabras. Jesús dijo a sus discípulos: “serán mis testigos” (Hch 1, 8); lo escuchamos en la primera lectura. El primer modo de realizar la misión es con la propia manera de vivir. Nos lo recuerda san Pablo al decirnos: Sean siempre humildes y amables; sean comprensivos y sopórtense mutuamente con amor; esfuércense en mantenerse unidos en el Espíritu con el vínculo de la paz (Ef 4, 2-3).

Estas cinco cosas las debemos asumir como estilo de vida personal, se tienen que vivir entre esposos, entre papás e hijos; hay que cultivarlas entre vecinos en la colonia o barrio. Vivirlas nos convierten en testigos de Jesús. ¿Cómo andamos? ¿Somos humildes, amables, comprensivos, tolerantes, vivimos unidos y en armonía? Estas son condiciones indispensables para ser testigos de Jesús y para colaborar a que en nuestro país se construya y experimente la paz.

El otro modo de anunciar el Evangelio es la palabra. Sí tenemos que hacer explícito el anuncio de Jesús con nuestra voz, en las reuniones de la comunidad, en los encuentros con los demás. A Él es a quien tenemos que anunciar, Él es la Buena Noticia. Y también lo debemos hacer personalmente con nuestras palabras y comunitariamente aprovechando todos los espacios que nos encontremos. ¿Cómo andamos? ¿Hablamos de Jesús? ¿Lo anunciamos a los demás?

Al acercarnos al 40 aniversario de nuestra Diócesis se nos presenta la oportunidad de decidirnos a colaborar en la misión. Ciertamente a lo largo de estos años se ha hecho el esfuerzo por despertar en los miembros de la Diócesis la conciencia de ser evangelizadores, se ha trabajado por animar a los laicos a asumir servicios para la evangelización, se ha diseñado y sostenido un proyecto de capacitación laical, se han realizado cuatro planes pastorales para la misión.

Hoy, al celebrar la Ascensión del Señor Jesús, resuena nuevamente en nuestros oídos y en toda nuestra Diócesis, el mandato de ir a predicar el Evangelio por todo el mundo. A nosotros se nos ha enviado a todos los rincones de nuestras parroquias a evangelizar. Decidámonos a vivir como testigos de Jesús, animémonos a asumir un servicio de evangelización en la parroquia, demos nuestro tiempo y capacidades para que la misión que Jesús nos dejó se siga realizando.

20 de mayo de 2012

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