A cincuenta años del Concilio Vaticano II

Con motivo de los cincuenta años del Concilio Vaticano II y de los cuarenta del inicio de la Teología de la Liberación con el libro de Gustavo Gutiérrez, celebraremos en América Latina un Congreso teológico. Este tendrá lugar en Sao Leopoldo, RS, Brasil, del 8 al 11 de octubre del 2012. Se trata de reunir a la comunidad teológica del Continente, no tanto para hacer un balance de estos años con todos sus avances y desencantamientos, sino para mirar lejos, discernir los nuevos desafíos de esta época marcada por profundas transformaciones, el pluralismo y la globalización. Por esto es necesario partir del contexto económico, social, cultural, eclesial y religioso de cada lugar, para que la palabra teológica sea verdadera inteligencia de la fe de las comunidades. Se quiere, además, tener la representación de teólogos de Europa, Asia y Africa.

En este tiempo, desde la recepción que hizo la Conferencia de Medellín del Concilio Vaticano II, hasta Aparecida, hubo todo un caminar de la Palabra de Dios, puesta al centro en la vida de las comunidades, la opción por los pobres, las Comunidades Eclesiales de Base, el testimonio de los mártires, y la reflexión teológica peculiar que se impulsó en América Latina en clave liberadora. Se trata ahora de releer este caminar en clave prospectiva y liberadora.

Nueve son las organizaciones que convocan a este Congreso Teológico, entre ellas Amerindia (red de teólogos, sociólogos, obispos de América Latina), la Soter (Sociedad de teología y ciencias de la Religión de Brasil), la CLAR (religiosos –as- de América Latina) y la ATEM (Asociación teológica ecuménica de México).

Como preparación a este magno acontecimiento, tendremos Jornadas teológicas Regionales en el 2011. Son cuatro Regiones: Norte, Centro-américa y el Caribe, Países bolivarianos y Cono Sur. La Región Norte está conformada por Canadá, E.U. y México. Nuestra Jornada teológica ecuménica tendrá lugar en la Ciudad de México del 5 al 8 de octubre, su tema es “Esperanza de liberación y teología”; y seguirá el método VER, JUZGAR, ACTUAR. Tendrá nueve ejes temáticos: Ecología, migración, mujeres, fenómeno religioso, participación ciudadana, economía, violencia, Derechos Humanos e indígenas.

Queremos partir de un análisis social de cada tópico y recoger la herencia del Vaticano II y los aportes de la teología latinoamericana, pero en clave prospectiva. Es decir, no vamos a revisar lo que se hizo y lo que no –no vamos recoger los lamentos-; sino que vamos a proyectar hacia el presente y hacia el futuro esta gran riqueza de pensamiento teológico y de praxis pastoral que ha dado tantos mártires en América Latina.

Se trata de leer con otras claves teológicas los nuevos signos de los tiempos que aparecen hoy en el horizonte de nuestro caminar como Pueblo de Dios, expresión tan querida por el Concilio y hoy tan olvidada en el quehacer pastoral de nuestras Iglesias. Esta mirada y pensamiento los haremos en clave liberadora; es decir, nos preguntamos cómo el Evangelio del Señor Jesús ayuda a liberar a los cautivos de tanta cadena; ha dado vista a los ciegos, ha ayudado a la mujer y a los indígenas a que se pongan de pie con dignidad, con igualdad y participen como sujetos diferentes en la construcción de la mesa común. Se trata de mirar cómo el Evangelio sana de tantas heridas causadas por la violencia, la pobreza, la injusticia, el olvido, la insignificancia social, como gusta decir Gustavo Gutiérrez.

Se trata de ver cómo las CEB’s (Comunidades Eclesiales de Base), inspiradas por el Evangelio, pueden, con nuevo vigor, dar vida a una Iglesia que olvida la misión para que salga hacia los últimos, los pequeños, los excluidos de la sociedad. Se trata de ver cómo en esta economía de mercado único, el neoliberal capitalista, puede el Evangelio aportar humanismo, sentido de la vida, dignidad. Y luego está todo el tema de los migrantes, verdadera llaga de Cristo con tanto dolor y tanta muerte. Y por último, el tema tan actual y tan doloroso de la violencia en México, que ha dado lugar en días pasados a una Marcha Nacional por la paz. Nos preguntamos cómo el Evangelio de Cristo puede ayudar a sanar el tejido social tan descompuesto; cómo puede aportar esperanza ahí donde todo huele a muerte; cómo puede aportar sentido ahí donde ya no se puede decir la palabra, porque los crímenes del narcotráfico ya no tienen nombre por inhumanos, como dice el escritor Javier Sicilia. Sólo, entonces, hay lugar para el silencio. El silencio como lugar teológico, el lugar donde Dios habla.

Nos preguntamos: ¿Qué dice el Evangelio a todo esto?

Por lo pronto –y en fase de preparación de la Jornada Teológica- vemos muchos desafíos, profundidad y riqueza en cada uno de los enfoques que se escogieron. Esperamos con ilusión que se haga luz sobre estas problemáticas con la participación de teólogos y teólogas y se puedan vislumbrar los nuevos derroteros que el cambio de época demanda.

Publicación en Impreso

Número de Edición: 110
Autores: P. Juan Manuel Hurtado
Sección de Impreso: Ventana desde la Fé

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *