Guía para la celebración dominical en familia (8 de agosto de 2021)

Les compartimos una guía para la celebración dominical en familia, para el próximo domingo 8 de agosto.

Jesús, el Pan de la Vida

Celebración dominical de la Palabra en familia – 19º Domingo ordinario – 8 de agosto de 2021

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.


  • Tener un altar con la Biblia abierta en Jn 6,41-51, el cirio encendido y flores. Una imagen de Jesús y un pan sobre ella; imágenes de personas o familias hambrientas. Alrededor los siguientes letreros: “Yo soy el pan que bajó del cielo”, “El que cree tiene vida eterna”, “Yo soy el pan de la vida”, “El pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo”.

 

INICIO

CANTO:  Yo soy el Pan de vida (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=iCCDxron4zA).

MAMÁ:    Con esta celebración dominical vivida en familia, como Iglesia en la casa, damos gracias a Dios por la Resurrección de su Hijo. Este domingo, en el evangelio Jesús se nos ofrece como el pan vivo bajado del cielo y nos da su carne que nos vivifica. Participemos con gusto en esta celebración.

PAPÁ:     Iniciamos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¿Qué vemos en el altar? ¿En qué nos hace pensar?

Al inicio de nuestra celebración, vamos a pedir perdón a Dios porque, aunque Jesús se ofrece como alimento, no siempre lo procuramos y porque en el mundo hay muchas personas y familias que no tienen el pan del día.

  • Cada quien toma una imagen o un letrero y, de acuerdo a lo que representa, hace una oración a Dios para pedirle perdón. A cada oración responden: Perdón, Señor, perdón.

TODOS/AS: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     Después de la multiplicación de los panes y los pescados, Jesús dijo un discurso sobre el Pan de la vida en la sinagoga de Cafarnaúm. Hoy leeremos y comentaremos una parte de ese discurso. Nos preparamos a escuchar el evangelio cantando: Tu palabra me da vida.

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Jn 6,41-51 (Nota: si es necesario se lee otra vez).

Volvamos al texto del evangelio: ¿Por qué murmuraban los judíos en contra de Jesús? ¿Por qué se les hacía extraño que dijera que había bajado del cielo? ¿Quién puede ir hacia Jesús? ¿Quién ha visto al Padre? ¿Quién tiene vida eterna? ¿Cómo se identifica Jesús a sí mismo? ¿Qué sucede con quien come el pan venido del cielo? ¿Cuál es el pan que Jesús promete dar? ¿Para qué va a dar su carne?

PAPÁ:     El Padre y Jesús, su Hijo, están tan unidos que quien escucha al Padre busca a Jesús.

TODOS/AS: Creemos en Ti, Padre, que nos llevas a Jesús.

MAMÁ:    Jesús es el único que ha visto al Padre, quien lo envió para darnos la vida eterna, y Jesús quiere que creamos en Él para recibir esta vida.

TODOS/AS: Creemos en Ti, Jesús, que te ofreces para nosotros como el pan de la vida.

HIJOS/AS: El Espíritu del Padre es el Espíritu de su Hijo. Él nos hace escuchar al Padre, nos lleva a Jesús y nos vivifica para ser sus testigos luchando porque nadie pase hambre.

TODOS/AS: Creemos en Ti, Espíritu Santo, Señor y dador de la vida de Dios para el mundo.

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     Bendigamos ahora a nuestro Padre Dios por el regalo de su Hijo, que se nos da como el Pan de la Vida y nos impulsa a luchar porque a nadie le falte el pan del día. Digamos juntos:

TODOS/AS: Te alabamos y te bendecimos, Señor, porque nos das a tu Hijo, el Pan de la Vida, con el que podemos vivir y alegrarnos.

Nos das el alimento, la salud, la presencia de los seres queridos, de los amigos y compañeros, para que podamos cubrir cada día el trozo de camino que nos invitas a recorrer.

Sobre todo, nos das el pan y el vino de la presencia de tu Hijo, para que podamos caminar sin desfallecer, disfrutando, a la vez, de las alegrías de la marcha.

Recibe, Padre, nuestro canto de alabanza, nuestros himnos de esperanza y gozo, de homenaje y agradecimiento, que te entonamos porque eres Padre de todos y quieres para todos, sin excepción, el pan, la alegría, la esperanza, la vida digna, la salvación.

Padre nuestro…

MAMÁ:    Pedimos a Dios su bendición. Mientras hacemos sobre nosotros el signo de la cruz, decimos: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

  • Canto final: Yo soy el Pan de vida.

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