Dos semanas con la Nueva Escuela Mexicana

Ya pasaron casi dos semanas desde que los maestros y directivos de todas las escuelas mexicanas se reunieron con el fin de tener un primer encuentro con los enfoques de la Nueva Escuela Mexicana (NEM) y el Consejo Técnico de la fase intensiva. Ya hay experiencias, que más allá de las intenciones permiten hacer una primera valoración sobre la política educativa propuesta por la 4T.

 

Lo primero que hay que decir es que se puede descartar una transformación radical de corte comunista y con aspiraciones bolivarianas, como muchos sectores de oposición esgrimieron desde los periodos de campaña. El sustento teórico y la vocación curricular de la Nueva Escuela Mexicana están articulado con la misma ruta que se sigue en México desde hace tiempo, basado en Acuerdos Internacionales en los que la UNESCO y la OCDE tienen una fuerte injerencia.

La NEM hace énfasis en situar el aprendizaje, en reconocer que el conocimiento tiene utilidad cuando se aplica en un contexto social particular y que para potenciarlo, es necesario aprender sobre habilidades y valores. Hay ciertamente, mayor énfasis en el perfil humanista e integral. El humano que requiere arte, deporte, convivencia social y conocimientos para desarrollarse.

Tras la NEM hay también una propuesta metodológica como estrategia de operación e implementación. La Investigación – Acción está presente en los enfoques operativos: cada maestro, cada centro de trabajo debe diagnosticar su realidad, diseñar una estrategias de transformación y aplicar ese plan. Si bien hay grandes lineamientos nacionales, los detalles finos se producirán en cada escuela. Esto convierte a los docentes en actores más activos, no sólo receptores y operadores de programas.

Hay un elemento que generó mucha controversia: los sueños como motor de transformaciones. Una buena parte de los trabajos obligaron a los docentes a soñar la escuela ideal. No faltó quien pensó que los sueños son intangibles y que de poco servirá en contextos violentados, empobrecidos y en comunidades escolares desentendidas de la educación. Si bien se acompañaron las sesiones de ejemplos, y referencias teóricas para diferenciar los sueños posibles de los utópicos. El tiempo dirá si la motivación de los sueños propios, construya comunidades escolares exitosas.

Lo mismo se podrá decir de las Comunidades de Aprendizaje para la Vida (CAV) que obligan a las escuelas, a abrir la puerta a padres de familia en un rol más activo. No sólo como generadores de apoyo, o como escuchas en las reuniones de entrega de calificaciones. También expresando sus sueños sobre la escuela y las expectativas de los docentes.

Existen sin embargo dos temas que generaron confusiones. La NEM aún no tiene programas y planes de estudio propios, que son los documentos que guían de manera más directa el actuar del profesor. En el caso de Secundaria, por ejemplo, en tercer año se aplicará el modelo 2011 y en primero y segundo el 2017. Hay una mezcla que genera indefiniciones, una falta de certeza que por lo pronto es origen de dudas. Por lo leído, en este rubro no corre prisa.

Dos asuntos de forma que considero definen el perfil de docente que la NEM espera. La enorme cantidad de videos que presentó el titular de la SEP Esteban Moctezuma, además de convertirlo en el Youtuber más consultado por los profesores, también anticipa que la autoridad educativa espera que se utilice este recurso con mayor frecuencia. Lo mismo se podría decir de las “Pausas Activas” no sólo diseñadas para inspirar memes de profesores fitness si no de desterrar la idea de salones con alumnos callados y sentados todo el tiempo.

Durante esta semana los colectivos con los que tuve la oportunidad de trabajar mostraron resistencia a algunos cambios, pero mucha menos que cuando se aplicó la RIEB. Ya habrá tiempo de seguir viviendo y construyendo la nueva realidad educativa mexicana.

Carlos Efrén Rangel

Es Licenciado en Ciencias de la Comunicación por el ITESO. Maestro en Educación Básica por la UPN. Profesor de Español en Secundaria en la SEJ, y en la Secundaria Autlán. Profesor de Postgrado en la UPN 143. Editor de El Puente. Fue periodista durante 15 años.

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