Guía para la celebración dominical en familia (25 de octubre de 2020)

Les compartimos una guía para celebrar en familia el domingo 25 de octubre de 2020.

Amar a Dios y al prójimo

Celebración dominical de la Palabra en familia – XXX Domingo ordinario – 25 de octubre de 2020

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.


  • Preparar un altar con la Biblia abierta en Mt 22, 34-40, el cirio encendido, flores y una imagen de Jesús. Un corazón con el letrero: Amar. Alrededor, varios letreros con las siguientes frases bíblicas: “Ámense unos a otros como yo los he amado”, “Quien no ama, no ha conocido a Dios, porque Dios es amor”, “Si yo no tengo amor, nada soy”, “Si alguno me ama, guardará mi Palabra”, “Quien ama a Dios, ame también a su hermano”.

 

 

INICIO

CANTO: Un mandamiento nuevo (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=QwgbZ9nyODsc).

PAPÁ:     Nos hemos reunido nuevamente como familia en domingo, Día del Señor, para celebrar su Palabra. Hoy Jesús nos pide que amemos a Dios y al prójimo. Unidos a toda la Iglesia, participemos con gusto de esta celebración.

MAMÁ:    Iniciemos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Contemplamos unos momentos el altar (silencio).

¿Qué nos hace pensar? ¿Estamos viviendo todo eso? ¿En qué se nota?

Vamos a pedir perdón a Dios porque, siendo sus hijos e hijas y confesando que lo amamos, no siempre amamos a nuestro prójimo y eso es pecado. Cada quien toma una frase bíblica y la convierte en oración de perdón. A cada una respondemos: Perdónanos, Señor, por decir que te amamos y no amamos a nuestro prójimo.

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     Ahora vamos a escuchar el texto del evangelio, en el cual Jesús nos deja claro que debemos amar al mismo tiempo a Dios y a nuestro prójimo. Nos preparamos para escucharlo, diciendo: El que me ama cumplirá mi palabra, dice Jesús; y mi Padre lo amará y vendremos a él.

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Mt 22, 34-40.

Repasemos este texto: ¿Qué nos llama la atención del texto? ¿Quién le hizo la pregunta a Jesús? ¿Cuál fue esa pregunta? ¿Cómo hay que amar a Dios, según la respuesta de Jesús? ¿Cuál es el segundo mandamiento? ¿Cuáles son los dos mandamientos que sintetizan a todos los demás?

MAMÁ:    Los maestros en Israel hablaban de 613 mandamientos, entre pesados y ligeros, y muchos exigían el cumplimiento cabal de todos y cada uno de ellos. En su respuesta a la pregunta tramposa que le hicieron, Jesús citó primero la confesión israelita de un solo Dios, al que hay que amar por encima de todo; luego añadió el mandamiento de amar al prójimo como a sí mismo. Estos dos mandamientos ya los sabían los israelitas, los recitaban de memoria día a día y tenían el compromiso de vivirlos.

La novedad de Jesús está en que igualó el amor a Dios y el amor al prójimo, como las dos caras de una misma moneda, y ambos son el resumen de todo el Antiguo Testamento y de toda la vida, tanto de los israelitas como de sus discípulos y discípulas.

Ahora, preguntémonos: ¿Amo a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda mi mente? ¿Amo al prójimo como a mí mismo?

Como respuesta al evangelio y como compromiso para nuestra vida, profesamos nuestra fe. A cada pregunta respondemos: Creo, Señor, pero aumenta mi fe.

PAPÁ:     ¿Creen en Dios Padre, que es amor y que quiere que lo amemos y nos amemos como hermanos?

MAMÁ:    ¿Creen en Jesús, Dios Hijo, que nos amó hasta dar la vida por nosotros en la cruz y que quiere que nos amemos como Él nos amó?

HIJO:       ¿Creen en Dios Espíritu Santo, que es el amor y que nos impulsa a amar a Dios con todo el corazón, con toda nuestra alma y con toda nuestra mente, y a nuestro prójimo como a nosotros mismos?

HIJA:       ¿Creen en la Iglesia, comunidad de hermanos y hermanas, que nos compromete a vivir siempre amando a Dios, a los demás y a la naturaleza?

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     Como hijos e hijas de Dios, y con el compromiso de manifestar con nuestro amor a los demás que sí lo amamos a Él, le decimos: Padre nuestro

MAMÁ:    Nos bendecimos unos a otros diciendo: Te bendigo para que ames a Dios con todo tu corazón y a tu prójimo como a ti mismo, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

  • Canto final: Un mandamiento nuevo.

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