Guía para la celebración dominical en familia (5 de septiembre de 2021)

Les compartimos una guía para la celebración dominical en familia, para el próximo domingo 5 de septiembre.

Oír y proclamar el Evangelio

Celebración dominical de la Palabra en familia – 23er Domingo ordinario – 5 de septiembre de 2021

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.


  • Tener un altar con la Biblia abierta en Mc 7, 31-37, el cirio encendido y flores. Una imagen de Jesús curando al sordo; unos oídos y una lengua, con el letrero: “¡Ábrete!”.

 

INICIO

CANTO:  Effetá (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=Wp5NqseoSDU ).

PAPÁ:     Este domingo, unidos a la Iglesia desde nuestra casa, damos gracias a Dios por la Resurrección de Jesús, su Hijo. Hoy nos encontraremos con Jesús que cura a un hombre sordo y tartamudo y que quiere abrir nuestros oídos para que escuchemos el Evangelio y lo proclamemos con nuestra lengua. Participemos alegres en esta celebración.

MAMÁ:    Iniciamos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

En el Bautismo se nos tocaron nuestros oídos y nuestra lengua, y se nos dijo: “El Señor Jesús, que hizo oír a los sordos y hablar a los mudos, te conceda a su tiempo escuchar su Palabra y proclamar la fe para alabanza y gloria de Dios Padre”. Nos disponemos a celebrar la Palabra pidiendo perdón a Dios. A cada oración respondemos: Perdón, Señor, perdón.

PAPÁ:     Perdón, Señor, porque cerramos nuestros oídos a tu Palabra y a los gritos de los pobres y de la Madre Tierra.

MAMÁ:    Perdón, Señor, porque con nuestra boca ofendemos, levantamos falsos, hablamos de todo, menos de tu Palabra.

HIJO:       Perdón, Señor, porque no reconocemos las maravillas que realizas a través de las personas que sirven en la comunidad y en la sociedad.

TODOS/AS: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     Vamos a escuchar el texto del evangelio en el que san Marcos nos narra cómo Jesús liberó a una persona de su sordera y su tartamudez, con lo que comenzó una vida nueva. Escuchemos con atención.

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Mc 7, 31-37 (Nota: si es necesario se lee otra vez).

Volvamos al texto del evangelio: ¿En qué situación estaba el hombre que le llevaron a Jesús? ¿Qué le suplicaban? ¿Qué acciones realizó Jesús con aquel hombre sordo y tartamudo? ¿Hacia dónde miró? ¿Qué le dijo al enfermo después de suspirar? ¿Qué sucedió con aquella persona? ¿Qué les pidió Jesús? ¿Lo obedecieron? ¿Qué comentaban llenos de asombro?

PAPÁ:     Cuando Jesús sana al sordo y tartamudo, los testigos recuerdan que Dios prometió que, cuando haga oír a los sordos y hablar a los tartamudos, es porque Él mismo se hace presente para salvar. Jesús estaba haciendo presente y visible el reinado de Dios.

MAMÁ:    Con lo que hace y como lo hace —todo bien—, al igual que Dios cuando creó el universo, Jesús hace presente a Dios como Creador y Liberador a favor de su pueblo.

HIJOS/AS: Discípulo es aquel que cultiva el encuentro personal de diálogo con Jesús que lo saca de la multitud, lo hace creatura nueva y lo envía a proclamar la obra de Dios, como el tartamudo que habla.

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     Bendigamos a Dios porque realiza su proyecto de liberación desde los pobres y lo hace a través de Jesús, su Iglesia y las personas de buena voluntad. Respondemos: Bendito seas por siempre, Señor.

Padre bueno, justo y misericordioso, la esperanza que ponen en Ti los pobres no ha sido ni será defraudada.

MAMÁ:    Te damos gracias, por tu Hijo y hermano nuestro, Jesucristo, que puso su vida al servicio de los cansados y angustiados. En Él se cumplieron tus promesas.

HIJO:       Te bendecimos, Padre, por tu Espíritu que ungió y condujo a Jesús en su servicio a tu Reino; Él abrió los ojos ciegos y los oídos sordos, proclamó la liberación a los cautivos y oprimidos en este tiempo de gracia del Señor.

HIJA:       Bendito seas, Padre, por las personas que, con el deseo de vivir la hermandad, escuchan los gritos de los pobres y viven la solidaridad con los necesitados de justicia, de pan, de libertad y de palabra.

TODOS/AS: Padre nuestro

MAMÁ:    Pidamos a Dios su bendición para que, escuchando su Palabra y los gemidos de los pobres, seamos colaboradores de su proyecto de salvación llevando la luz y la esperanza a los descartados y sufrientes.

  • Cada quien bendice los demás diciéndoles: El Señor Jesús que hizo oír a los sordos y hablar a los mudos, te conceda escuchar su Palabra y proclamar la fe para alabanza y gloria de Dios Padre. Amén.
  • Canto final: Effetá.

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