Guía para la celebración dominical en familia (13 de diciembre de 2020)

Les compartimos una guía para la celebración dominical en familia, para este domingo 13 de diciembre.

Testigos de la luz

Celebración dominical de la Palabra en familia – Tercer Domingo de Adviento – 13 de diciembre de 2020

Parroquia de Santo Niño Milagroso, en Huescalapa, Jal.

 

  • Preparar un altar con la corona de Adviento y la Biblia abierta en Jn 1,6-8.19-28, el cirio encendido y flores. Una imagen de san Juan Bautista y velas para los miembros de la familia. Imágenes de personas cuidando enfermos de Covid.

 

INICIO

CANTO: Llegará la libertad (Se puede encontrar y descargar en YouTube: https://www.youtube.com/watch?v=hXwM6hl72ZUc).

PAPÁ:     Con nuestra celebración dominical de la Palabra vivida como familia, permanecemos unidos a las comunidades que, en medio de la pandemia, hoy agradecen a Dios la Encarnación y Resurrección de su Hijo. Este domingo se nos pide estar alegres por la cercanía de la celebración del Nacimiento de Jesús.

MAMÁ:    Iniciamos En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Seguimos vigilantes a la espera de la segunda venida de Jesús. Por eso, vamos a encender la tercera vela de la corona de Adviento y mientras elevamos nuestra oración al Señor.

(El más pequeño de la familia enciende dos velas moradas y la vela rosa).

TODOS/AS:  En las tinieblas se encendió una luz, en el desierto clamó una voz. Se anuncia la buena noticia: ¡El Señor va a llegar! ¡Preparen sus caminos, porque ya se acerca! Adornen su alma como una novia se engalana el día de su boda. ¡Ya llega el mensajero! Juan Bautista no es la luz, sino el que nos anuncia la luz. Al encender estas velas, cada uno de nosotros quiere ser antorcha tuya para que brilles, llama para que calientes. Ven, Señor, a salvarnos, envuélvenos en tu luz, caliéntanos en tu amor. ¡Ven pronto, Señor! ¡Ven, Salvador! ¡Haznos testigos de tu luz! (Todos encienden su vela).

 

PALABRA DE DIOS

PAPÁ:     Vamos a escuchar el evangelio con nuestra vela encendida. Juan el Bautista reconoció que no era ni el Mesías ni la luz, sino testigo de la luz y voz que en el desierto llama al cambio de vida. Escuchemos con atención.

  • Uno de los hijos toma la Biblia del altar y lee Jn 1,6-8.19-28 (Nota: si es necesario se lee otra vez).

Volvamos al texto del evangelio: ¿Por quién fue enviado Juan? ¿Para qué vino Juan? ¿Él era la luz? ¿Qué era entonces? ¿Juan era el Mesías? ¿Era Elías? ¿Era el Profeta? ¿Qué decía de sí mismo? ¿Qué respondió cuando le preguntaron por qué bautizaba sin ser el Mesías u otro profeta? ¿Quién ya estaba en medio de ellos?

MAMÁ:    Jesús ya estaba entre sus paisanos disponiéndose para iniciar su misión, pero les faltaba conocerlo, tal como les dijo el Bautista. Conocer a Jesús es el gran desafío que tenemos también los bautizados, para seguirlo en su camino, vivir como Él y ser sus testigos.

Muchas personas: doctores/as, enfermeros/as, camilleros, afanadores/as, familiares, voluntarios/as, se han convertido en testigos de la luz para los enfermos de Covid-19, pues los han acompañado, los han mantenido en comunicación con su familia, han orado por ellos, los han sostenido en su esperanza de curación. Reconociendo su testimonio, coloquemos nuestras velas sobre las imágenes que están en el altar.

Ahora revisemos nuestra vida a la luz del testimonio de Juan Bautista y de quienes han estado acompañando a personas infectadas de Coronavirus: ¿Conocemos a Jesús y de veras es la luz que ilumina nuestra vida? ¿En qué lo descubrimos? ¿Cómo podemos ser testigos de Jesús en este tiempo de pandemia?

 

ORACIÓN Y BENDICIÓN

PAPÁ:     Agradezcamos a Dios el testimonio de Juan Bautista y el de tantas gentes que, en la enfermedad de las personas contagiadas de Coronavirus, se han convertido en testigos de la luz.

TODOS/AS: Estamos alegres, orando en tu presencia, junto con los hermanos y hermanas que en todo el mundo se reúnen a escuchar tu Palabra.

Hoy, tercer domingo de Adviento, a la luz de tu Palabra, te manifestamos nuestra gratitud por los testigos de la luz y la esperanza, y por la cercanía de tu Hijo que nos llena de alegría.

Gracias, Señor, porque nos has enviado a tus testigos, que han iluminado nuestra vida. Ellos no son la luz, pero dan testimonio de la luz, y así han hecho posible que los enfermos de Covid no se desanimen y que nosotros nos mantengamos con esperanza aguardando la venida de tu Hijo.

Por eso, te decimos con alegría: Padre nuestro

MAMÁ:    Recordando que en el Bautismo recibimos la luz, con la vela en nuestras manos pidamos a Dios su bendición, para convertirnos en testigos de Jesús, la Luz del mundo: Al recibir el Bautismo quedamos iluminados por Cristo; que caminemos siempre como hijos de la luz y permanezcamos en la fe para salir a su encuentro, cuando venga al final de los tiempos, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

  • Canto final: Llegará la libertad.

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