Guía para la celebración dominical en familia (26 de septiembre de 2021)

Les compartimos una guía para la celebración dominical de la Palabra en familia, para el día de mañana.

Abiertos a los que trabajan por el Reino

Celebración dominical de la Palabra en familia – 26º Domingo ordinario – 26 de septiembre de 2021

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.


  • Tener un altar con la Biblia abierta en Mc 9, 38-48, el cirio encendido y flores. Una imagen de Jesús con sus discípulos por el camino. Letrero: “Quien no está contra nosotros está con nosotros”. Siluetas de manos, pies, ojos, corazón.

 

INICIO

CANTO:  A nuestro favor (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=8MLpFiGf4MQ).

PAPÁ:     Hoy domingo como familia, Iglesia en la casa, unidos a toda la Iglesia damos gracias a Dios por la Resurrección de Jesús, su Hijo. En el Evangelio, Jesús nos invita a dos cosas: a no excluir a nadie de la misión y a no incitar a nadie al pecado. Participemos con gusto en esta celebración dominical.

MAMÁ:    Iniciamos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

¿Qué vemos en el altar? ¿Para qué nos dio Dios las manos, los ojos, los pies, el corazón? ¿Qué hacemos de bien con ellos a los demás y a la naturaleza? ¿Qué males les hacemos?

Pidamos perdón a Dios por el daño que hacemos a los demás y a la Casa común.

  • Cada quien toma una silueta y pide perdón a Dios de acuerdo a la silueta. A cada oración, responden: Perdón, Señor, perdón.

TODOS/AS: Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna. Amén.

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     Antes de escuchar el texto del evangelio, vamos a pedir a Dios que nos dé su Espíritu para que nos ayude a recibirlo con sencillez y a cambiar nuestra vida (silencio).

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Mc 9, 38-48 (Nota: si es necesario se lee otra vez).

Volvamos al texto del evangelio: ¿Qué hicieron los discípulos con el que expulsaba demonios en nombre de Jesús? ¿Qué razón dieron para prohibírselo? ¿Por qué no debieron prohibirle aquella acción, de acuerdo a las palabras de Jesús? ¿Qué enseñanza les dio Jesús (v. 40)? ¿Qué sucede con quién da de beber un vaso de agua a los discípulos? ¿Qué sería bueno hacer con quien incita a un pequeño a pecar? ¿Qué pide Jesús hacer con la mano, el pie o el ojo de quienes incitan a pecar? ¿Por qué es mejor hacer eso que permanecer completos, con las dos manos, los dos pies o los dos ojos?

PAPÁ:     Las expulsiones de demonios y los milagros realizados en nombre de Jesús son signos de la vida que Dios regala a pecadores y oprimidos. No había ni hay razón para prohibir que alguien actúe en nombre de Jesús, aunque no pertenezca a la comunidad.

MAMÁ:    La misión de la comunidad es que todas las personas, especialmente las que sufren, reciban el Reino de Dios. Quien obra en nombre de Jesús no puede estar contra Él ni contra el don de su salvación.

HIJO:       Dios nos dio nuestra boca y nuestros oídos para comunicarnos con Él y con los demás. Nos dio las manos y los pies para hacer el bien. Nos dio los ojos y el corazón para pensar, sentir y decidir lo que Él nos pide y lo que ayuda a vivir como hermanos y a cuidar la Casa común.

HIJA:       Por eso, cortar la mano o el pie significa cortar de raíz las acciones que llevan al pecado, al daño, al mal; sacar el ojo significa arrancar los pensamientos, sentimientos y decisiones que van en contra de la voluntad de Dios, de la vida de hermanos y de la destrucción de la Casa común.

MAMÁ:    Pensemos y comentemos: ¿qué debemos quitar de nuestra vida (pensamientos, acciones, actitudes) para vivir como hermanos y cuidar con responsabilidad nuestra Casa común?

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     En su documento sobre la fraternidad y la amistad social, que se llama Hermanos todos, el Papa Francisco nos ofrece una oración que nos ayuda a pedir a Dios que estemos siempre abiertos a todos los que trabajan por su Reino, que vivamos en la unidad y la hermandad. La rezamos juntos.

TODOS/AS: Señor y Padre de la humanidad, que creaste a todos los seres humanos con la misma dignidad, infunde en nuestros corazones un espíritu fraternal. Inspíranos un sueño de reencuentro, de diálogo, de justicia y de paz. Impúlsanos a crear sociedades más sanas y un mundo más digno, sin hambre, sin pobreza, sin violencia, sin guerras. Que nuestro corazón se abra a todos los pueblos y naciones de la tierra, para reconocer el bien y la belleza que sembraste en cada uno, para estrechar lazos de unidad, de proyectos comunes, de esperanzas compartidas. Padre nuestro

MAMÁ:    Terminemos nuestra celebración, pidiendo a Dios su bendición.

TODOS/AS: El Señor nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida eterna. Amén.

  • Canto final: A nuestro favor.

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